Secuestro, amenaza de muerte y estafas cripto: detuvieron al “Gordo Hacker” otra vez

Amadeo Conrado Uberti había capturado a un hombre en mayo pasado, pero un juez lo liberó en tiempo récord. En las últimas horas, volvió a atacar. Los detalles

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Conrado Uberti en una de
Conrado Uberti en una de sus foto en las redes sociales

El 10 de mayo pasado, cerca de las 19, un hombre de 35 años, lastimado y ensangrentado, pasó corriendo por la puerta de la Quinta de Olivos. Cuando consiguió ayuda de los policías que custodian al Presidente, les contó que había sido secuestrado en una casa cercana y que había escapado haciendo estallar un ventanal. Cuando la Justicia allanó el domicilio en cuestión, se encontró con Amadeo Conrado Uberti (29), alias “Gordo Hacker”, que se dedicaba a hacer estafas con criptomonedas y a clonar tarjetas de crédito.

Efectivamente, comprobaron que había secuestrado a la víctima y la había tomado como esclavo. A raíz de ese hecho, Uberti quedó detenido, aunque no por mucho tiempo. El juez Ricardo Costa lo liberó en tiempo récord en un falló que, hasta ahora, nadie logró explicar. En las últimas horas, Uberti volvió a secuestrar a otra persona a quien también redujo a la servidumbre, lo obligó a hackear bases de datos y amenazó de muerte. Fue nuevamente detenido por el fiscal Martín Gómez.

El último hecho se descubrió el domingo pasado, pero recién se da a conocer en esta nota. Cerca de las 17, un hombre se acercó a uno de los botones de seguridad públicos qué hay en varias esquinas de Vicente López. Accionó el dispositivo y rápidamente llegó la Policía. Me secuestraron, me pude escapar, pero tengo miedo, les dijo a los agentes, que lo trasladaron a la comisaría para que dé más detalles.

Cuando la víctima comenzó a relatar lo que había pasado, los agentes sintieron que estaban viviendo un déjà vu.

Uberti, otra vez detenido
Uberti, otra vez detenido

En su declaración, explicó que el jueves pasado había llegado a una casa ubicada en la calle Marconi 618, a metros de la Quinta de Olivos, para conocer a un hombre que teóricamente le iba a enseñar a usar algunos programas de computación. Esa persona por conocer era, efectivamente, Uberti y la casa, la misma en la que se había producido el secuestro en mayo pasado.

La víctima explicó que Uberti lo hizo pasar a su casa ese jueves y, una vez en el interior, en lugar de lo prometido, comenzó a amenazarlo y a obligarlo a que hackee distintas webs de bancos y de entidades públicas. “Me obligó intrusar la web de multas de la Ciudad de Buenos Aires, páginas del Poder Ejecutivo y distintas bases de datos públicas”.

La víctima dijo que intentó negarse, pero fue en vano porque el Gordo Hacker le dijo que tenía los datos de su familia. Increíblemente, esa situación siguió hasta el sábado. Uberti no le permitió salir en ningún momento y lo hacía “trabajar” a destajo para él. También le pedía que haga compras con tarjetas clonadas.

Me dijo que tenía dos sicarios a su disposición, apodados “Chino” y Marín”, y que me podían matar a mí y a mi familia”, declaró el joven.

Algunos de los dispositivos encontrados
Algunos de los dispositivos encontrados en la casa de Uberti

Recién ese sábado al atardecer, la víctima logró su libertad, aunque sólo por unas horas. Uberti le permitió que se ausente por 12 horas, aunque le puso algunas condiciones. Le dijo que, al volver, debía traer datos del primer secuestrado, quería información específica. Además, le dijo que si no volvía mataría a toda su familia. Antes de que se vaya le mostró una serie de videos insólitos en donde, teóricamente, se veían a otros hombres secuestrados bailando en pollera.

Con mucho miedo, la víctima volvió al domingo siguiente a la casa del Gordo Hacker. Pero, por supuesto, no llevó los datos que le había pedido su captor. Ante esta situación, se produjo una discusión y una pelea. Uberti golpeó a la víctima varias veces en su rostro. Y, como si fuera poco, rompió un vaso y amenazó con cortarlo.

Mientras eso pasaba, llegó a la casa la novia de Uberti. En ese momento, la víctima aprovechó la situación y logró escapar para luego pedir asistencia.

Esta segunda causa recayó nuevamente en la fiscalía de Martín Gómez, el mismo fiscal que ya había investigado el primer caso y que había pedido, en vano, la detención. El funcionario judicial ordenó el allanamiento a la casa de la calle Marconi y la detención de Conrado Uberti. En el interior de la vivienda, encontraron algunos celulares y el vaso roto, tal cual lo había descrito la víctima.

El vaso con el que
El vaso con el que Uberti amenazó a su víctima

En esta oportunidad, el juez Costa sí convalidó la detención. Vale aclarar que, en el primer secuestro, el magistrado le había otorgado la excarcelación a Uberti en tiempo récord y sólo le había impuesto una serie de condiciones como prohibición de acercamiento.

Conrado Uberti es un hombre que le debe varias explicaciones a la Justicia. En 2019, se le abrió una causa por tentativa de robo y el año pasado fue procesado por cuatro hechos de hurto y cuatro amenazas coactivas reiteradas. En este último caso, una empresa de pagos electrónicos lo denunció por estafas informáticas en más de ocho millones de pesos.

Las acusaciones públicas en su contra, sin embargo, son aún más antiguas: a mediados de 2017, un usuario de Facebook señaló a Uberti como un “estafador” que brindaba “supuestos servicios desbloqueo ICLOU”. Compartiendo imágenes de uno de los viejos perfiles del hacker en esa red social, en la misma publicación el denunciante pidió ayuda en un grupo para dar con él.

El detenido tuvo su oportunidad de defenderse frente a la Justicia. Como sucedió la primera vez, le echó la culpa a la víctima. Dijo que el denunciante era una persona con problemas mentales y que todo era mentira. Por ahora, no le creyeron y seguirá detenido.

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