Recolectó baterías de computadores portátiles desde 2016 y hoy las usa para darle energía a su casa

La vivienda funciona completamente desconectada de la red eléctrica tradicional gracias a la energía solar y almacenamiento renovable

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El sistema solar de la
El sistema solar de la casa incluye un cobertizo especializado a 50 metros de la vivienda principal para proteger los equipos y optimizar el funcionamiento. (Second Life Storage)

Más de mil baterías recicladas, paneles solares y un cobertizo a 50 metros de su vivienda: así ha conseguido un usuario del foro Second Life Storage conocido como “Glubux” vivir con autonomía eléctrica desde hace casi 10 años, impulsando su casa sin depender de la red tradicional.

Esta idea empezó en noviembre de 2016, cuando el hombre compartió sus primeros pasos en el foro. Su objetivo era claro: dejar de depender de las compañías eléctricas y alimentar su vivienda exclusivamente con energía obtenida de fuentes renovables y almacenamiento reciclado.

Cómo fue el proceso de tener una casa con energía de baterías de computador

Para arrancar, “Glubux” instaló un kit solar clásico fuera de la red, con una potencia de 1,4 kW, además de una batería de montacargas de 24V y 460Ah, un controlador MPPT Victron, un convertidor de 24 a 12V y un inversor de 3 kVA. Todo el sistema se alojó en un cobertizo a unos 50 metros de la casa principal, protegiendo los equipos tanto del uso diario como de las inclemencias del clima.

Fue en ese espacio donde comenzó la verdadera recolección y reconversión. El usuario recogió alrededor de 650 baterías de portátiles, desmontando cada una para extraer las celdas que aún ofrecían capacidad útil. Esas celdas se clasificaron y agruparon para crear módulos de aproximadamente 100Ah, utilizando cableado de cobre que mejoraba la eficiencia de las conexiones y minimizaba las pérdidas.

El usuario ‘Glubux’ logra vivir
El usuario ‘Glubux’ logra vivir con autonomía eléctrica desde 2016 al utilizar más de mil baterías recicladas para alimentar su casa. (Second Life Storage)

Uno de los primeros problemas técnicos surgió al descubrir que la descarga de energía entre los paquetes de baterías era desigual. La diferencia de edad, el desgaste y la capacidad de cada celda hacían que algunas se agotaran antes que otras, comprometiendo la estabilidad del sistema.

La respuesta fue desmontar todos los paquetes y someter cada celda a pruebas individuales. Este proceso, aunque laborioso, permitió identificar aquellas que no cumplían con los estándares de capacidad y seguridad, descartando las inadecuadas y reorganizando las aptas en racks personalizados. Así, en vez de utilizar baterías completas, se optó por gestionar celdas individuales, clasificadas minuciosamente por su rendimiento.

Con el tiempo, “Glubux” amplió la colección hasta superar las 1.000 baterías reutilizadas, todas desmontadas, probadas y agrupadas en módulos “estables”, según su categoría de capacidad.

El conjunto de 24 paneles
El conjunto de 24 paneles solares de 440 W cada uno permite recargar las baterías efectivamente incluso en días nublados o cortos de luz. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El crecimiento de la capacidad y la independencia energética

La capacidad de almacenamiento energético pasó de 7 kWh a 56 kWh gracias a la suma de nuevas celdas y módulos. Esta cifra permite a la vivienda mantener autonomía durante varios días sin sol, algo fundamental en los meses de invierno. Para reforzar el sistema, el usuario instaló 24 paneles solares de 440 W cada uno, lo que le permite recargar las baterías incluso en jornadas cortas y nubladas.

Según detalla el propio “Glubux”, en más de ocho años de funcionamiento no ha tenido que reemplazar ninguna celda ni ha sufrido problemas habituales como incendios o baterías hinchadas. Incluso durante apagones locales, la casa continúa funcionando con normalidad, demostrando la fiabilidad del sistema.

Un laboratorio doméstico es la clave del sistema energético

El cobertizo donde se aloja el sistema es, en realidad, un pequeño laboratorio doméstico. Allí se han implementado mejoras continuas, desde la reorganización de módulos hasta la ampliación de la infraestructura solar. La clave del éxito ha sido la vigilancia constante sobre el estado de las celdas y la capacidad de adaptar el sistema ante cualquier desequilibrio detectado.

Durante ocho años, el sistema
Durante ocho años, el sistema doméstico no ha requerido el reemplazo de ninguna celda y ha resistido incendios o fallas comunes en baterías recicladas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La historia de “Glubux” es la de una persona que llevó la reutilización de residuos electrónicos al siguiente nivel, demostrando que la tecnología desechada puede convertirse en un pilar de la vida cotidiana.

Su sistema, basado en más de mil baterías recicladas, alimenta hoy una casa completa, sin haber tenido que reemplazar ni una sola celda tras ocho años de funcionamiento.