
El deseo de reducir la factura de la luz lleva a muchos hogares a adoptar rutinas que prometen recortar gastos de manera sencilla. Una de las prácticas más extendidas es desenchufar los electrodomésticos de forma regular, con la creencia de que así se elimina cualquier consumo de energía.
Sin embargo, esta costumbre no solo resulta ineficaz con ciertos aparatos, sino que también puede acarrear daños en la instalación eléctrica y en los propios equipos.
Por qué desenchufar todos los electrodomésticos no siempre ahorra energía
La idea de que cualquier aparato conectado a la corriente sigue consumiendo energía, incluso cuando está “apagado”, se basa en el concepto de consumo en espera o standby.
Este fenómeno afecta fundamentalmente a dispositivos con componentes electrónicos que permanecen activos: placas, sensores, relojes internos, funciones remotas o luces LED que siguen encendidas aunque el aparato no esté en uso.

Dispositivos como televisores, routers, barras de sonido, equipos de audio o decodificadores mantienen un consumo residual que, acumulado durante largos periodos, puede representar un gasto relevante en la factura de electricidad. Esta corriente en espera sí justifica, en ciertos casos, la desconexión para ahorrar unos euros al año.
Sin embargo, existe un grupo amplio de electrodomésticos cuyo funcionamiento depende de interruptores mecánicos. Entre estos se encuentran lámparas, tostadoras o pequeños electrodomésticos de cocina.
Cuando están apagados, su consumo es exactamente cero. Desenchufarlos a diario no brinda ningún beneficio económico, ya que no existe gasto eléctrico mientras permanecen inactivos.
Desconectar y volver a conectar dispositivos de manera habitual tampoco está exento de riesgos. Cada vez que se manipula un enchufe, los contactos metálicos de la toma sufren presión. Este uso repetido puede aflojar los componentes internos, reduciendo la firmeza del contacto y provocando un mal ajuste entre el enchufe y la toma de corriente.

El principal peligro surge cuando estos contactos pierden su solidez. Un mal contacto genera calor y puede llegar a provocar chispas, incrementando así el riesgo de sobrecalentamiento y, en situaciones extremas, de incendio.
Electrodomésticos que nunca se deben desconectar
Algunos aparatos requieren una alimentación eléctrica constante para funcionar correctamente. Desconectarlos no solo impide cualquier tipo de ahorro, sino que puede aumentar el consumo energético o comprometer el rendimiento y la vida útil del equipo. Estos son los casos más representativos:
- Frigorífico: necesita mantenerse encendido para conservar los alimentos en buen estado. Si se desenchufa, el compresor debe arrancar de nuevo desde cero al reconectarlo, lo que implica un consumo de energía superior al habitual. Además, esta práctica somete al motor a un esfuerzo extra, acortando su vida útil. En lugar de ahorrar, se consigue el efecto contrario y se incrementa el riesgo de avería.
- Routers y dispositivos de red: estos equipos suelen tener un consumo muy bajo cuando están en reposo. No obstante, los reinicios constantes provocan inestabilidad en la conexión, pérdida de señal e incluso fallos en la configuración interna. El resultado es una red doméstica poco fiable, sin que exista un ahorro real que justifique los inconvenientes.
- Equipos inteligentes y de vigilancia: dispositivos como cámaras de seguridad, termostatos con reloj interno o altavoces inteligentes dependen de una conexión eléctrica continua para mantener sus funciones activas y su configuración almacenada. Apagarlos o desconectarlos genera errores en el funcionamiento, reseteos imprevistos e incluso la pérdida de datos importantes.
Cómo reducir el consumo eléctrico
Si el objetivo es optimizar el consumo de energía sin comprometer la seguridad eléctrica, existen métodos más efectivos y seguros que desenchufar aparatos de manera indiscriminada. Una de las recomendaciones más habituales es el uso de regletas con interruptor.

Estas permiten cortar la corriente a varios dispositivos a la vez, sin necesidad de manipular directamente los enchufes y, por tanto, evitando el deterioro de las tomas.
Las regletas resultan especialmente útiles durante ausencias prolongadas, cuando se desea desconectar equipos que sí consumen en espera, pero no será necesario utilizar durante días o semanas.
Otra estrategia eficaz consiste en sustituir electrodomésticos antiguos por modelos de bajo consumo y revisar la etiqueta energética antes de adquirir nuevos aparatos. Ajustar el termostato del frigorífico, mantener una temperatura de uso adecuada y realizar un mantenimiento regular son formas comprobadas de lograr un impacto real y sostenido en la factura.
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