Por qué Starlink hará que sus satélites orbiten más cerca de la Tierra en 2026

La maniobra inicia una nueva era de colaboración internacional para reducir riesgos de congestión y acelerar la limpieza de escombros

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Starlink bajará la altitud de
Starlink bajará la altitud de casi la mitad de su constelación activa de 550 a 480 kilómetros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Starlink trasladará cerca de 4.400 satélites a una órbita más baja durante 2026, en la que será la mayor reconfiguración orbital de la industria satelital comercial.

Esta medida preventiva responde al riesgo que plantea el próximo Mínimo Solar, un fenómeno astronómico que modificará las condiciones atmosféricas y la seguridad espacial en los próximos años.

La iniciativa implica reducir la altitud operativa de los satélites de 550 a 480 kilómetros, lo que impacta casi a la mitad de toda la constelación activa de la empresa. El objetivo principal es preservar tanto la calidad del servicio como la sustentabilidad del entorno orbital.

El ajuste responde a la
El ajuste responde a la contracción atmosférica que provoca el Mínimo Solar y afecta la desintegración de satélites. (Reuters)

El Mínimo Solar es una fase dentro del ciclo de once años del Sol en la que su actividad magnética y la emisión de radiación llegan a los niveles más bajos. En este periodo, la atmósfera terrestre se contrae y se vuelve menos densa en las capas superiores.

Como resultado, la resistencia aerodinámica, que es clave para que los objetos artificiales desaceleren y se desintegren tras su vida útil, disminuye notablemente. Esto dificulta que la basura espacial y los satélites inactivos abandonen naturalmente la órbita.

Los responsables de Starlink explican que, al rebajar la altitud operativa de la flota, buscan “contrarrestar este efecto de adelgazamiento atmosférico”.

La reconfiguración de Starlink establece
La reconfiguración de Starlink establece un precedente de responsabilidad en la gestión del entorno orbital. (Starlink)

El ajuste permite enfrentar el periodo de menor actividad solar, que podría prolongar la permanencia de objetos inactivos en órbita durante años. A 550 kilómetros, un satélite inutilizado podría quedarse más de cuatro años antes de desintegrarse. En cambio, migrar la constelación a los 480 kilómetros reducirá el tiempo de decaimiento balístico en más de un 80%, acelerando la limpieza orbital de años a tan solo unos meses.

Esta decisión responde a la preocupación por el incremento de tráfico y escombros espaciales en la órbita baja. La menor altitud facilita que los restos y unidades fuera de servicio salgan antes del entorno orbital, reduciendo los riesgos asociados.

Existe, además, un beneficio estratégico. Operar por debajo de los 500 kilómetros supone moverse en una zona con menos densidad de otras constelaciones y menos escombros catalogados. Recientemente, incidentes como el despliegue sin aviso de nuevos satélites por parte de potencias extranjeras han puesto de manifiesto los peligros de la congestión y la falta de coordinación internacional.

El traslado coincide con el
El traslado coincide con el despliegue de satélites de tercera generación, que ofrecen mayor capacidad de servicio. (Reuters)

La maniobra resalta la magnitud de la infraestructura de Starlink, empresa que supera 9.000 satélites operativos y que, según sus propios datos, contabiliza solo dos unidades inactivas. Esta fiabilidad técnica permite planificar el traslado de miles de dispositivos sin generar nuevos riesgos ni colisiones. Además, incluye el despliegue de la tercera generación de satélites (V3), con capacidad de bajada diez veces superior respecto a los modelos anteriores.

Con el ajuste orbital y la cesión voluntaria de espacio en cotas superiores, la compañía establece un precedente de gestión responsable del entorno orbital que marca un estándar para la industria.

La coordinación con organismos reguladores y la comunicación efectiva sobre estas maniobras resultan esenciales en un escenario donde el espacio se consolida como una infraestructura económica estratégica. Desarrollar redes seguras y sostenibles fuera de la atmósfera es ya una prioridad global.