
El último sábado, Cecilia Emilce Lazcano, la menor que el pasado 16 de julio fue brutalmente asesinada en Alvear, provincia de Corrientes, hubiera cumplido 17 años. Sin embargo, sus familiares y amigos se debieron conformar con tenerla presente a partir de los recuerdos que dejó en sus escasos 16 años de vida.
En este angustiante contexto, Infobae tuvo acceso a los estremecedores chats que J., el principal acusado de asesinar a Cecilia, intercambió con su novia antes y después de asesinar a la adolescente. Estas charlas, recuperadas del teléfono celular del presunto homicida, permitieron corroborar al fiscal de Santo Tomé, Facundo Cabral, que existió una planificación previa al crimen, aunque todavía resta descifrar el móvil.
PUBLICIDAD
Los primeros extractos a los que accedió este medio datan del pasado 14 de julio a la tarde, casi 48 horas antes de que J. degollara a Cecilia. “Mañana es el día que me dijiste que harías eso, ¿no?“, le preguntó su novia al presunto homicida, en busca de cerciorarse de que el plan marchaba tal cual lo habían diagramado.
Y sin titubear, J. le respondió: “Si mi amor hermoso, ya está todo preparado y listo”.
A pesar de la seguridad que exhibía el acusado, su pareja le hizo saber que no estaba del todo segura de que concretara el asesinato de Cecilia. Pero él se encargó de evacuar sus dudas.
PUBLICIDAD
“Bebé hermoso, no tienes por qué tenerme miedo corazón, yo mato, pero jamás te dañaré ni siquiera un pelo a ti bebé de papi”, le aseguró J. a su pareja a las 15:42 de ese domingo. Y en esa misma línea, le recordó que no era la primera vez que mataba. “Usted ya sabía que yo mataba bebé mío, si se cuenta desde la primera vez maté unas 12 veces con esta 13″, subrayó.

Luego, la conversación giró en torno a cómo se desarrollaría el plan. Según se desprende de los mensajes, la idea que tenían J. y su pareja en la cabeza era contar con la ayuda de una tercera persona —que todavía no fue identificada— para dilatar el hallazgo del cuerpo de Cecilia.
PUBLICIDAD
“Con lo de mandarle la foto y el video es que solo lo vea para que le digas que no diga nada sobre eso”, le recordó J. a su novia. Y con otros tres mensajes, reforzó: “O sea que no me diga nada a mí por matarla. Viste con el tema de lo que are (sic) mañana. Entonces le tendré que cortar el cuello y esconderlo rápido”.
Si bien hasta el momento no se pudo confirmar la identidad de este presunto tercer involucrado en el hecho, Juan Saucedo, abogado querellante en la causa, habló con este medio y se refirió a las sospechas que mantiene al día de hoy. “Se creyó que era el hermano del detenido, pero no era. Ahora tenemos que puede ser un familiar de la madre de la novia del detenido. De algún modo esperaban que se queden —los investigadores— con la tesis del suicidio”, explicó el letrado.
PUBLICIDAD
Hasta ese momento, según se desprende de los chats incorporados al expediente, J. solo planeaba contar con un cuchillo para atacar y asesinar a Cecilia. Sin embargo, con el correr de las horas empezó a considerar la posibilidad de sumar un arma de fuego por precaución. Asimismo, se percató de que debería llevar una muda de ropa para cambiarse después de cometer el crimen.

Después de un ida y vuelta en torno a cómo manejar la información con el presunto encubridor, las dudas en J. y su pareja empezaron a girar alrededor de cuál sería la mejor forma para ocultar el cuerpo de Cecilia.
PUBLICIDAD
“Si el cuerpo está sobre tierra, pero al mismo tiempo escondido por una cantidad masiva de maleza, la gente del alrededor pensará que es un animal muerto o algo debido a. Que siempre es así”, estimó el sospechoso en uno de sus mensajes. Y en esa línea, completó: “Teniendo en cuenta que el cuerpo muerto llega a los 30 metros su hedor. Crees que alguien sospechará? Porque pala no tengo...”.
Ante el interrogante sobre cómo ocultar el cadáver de la víctima, a J. se le ocurrió una alternativa. La macabra idea consistía en cavar un pozo de unos dos metros, colocar el cuerpo, taparlo con tierra y, por último, cubrir todo con el cuerpo de un animal muerto.
PUBLICIDAD

