El legado de Steve Jobs y la nueva era de la competencia por talento tecnológico

Las tácticas de acuerdos secretos entre empresas del pasado contrastan con la actual guerra abierta por especialistas en inteligencia artificial, donde la motivación y el propósito pesan tanto como la compensación económica

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El legado de Steve Jobs marcó una era de colusión en Silicon Valley para retener talento tecnológico (AP Foto/Paul Sakuma, Archivo)
El legado de Steve Jobs marcó una era de colusión en Silicon Valley para retener talento tecnológico (AP Foto/Paul Sakuma, Archivo)

La guerra por el talento en inteligencia artificial ha alcanzado niveles que habrían sido la pesadilla de Steve Jobs”, escribió Dave Lee para Bloomberg al analizar la feroz competencia entre las principales empresas tecnológicas por captar a los mejores ingenieros. El autor recordó cómo el cofundador de Apple Inc. se convirtió en el centro de atención en uno de los casos más evidentes de colusión -acuerdo ilegal entre empresas competidoras- en la historia de la industria tecnológica de Estados Unidos.

En 2005, Jobs envió un correo a Bruce Chizen, entonces director ejecutivo de Adobe Inc., que más tarde se presentó como prueba en una batalla legal entre el Departamento de Justicia, ocho compañías de Silicon Valley y decenas de miles de empleados que alegaron que sus salarios se vieron reprimidos por acuerdos secretos entre los directivos. Las empresas involucradas —Apple, Adobe, Google, Intel, Intuit, eBay, Pixar y Lucasfilm— terminaron pagando casi USD 500 millones en acuerdos.

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Lee relató que Jobs, conocido por su estilo directo, también escribió en 2007 al presidente de Google, Eric Schmidt, para exigirle que su equipo de reclutamiento dejara de contactar a empleados de Apple. “Me complacería mucho que su departamento de reclutamiento dejara de hacer esto”, citó el autor, señalando que el reclutador fue despedido de inmediato. En otro episodio, el cofundador de Google, Sergey Brin, informó a sus colegas que recibió una llamada “airada” de Jobs, quien amenazó con “guerra” si Google continuaba intentando captar talento del equipo de navegadores web de Apple. Brin instruyó que no se hicieran más ofertas a empleados de Apple sin su permiso.

El economista Orley Ashenfelter, testigo en uno de los juicios civiles, afirmó: “No había duda de que estaban coludiendo”. Según Ashenfelter, el impacto legal “envió una lección al personal de recursos humanos de las distintas empresas sobre lo que realmente es apropiado hacer”. Lee planteó la pregunta: “¿Cuánto tiempo dura esa lección?”, sugiriendo que la situación actual podría estar marcando un cambio de paradigma.

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Sam Altman, CEO de OpenAI, comprende que no puede impedir que otras empresas intenten captar a su personal  (Reuters)
Sam Altman, CEO de OpenAI, comprende que no puede impedir que otras empresas intenten captar a su personal (Reuters)

En la actualidad, según expuso Lee en Bloomberg, los mismos actores se encuentran inmersos en una batalla sin restricciones por el talento en inteligencia artificial, donde los empleados tienen el control. “Los mejores ingenieros son cortejados como lanzadores estelares y mariscales de campo estrella”, escribió el autor, citando un informe de Wired que reveló que Meta Platforms Inc. ofrece “paquetes salariales de hasta USD 300 millones en cuatro años” para atraer a los mejores. Aunque Meta cuestionó la forma en que se presentó la información, Lee subrayó que la agresividad en la captación de talento está generando inquietud entre los líderes empresariales. “Siento una sensación visceral en este momento, como si alguien hubiera entrado en nuestra casa y robado algo”, expresó Mark Chen, director de investigación de OpenAI, en un memorando citado por Wired.

El autor señaló que, aunque pocos sentirán compasión por los altos ejecutivos, existen riesgos para el resto de los empleados. Ashenfelter advirtió que estos paquetes extraordinarios “trastocan las escalas de compensación que otorgan cierta apariencia de equidad en una empresa”. Deedy Das, inversor en inteligencia artificial de Menlo Ventures, declaró a Business Insider que existe una “sensación de celos, envidia e impotencia”.

Lee explicó que, a diferencia de Jobs, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, comprende que no puede impedir que otras empresas intenten captar a su personal mediante acuerdos secretos. Por un lado, los principales actores muestran un creciente desprecio mutuo. Más importante aún, las opciones para los ingenieros de inteligencia artificial no se limitan a las grandes empresas. Firas Sozan, director ejecutivo del grupo de reclutamiento tecnológico Harrison Clarke, observó: “En comparación con el pasado, no se necesitan tantos ingenieros para construir un producto. Creo que en parte por eso Mark Zuckerberg está haciendo esto, porque un ingeniero excepcional simplemente hablará con Intel Capital o Andreessen Horowitz y recibirá ofertas para fundar su propia empresa”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La captación agresiva de talento en IA genera tensiones y riesgos de inequidad salarial dentro de las empresas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En su artículo de Bloomberg, Lee sugirió que esta dinámica podría llevar a que las empresas tecnológicas intenten convencer a los trabajadores de que su labor es más una vocación que un simple empleo. “¿Estamos viendo que las razones para unirse a las empresas tienen menos que ver con la compensación y más con lo que realmente se está construyendo? 100%”, afirmó Sozan.

La estrategia de OpenAI para retener a sus empleados consiste en argumentar que la inteligencia artificial general es su único y verdadero objetivo, y que todo su trabajo está dedicado a alcanzarlo. En contraste, quienes trabajan en la inteligencia artificial de Meta dedican parte de su tiempo a pensar en cómo mejorar la entrega de videos virales de baja calidad. “Los misioneros vencerán a los mercenarios”, aseguró Altman a su equipo en un memorando.

El cofundador de OpenAI, Ilya Sutskever, quien dejó la empresa para fundar su propia startup, Safe Superintelligence, tranquilizó a sus empleados ante los rumores de que Meta intentó comprar a todo su equipo. “Tenemos la capacidad de cómputo, tenemos el equipo y sabemos qué hacer”, escribió Sutskever. “Juntos seguiremos construyendo una superinteligencia segura”. No obstante, parece que perdió a su director ejecutivo, Daniel Gross, quien se habría marchado a Meta.

Lee observó que el discurso de “trae tu ser completo al trabajo” perdió popularidad tras la ola de despidos pospandemia —que aún afecta a quienes no forman parte de los equipos de inteligencia artificial—, pero anticipó que podría surgir una nueva versión de este mensaje. Según el autor, las empresas de inteligencia artificial ya no pueden recurrir a las tácticas intimidatorias que empleó Jobs para evitar que sus empleados busquen mejores y más lucrativas oportunidades.

Ahora, los líderes deben persuadir a sus equipos de que su trabajo en inteligencia artificial será el que más trascenderá en la historia. Si los empleados aceptarán ese argumento, concluyó Lee en Bloomberg, es otra cuestión.

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