Se dice que los datos son el nuevo petróleo de esta era porque nutren la economía de una y mil maneras. Las redes sociales, buscadores y plataformas de eCommerce los emplean para generar anuncios personalizados; algunas compañías los utilizan para optimizar procesos y así ahorrar dinero o bien para generar productos cada vez más orientados a las necesidades de sus clientes.

La información produce un gran caudal de dinero."El valor de la economía los datos de la Unión Europea llegó a los 272 mil millones de euros en 2015, equivalente al 1,87 % del PBI de la UE (crecimiento interanual del 5,6 %). La misma estimación prevé que, si se implantan a tiempo las condiciones marco políticas y jurídicas para la economía de los datos, su valor se situará en los 643 mil millones de euros para 2020", explica a Infobae, Agustín Mario Giménez, especialista en marketing digital y director de la consultora Social Live.

El punto es que en la actualidad esos datos se entregan de manera gratuita cada vez que una persona se registra en una plataforma, cuando usa un navegador o cuando visita una página que, por medio de las cookies, almacenan los movimientos del usuario dentro de ese sitio.

Las empresas de telefonía también obtiene datos porque pueden conocer la ubicación de los usuarios con facilidad. "Como cada antena tiene una posición geográfica conocida, es posible inferir la ubicación de las personas que participan de la llamada. Luego, la compañía telefónica conoce la ubicación de todo el grupo de personas que usan los servicios de telefonía celular. Al saber esto, conoce la cantidad de gente o concentración que hay en un determinado momento y lugar y cómo se desplazan. Tener datos de movilidad es muy cercano a tener indicadores económicos: cuando hay gente hay actividad económica", detalla el Lic. Ernesto Mislej, socio fundador de 7Puentes y profesor de la Maestría en Minería de Datos de la UBA.

Incluso cuando una persona sale a la calle y su imagen o movimientos son capturados por sensores o cámaras de la ciudad se producen datos digitales que son empleados para producir soluciones que podrían traducirse en dinero. Así funciona el universo del big data.

Mat Travizano, CEO de Wibson, una plataforma que busca crear un mercado descentralizado de datos (Guille Llamos)
Mat Travizano, CEO de Wibson, una plataforma que busca crear un mercado descentralizado de datos (Guille Llamos)

¿Qué pasaría si se pudiera cobrar a las empresas por el uso de esa información personal? El argentino Mat Travizano, licenciado en física y CEO de la empresa Gran Data (creada también por Nicolás Goulu y Martín Minnoni), pensó -junto con el equipo de Gran Data- que la solución sería crear un mercado descentralizado de datos para que los usuarios se apropien de su información y puedan venderla de manera segura y anónima.

Esta idea se materializó en Wibson, una plataforma basada en blockchain que se puede descargar al móvil, sin costo. Ya está disponible la versión beta para Android y se está trabajando en la versión en iOS (los interesados pueden anotarse en la lista de espera). El lanzamiento oficial de la plataforma sería a fines de mayo, aunque todavía no hay una fecha precisa.

"Los datos son la materia prima de la nueva economía, los algoritmos generan riqueza y esos algoritmos comen datos, entonces si esto va a producir dinero se espera que cada vez los datos valgan más. Con Wibson  los usuarios tienen algún control sobre este activo que es tan valioso", explica Travizano, en diálogo con Infobae.

Se estima que, en la actualidad, los datos que genera pasivamente un usuario anualmente por el solo hecho de navegar en la web, usar redes sociales o diferentes aplicaciones pueden valer USD 240. Y el número seguirá creciendo a medida que siga avanzando la economía de datos.

"La idea es que el usuario reconozca que los datos son suyos, tomen control sobre esos datos y participen del beneficio que implican", concluye el creador de Wibson.

La plataforma está basada en blockchain
La plataforma está basada en blockchain
 

Cómo funciona:

Desde el punto de vista del usuario que vende sus datos:

Hay que descargar la aplicación al teléfono y una vez hecho esto, se ingresa en la solapa que dice Connector (conector). Allí el usuario decide qué información se comenzará a rastrear y guardar en el teléfono: perfil de Facebook, LinkedIn y geolocalización, entre otros.

En la solapa “Connectors” se configura qué datos se comenzarán a rastrear y guardar para luego ser comercializados
En la solapa “Connectors” se configura qué datos se comenzarán a rastrear y guardar para luego ser comercializados

"Es una base de datos que se descarga solo a tu teléfono, Wibson no se queda con tu información y no se hace un back up automático en la nube", asegura Travizano. Si el usuario lo desea, por cuestiones de seguridad, podría hacer un respaldo de su información, que está encriptada.

Hay otra solapa llamada Offers (ofertas) donde figuran las ofertas de las empresas interesadas en tener acceso a esa base de datos personales. Si el usuario está de acuerdo, acepta el ofrecimiento y obtiene, como recompensa, una moneda virtual o puntos que se llaman WIP.

El usuario accede a un listado con las ofertas de los interesados en acceder a sus datos
El usuario accede a un listado con las ofertas de los interesados en acceder a sus datos

Por ahora, los oferentes son universidades que buscan tener acceso a esos datos para hacer proyectos de investigación. Al ingresar en cada propuesta se explica quién es el oferente, qué información obtendrá, para qué la quiere y cuantos WIP obtendrá el usuario.