“Para completar su escondo el cuerpo con tierra y nada más el mismo movimiento de esta saca el cuerpo. Ya me paso una ves. Nose como le are pero buscaré una pala de el orto de nose quien. Ase dias meses no mataba” (sic), reconoció J. durante la charla con su cómplice.
J. se mostraba temeroso ante la posibilidad de que hallaran el cuerpo de Cecilia con mayor rapidez de la que ambos necesitaban para que su plan marchara sobre rieles. No obstante, siempre le dejó bien en claro la prioridad a su pareja: “Quiero cumplir todo lo que me pidas y mucho más, amorcito mío”.
PUBLICIDAD

El lunes 15 de julio, un día antes del crimen, J. buscó ganar tiempo. Se levantó temprano y aprovechó para adelantar la realización del pozo donde pretendía enterrar a Cecilia. Hasta ese momento, no exhibía ni una pizca de remordimiento ni temor por el crimen que estaba por cometer.
Distinto era el caso de su novia, que a medida que se acercaba la hora pautada para asesinar a la víctima, sus mensajes comenzaron a dar cuenta de que, por lo menos, empezaba a dudar de su accionar. “Todavía sigo pensando que no harás eso”, le dijo en un mensaje a J., que lejos de frenar todo, le respondió que estaba preparando un cuchillo.
PUBLICIDAD
“Alfinsi (Al final) no usaré el militar y usaré uno normal” (sic), detalló.

Ya era de noche, y a unas pocas horas antes del hecho, J. se percató de que le faltaban guantes de látex, un elemento clave para no dejar huellas en la escena del crimen. Preocupado, le contó la situación a su cómplice, que para su sorpresa se mostró filosa y cortante: “Tuvo todo el día”.
Aunque más tarde de lo planeado, J. atacó a Cecilia durante la madrugada del martes 16 de julio. Según se desprende de los chats publicados en esta nota, lo hizo entre las 3:16, cuando le envió a su novia “igualmente es débil”, en referencia a Cecilia, y las 4:28, momento en el cual reapareció en escena. “Te lo dije, chiquillo”, escribió.
En horas de la mañana, J. le confirmó a su compañera que había atacado a Cecilia en el lugar convenido: la antigua estación de tren de Alvear. Pero el plan no había salido como esperaban. “Se me fue todo de las manos. Nose como pero ella está viva. Por favor, necesito su ayuda mi amor” (sic), escribió.

Con evidente desesperación, el adolescente le solicitó a su pareja que activara la segunda parte de la planificación. “La hija de re mil está viva. Con un bruto corte en la garganta. Necesito su ayuda. Necesito que se deshagan de ella. Necesito por favor que le digas”, suplicó.
Ella, sin embargo, se mostró distante y hasta llegó a criticar su desempeño. “J., por eso mismo, aunque suene mal lo que diré. Pero por eso se cortan todas las partes. Qué problema más grande. En todos los sentidos”, consideró.

“Pero es mejor decirle a él que mueve un dedo y arregla todo que otra cosa peor”, le recordó el principal sospechoso.
En ese contexto, personal de la Policía de Tucumán se presentó en el domicilio de J. El adolescente respondió las consultas de los efectivos y le contó a su pareja que hizo todo para que la investigación apuntara a un supuesto suicidio.
Consultado por la razón por la cual no pudo descuartizar a Cecilia, el sospechoso explicó que el desarrollo de los hechos transcurrió más lento de lo pensado. Asimismo, su respuesta permitió a los investigadores determinar que llevó engañada a Cecilia hasta el lugar del ataque.
“A la hora que me escribió ya era tarde cuando llegamos allá mss” (sic), justificó. Y acto seguido, añadió: “Intenté lo mejorw de pude debería de aver quedado muerta ahí y que parezca un suicidio los vidrios Cortez en la muñeca el. Uello y ese me zajd” (sic).

