Cuidado con la fuga de datos: el activo más valioso de tu compañía que los hackers quieren robar hoy

La prevención exige medidas técnicas, capacitación y una cultura de seguridad para proteger los datos sensibles en las compañías

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Un grupo de empleados en una oficina se inclina sobre un monitor que muestra una alerta de exfiltración de datos, con uno de ellos señalando la pantalla.
Identificar y clasificar los activos de información es el primer paso para fortalecer la seguridad en la empresa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La protección de los datos se ha convertido en una de las principales prioridades para cualquier organización. El manejo adecuado de la información de candidatos, empleados, clientes y proveedores es fundamental para preservar la competitividad y la reputación empresarial. De acuerdo con expertos en gestión y ciberseguridad, adoptar buenas prácticas y una cultura de prevención resulta esencial para reducir el riesgo de fugas de información.

Identificación y clasificación de los activos de información

El primer paso recomendado para evitar incidentes consiste en identificar los activos de información de la empresa. Este proceso implica determinar quién es el propietario de cada tipo de dato, quién actúa como custodio, quiénes están autorizados para acceder y cuál es el nivel de criticidad y los riesgos asociados a cada activo.

Una vez identificados, los datos deben clasificarse bajo criterios de seguridad, dividiéndolos en categorías como confidencial, pública o interna. Esta clasificación facilita la aplicación de controles específicos y la toma de decisiones informadas sobre su protección.

Una mujer de unos 45 años, con chaqueta gris, se agarra la cabeza frente a un monitor oscuro en una oficina moderna con ventanales y un paisaje urbano de fondo.
La encriptación de datos digitales reduce el riesgo de accesos no autorizados a información sensible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Medidas técnicas y buenas prácticas

Entre las principales medidas técnicas destacan la encriptación de datos en medios digitales, lo que permite proteger la información sensible frente a accesos no autorizados. Antes de compartir datos con terceros, es fundamental asegurarse de enviarlos al destinatario correcto y limitar la información transmitida a lo estrictamente necesario.

Asimismo, se recomienda la adopción de herramientas y procedimientos que disminuyan la posibilidad de accesos indebidos, así como la promoción del uso de contraseñas seguras y su cambio periódico por parte de todos los colaboradores.

Errores frecuentes en el manejo de información

El factor humano suele representar uno de los mayores retos en la gestión de la seguridad de la información. Según Jorge Convers, Gerente de Gestión Humana de Novasoft, existen errores comunes entre los colaboradores que pueden abrir la puerta a fugas de datos.

Generación Z - jóvenes - trabajo - empresas - tecnología - 15 de febrero
Errores como compartir contraseñas o dejar sesiones abiertas facilitan las fugas de datos en las organizaciones. (Imagen ilustrativa Infobae)

Entre ellos se encuentran compartir contraseñas o usuarios personales, no utilizar claves robustas ni renovarlas con regularidad, dejar sesiones abiertas en dispositivos compartidos, anotar claves en lugares de fácil acceso o divulgar las URL de los sistemas institucionales. Acceder a correos o enlaces de origen desconocido también incrementa el riesgo de incidentes.

Nuevas competencias y estrategias organizacionales

En el entorno actual, los colaboradores no solo deben proteger la información, sino también desarrollar habilidades específicas. La capacidad de gestionar grandes volúmenes de datos, manejar información confidencial sin exponer datos sensibles y generar prompts efectivos para herramientas de inteligencia artificial son competencias cada vez más valoradas. Además, la gestión segura y eficiente de agentes de IA se vuelve esencial en compañías que adoptan tecnologías avanzadas.

Las empresas deben mantener una actitud proactiva, evitando esperar a que ocurra un incidente para actuar. La mejora continua es necesaria, ya que los riesgos y métodos de ataque evolucionan constantemente.

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Sensibilizar a los equipos sobre riesgos como el phishing ayuda a crear una cultura preventiva frente a amenazas digitales. (Imagen ilustrativa Infobae)

Una visión integral implica considerar tanto el control de acceso físico como la inclusión de cláusulas de ciberseguridad en los manuales de funciones. La externalización de servicios, incluyendo la migración a la nube o la contratación de proveedores especializados, puede ofrecer monitoreo permanente y reducir vulnerabilidades.

La sensibilización de los equipos, mediante la comunicación constante sobre riesgos como el phishing y las falsas promociones, contribuye a crear una cultura de seguridad sólida. Solo con una combinación de tecnología, procesos y capacitación se puede minimizar el riesgo de fugas de información y proteger uno de los activos más valiosos de la organización.