El usuario puede ver quién accederá a sus datos, con qué objetivo y la retribución que recibirá en WIP, la criptomoneda de la plataforma.
El usuario puede ver quién accederá a sus datos, con qué objetivo y la retribución que recibirá en WIP, la criptomoneda de la plataforma.

Eventualmente, esos WIP se podrá intercambiar, dentro de la plataforma, por otras monedas digitales o dinero fiat como dólares o euros. Los creadores todavía no están en condiciones de confirmar cuánto dinero podría representar para el usuario, pero cabe recordar que, tal como se mencionó anteriormente, se calcula que los datos anuales que genera un usuario tan solo por navegar de manera pasiva es de USD 240.

Desde el punto de vista de los compradores de esos datos:

Las organizaciones reciben los paquetes de datos anónimos y los utilizan para sus investigaciones o proyectos. Al ser un mercado descentralizado de datos anónimos, el desafío es saber si esa información es confiable porque podría haber muchos perfiles falsos generados desde diferentes dispositivos con la finalidad de generar dinero.

¿Quién se encarga de controlar esto? "Aquí es donde surgen los notarios o verificadores que evalúan la calidad de esa información y corroboran su veracidad. Así es que antes de adquirir los datos, el comprador tiene la opción de pagar un cánon para acceder a información verificada, si así lo desea", detalla Travizano.

Los bancos, por ejemplo, podrían ser verificadores de datos financieros y las empresas de telefonía podrían encargarse de verificar la geolocalización. Lo cierto es que todas las entidades que tienen capacidad de reunir y controlar datos podrían eventualmente convertirse en verificadores, tras contactar a Wibson y seguir un proceso de alta. Ésa es la gran apuesta de esta plataforma que, entre sus inversores, tiene a Telefónica, DG Capital y Kenetic Capital entre otros.

¿Quién podría querer comprar esos datos que circulan de manera gratuita?

Por empezar, hay que destacar que si bien varias compañías recolectan información, no todas tienen la capacidad de hacerlo de manera adecuada, segura y ordenada. Prueba de ello es que existen empresas encargadas de procesar esos grandes volúmenes de información que está circulando por la web y luego la ofrecen, de manera anónima, a diferentes compañías. Son compañías que funcionan como brokers de datos (data brokers) como Experian y Acxiom entre muchas otras: se calcula que hay al menos unas 5.000 empresas que se encargan de hacer esto.

Por otro lado, está el Reglamento General de Protección de Datos, una norma que comenzará a regir en Europa a partir del 25 de mayo y que busca reforzar las medidas de seguridad y privacidad para los usuarios.

Dentro de la varias medidas que se especifican en este reglamento figura la portabilidad de datos que le permitirá al usuario recibir la información personal que le haya brindado a una entidad, en un formato estructurado y de uso común, para otorgársela a otra organización. Funcionará como la portabilidad numérica pero en este caso el activo que se lleva el usuario es su información.

Esta iniciativa pone en manos del usuario mayor responsabilidad y poder respecto de sus datos. En este sentido, se le reconoce expresamente un derecho al usuario y se la facilita un mecanismo para hacerlo cumplir. Esto bien podría ser interpretado como una puerta para que surjan opciones como la que se propone con Wibson u Ocean Protocol, una plataforma que también está basada en blockchain y permite que los usuarios moneticen sus datos.

Ocean Protocol también apunta a que los usuarios puedan hacer dinero con sus datos
Ocean Protocol también apunta a que los usuarios puedan hacer dinero con sus datos

A su vez, Ocean Protocol busca ayudar a que esos datos sean analizados de manera adecuada para alimentar los motores de inteligencia artificial que hoy mueven la economía. Es que si bien se compila un gran volumen de datos, todavía no se le saca el provecho adecuado. Como explican en su página: "En 2016 se produjo 16 ZB de datos pero sólo se analizó el 1%".

Democratizar el acceso a los datos y los beneficios que generan

La batalla para algunos no es oponerse a que se recopilen y procesen datos sino asegurarse que los usuarios puedan también sacarle un rédito a esta nueva forma de generación de riqueza. En la actualidad los beneficios están concentrados en pocas manos, a través de estas nuevas propuestas se quiere democratizar y así repartir los beneficios de manera más equitativa. Al menos así lo plantean sus creadores. ¿Se podrá?

Consultado sobre este tema, Martín Silva Valent, abogado e investigador en Derechos Humanos y Tecnología asegura que este tipo de desarrollos son valiosos porque invitan a debatir pero no cree que vayan a tener un efecto democratizador perceptible. "Creo que para lograr ese efecto necesitamos regulación que devuelva el control del dato en manos de las personas, forzando a que las compañías creen esos mecanismos", dice. En este sentido, remarcó la importancia de una gobernanza multisectorial.

"El impacto de los datos y algoritmos como piedra de desarrollo de la sociedad del mañana es tan masiva y profunda que la sociedad nos debemos un debate amplio y abierto de sus riesgos y beneficios. Los riesgos van desde la pérdida de privacidad, abuso de posiciones de mercado y al consumidor, libertad de expresión, acceso al mercado financiero, a la educación y a la salud, y a los procesos democráticos en sí mismos", concluyó el especialista.

Y añadió: "Es inevitable que la tecnología se desarrolle, pero cómo se desarrolla y para qué la desarrollamos debería ser una discusión multisectorial, a riesgo de que en el proceso o en el fin perdamos el potencial beneficioso que el desarrollo de la tecnología tiene para ofrecer".

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