La coartada que habían craneado J. y su pareja era la del suicidio. No obstante, la situación se le fue de las manos al atacante y Cecilia permaneció con vida hasta que murió camino al hospital.
El final de la conversación entre J. y su pareja es aterrador. Mientras la adolescente intentaba calmarlo, el acusado le aseguró que Cecilia no iba a poder hablar por “unos días” a raíz del corte en el cuello que le había propinado.
“Depende de dónde cortaste”, le advirtió la chica. Y J., lejos de mostrar arrepentimiento, precisó: “Viste la manzana de Adam. Sbajo. Profundo pero aún seguía viva”.

En diálogo con este medio, fuentes del caso indicaron que el fiscal Cabral avanza en la causa con la preparación de una serie de medidas para esta semana, entre ellas la citación de la cómplice de J. para formalizar su imputación. La menor, según confirmaron a este medio, ya fue sometida a estudios psiquiátricos y psicológicos, y siempre estuvo a derecho.
El hecho
Aún con vida, Cecilia fue encontrada el último 16 de julio en la antigua estación de tren de Alvear con heridas graves en el cuello y las muñecas. Inmediatamente, la trasladaron en ambulancia hacia la capital provincial, pero murió en el camino debido a las lesiones. Desde ese primer momento, las características de las heridas generaron dudas entre los investigadores. El fiscal describió que la “ferocidad de la lesión” no resultó compatible con la hipótesis inicial del suicidio, lo que encendió las alarmas del Ministerio Público Fiscal.
El avance de la causa estuvo determinado por el trabajo articulado entre el área de Delitos Complejos y la Comisaría local de la Policía de Corrientes. La clave del giro investigativo radicó en el peritaje de los dispositivos móviles secuestrados y las cámaras de seguridad.

A ese elemento se sumó el rastreo del teléfono de la víctima, que permaneció encendido de manera sospechosa durante varios días tras su muerte. Los registros fílmicos de la zona aportaron otro indicio que muestra a Lazcano dirigiéndose hacia el lugar del hecho junto a un joven que llevaba una pala en la mano. Se trataba del ya mencionado J.
Según detalló el fiscal, las cámaras también registraron al sospechoso regresando solo al lugar y con ropa diferente a la que vestía momentos antes.
Los peritajes incluyeron el análisis de mensajes recuperados del celular del joven, lo que dejó al descubierto una planificación previa al crimen, además de conversaciones registradas con posterioridad al hecho. “Se pudo determinar algo atroz porque se pudo ver la planificación del homicidio”, afirmó Cabral.
También se ejecutaron allanamientos en donde secuestraron zapatillas con manchas de sangre y se halló una huella de calzado específica en la escena del crimen.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Le impusieron una restricción de libertad ambulatoria a la madre investigada por el crimen de su hijo de 6 años en Santa Fe
La decisión la adoptó el juez José Luis García Troiano, a pedido de las fiscales María Laura Urquiza y Daniela Montegrosso, durante una audiencia en los tribunales de la capital provincial

“Las quiero a todas ataditas”: 15 detenidos por las torturas y violaciones a presas en el penal de Magdalena
La causa está a cargo del fiscal Álvaro Garganta, con un operativo ordenado a la PFA. Entre los detenidos está la penitenciaria Daiana Balmaceda, la principal acusada

Encontraron muerto a un femicida en una prisión de Salta: qué determinó la autopsia
José “Jota” Eduardo Figueroa, cumplía prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, en la Unidad Carcelaria 1 de Villa Las Rosas. La investigación del Ministerio Público
“Hay familias que piden un préstamo y como no lo pueden devolver les toman la casa”, alertó el ministro de seguridad bonaerense
Javier Alonso advirtió sobre el avance de la usura en barrios populares y describió el mecanismo que utilizan los prestamistas informales para quedarse con las viviendas cuando las familias no pueden afrontar sus deudas

Juicio por Loan Peña, en vivo: declarael policía que acusó al ex comisario Maciel de hacerle cambiar los horarios
Además, testificará José Alberto Núñez, padre de Camila Núñez, una de las mujeres que estuvo en el almuerzo previo a la desaparición del niño



