La inteligencia artificial autónoma acelera la aprobación de créditos en los bancos

El despliegue de sistemas inteligentes revoluciona los tiempos y permite a los equipos enfocarse en decisiones estratégicas y desafíos regulatorios

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En lo referente a los oficiales de crédito, la IA autónoma actúa como un apoyo estratégico. Facilita que concentren su criterio profesional en casos donde su experiencia es decisiva, liberando recursos que antes se destinaban a tareas repetitivas.

La inteligencia artificial autónoma está transformando el acceso al crédito bancario. Las instituciones financieras ya emplean estas tecnologías para tomar decisiones en minutos, reduciendo la burocracia interna y los tiempos de espera, según McKinsey en su último análisis sectorial.

A diferencia de la automatización convencional, la IA autónoma —también llamada IA agente— ejecuta procesos complejos de principio a fin. Este avance permite reemplazar procedimientos manuales, realizar evaluaciones continuas de riesgos y analizar grandes volúmenes de datos de diversas fuentes. McKinsey destaca que los sistemas actuales generan informes y detectan patrones en un nivel que antes no era posible.

La aplicación de esta tecnología mejora tanto la experiencia de los solicitantes de crédito como la labor de los equipos que lo gestionan. Marcus Chromik, director de riesgos (CRO) de Deutsche Bank, subraya que los “clientes ya no esperan semanas por una decisión; obtienen una respuesta fiable y rápida”. Además, indica que este cambio agiliza los procesos y reduce los requisitos previos que antes retrasaban la evaluación.

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La IA autónoma libera a los oficiales de crédito de tareas repetitivas y permite una mayor uniformidad en las decisiones bancarias (Imagen ilustrativa Infobae)

En lo referente a los oficiales de crédito, la IA autónoma actúa como un apoyo estratégico. Facilita que concentren su criterio profesional en casos donde su experiencia es decisiva, liberando recursos que antes se destinaban a tareas repetitivas. Según Chromik, esto también incrementa la uniformidad de las decisiones y permite una detección temprana de anomalías, ya que se incorporan mecanismos de verificación en cada etapa del proceso.

Las cifras refuerzan el impacto de la transformación. McKinsey calcula que la productividad en los procesos de evaluación crediticia puede mejorar entre un 40% y un 80% al implementar soluciones de IA agente. En el caso de Deutsche Bank, el tiempo invertido en el análisis de riesgos financieros se ha reducido en un 50%, lo que representa un avance significativo para la operativa y la satisfacción del cliente.

No obstante, McKinsey advierte que la integración de la inteligencia artificial requiere supervisión constante y modelos híbridos que combinen tecnología y juicio humano. Recomiendan mantener la intervención de personas en etapas donde el análisis presente retos normativos o elevada complejidad. En las operaciones rutinarias, la automatización puede llegar a ser casi total, pero en situaciones complejas, la evaluación manual continúa siendo necesaria.

Sistemas de inteligencia artificial generan
Sistemas de inteligencia artificial generan informes, detectan patrones y evalúan riesgos con una precisión sin precedentes, según McKinsey (Imagen ilustrativa Infobae)

La consultora también remarca la importancia de equipos multidisciplinarios para diseñar, supervisar e implementar estos sistemas. Bancos como Deutsche Bank consideran fundamental establecer una gobernanza sólida para el uso de la inteligencia artificial, asegurando que todas las soluciones cumplan tanto con los estándares internos como con las regulaciones del sector. “La transformación debe estar liderada y patrocinada por la alta dirección, e involucrar a toda la organización para anticipar oportunidades y riesgos”, afirma Chromik en declaraciones recogidas por McKinsey.

De cara al futuro, McKinsey ofrece lineamientos concretos para las entidades interesadas en avanzar. Plantea que la dirección impulse y sostenga la iniciativa, que la formación sobre inteligencia artificial alcance a todos los niveles y que existan mecanismos de control y mejora continua. Estas medidas son esenciales para lograr resultados visibles, mantener la confianza de clientes y reguladores, y preparar el terreno para una adopción aún más amplia en los próximos años.

Según McKinsey, la inteligencia artificial autónoma ya está estableciendo nuevas pautas para la atención al cliente, la gestión de riesgos y, en suma, para el funcionamiento integral de los bancos y sus equipos financieros.