
Viernes 14 de octubre. 6:15. Aeroparque Jorge Newbery. Un hombre mayor, de 56 años, se acerca a la ventanilla de venta de pasajes de Aerolíneas Argentinas. Pide tres pasajes a Santiago de Chile para el vuelo de las 7.30. Es el vuelo AR1280. Lo acompañan dos mujeres muy jóvenes. Ambas tienen 19 años y el mismo apellido. Pueden ser mellizas o primas hermanas. El hombre hace la transacción. Ellas observan en silencio.
El silencio de las mujeres y el dominio absoluto de la situación por parte del hombre suele ser una señal de un posible caso de trata de personas. El empleado de Aerolíneas informa a sus superiores de la situación sospechosa quienes a su vez avisan a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
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Cuando el trío llega a la zona de preembarque internacional, las agentes de la PSA los revisan. Las dos mujeres pasan la revisión sin problemas. No estaban nerviosas, no manifestaron nada que pudiera suponer una situación de trata de personas. Se les hizo saber que les iban a hacer un escaneo de su cuerpo por si llevaban sustancias prohibidas dentro de su organismo. Las dos mujeres aceptaron y superaron la inspección sin ningún inconveniente.
Unos metros más allá los agentes revisan a Pablo Daniel Szuldman, el hombre que había pagado los pasajes. El agente de la PSA nota un bulto desproporcionado entre sus piernas y le pregunta qué es. “Una hernia”, contesta. Y desafía: “¿Querés que te la muestre?”. El hombre de la PSA lo invita a una oficina para revisarlo en un lugar reservado, sin público pero con dos testigos.
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A las 6.53 lo revisan y determinan que efectivamente el bulto era una hernia inguinal. Hasta ese instante no había ningún problema. Mientras el agente de la PSA termina el trámite, Szuldman sale caminando de la oficina. En ese momento uno de los testigos de la observación de la hernia le dice al agente que Szuldman había descartado un pañuelo de papel antes de que comenzaran a revisarlo. Lo levantan del piso y el papel tiene envuelta una bolsa de plástico con un polvillo blanco. Los agentes de la PSA salen a buscar a Szuldman quien no aparece por ningún lado. No está. Ni siquiera tiene sus documentos que quedan en la sala de revisión.
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El agente de la PSA realiza la prueba de reactivos a la sustancia de la pequeña bolsa y da positivo: cocaína. La pesan: 15 gramos.
Los agentes de la PSA revisan las cámaras de seguridad y detectan que los tres pasajeros habían llegado un Audi S5 Coupe color gris que quedó en el estacionamiento Sur del Aeroparque. En las imágenes descubren también que Szuldman se había ido caminando del Aeroparque después de salir sigilosamente de la oficina donde lo habían revisado y él había tirado la bolsa con cocaína.
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Avisan de la situación al juzgado federal de turno. Desde el juzgado de Sebastián Casanello, que ya había autorizado el escaneo a las mujeres, ordenan revisar el Audi estacionado. En la causa interviene la fiscal Alejandra Mángano.
Los policías llevan dos testigos hasta el auto, lo abren y comienzan a hallar cosas que explican -en parte- por qué Szuldman había huido presuroso del Aeroparque. Dentro del auto encontraron un revolver Taurus calibre .38 con empuñadura de madera y 25 balas del mismo calibre. Y una pistola semi automática Astra Unceta 9 mm, tres cargadores para esa arma y 32 balas de ese calibre. Y una bolsa con 54 gramos de cocaína. Y tres celulares. Y una lata de galletitas danesas de manteca con 19 gramos de marihuana. Y un picador de marihuana. Y una pipa. Y papel para armar cigarrillos. Y un frasco con 1,4 de marihuana. Y un colador. Y un tubito con 13 gramos de marihuana líquida. Y dos pequeñas bolsas con dos gramos de metafentamina.
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Con el paso de los días, según explicaron a Infobae fuentes judiciales, se conocieron varias cosas más. Se supo que las dos mujeres de 19 años tenían el mismo apellido porque eran tía y sobrina. Una de ellas le pidió a Szuldman que las llevara a ambas de paseo a Santiago de Chile. Es decir que las mujeres habían consentido viajar a Chile con Szuldman. Sobre ellas no pesa ninguna acusación.
Szuldman quien cumplió 56 años el pasado 16 de septiembre, designó abogado y se presentó en el expediente. Es divorciado y tiene dos hijas. Es empresario y en Chile se dedica al rubro de la venta de purificadores de agua y al del transporte. Será indagado en dos semanas. Le imputarán el delito de tenencia de estupefacientes que prevé una pena de uno a seis años de prisión. Y además será imputado por la tenencia de armas halladas en la guantera de su Audi S5 Coupe. La pistola Astra tenía el número de registro limado, lo que implica un agravante para la situación de Szuldman.
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