El lunes por la madrugada, cerca de la 1, Sofía E. se subió a un taxi en la esquina de España y Pellegrini, en la ciudad de Rosario. Volvía a su casa después de juntarse con unos amigos en un bar. Minutos más tarde, la joven, de 22 años, se bajó del vehículo antes de llegar a destino porque sospechó, según dijo públicamente, que el chofer la iba a secuestrar.
En medio del llanto, Sofía relató lo sucedido en su cuenta de Instagram, “para que ninguna otra piba más lo viva”, explicó. Según contó, el conductor comenzó a hablar por WhatsApp con otro hombre que le pedía “una pizza” y le daba “demasiados detalles” sobre los ingredientes. Ella temió que se tratase de una conversación “en clave”, por lo que decidió interrumpir el viaje y finalizarlo a mitad de camino.
Más tranquila, la joven volvió ayer a repasar lo ocurrido frente a las cámaras de televisión: “El taxista empezó a escuchar un audio donde un hombre le detallaba tipos de comidas que le pedía. El primero fue ‘carlito con jamón, sin mayonesa y con ketchup’. Y yo pensé que debía ser algo ilegal, porque no es un delivery, es un taxista. Entonces en ese momento empecé a mandar mi ubicación en el grupo que tengo con mis amigas, a describirlo por texto al señor y les empecé a decir a ellas que me daba miedo porque actuaba raro”.
De acuerdo a Sofía, la charla del conductor prosiguió de esta manera: “Cuando el taxista le contesta qué es lo que tenía para ofrecer, le dijo una pizza con queso, quemada arriba. Entonces yo pensé: pizza/mujer, queso/tez media, quemada arriba/morocha. Dije no puede ser, esto es espantoso”.
A continuación, la joven decidió simular una conversación con una amiga: “Hice como que mandé un audio y dije ’sí, amiga, ya estoy llegando’”, contó en diálogo con Telenoche Rosario. Tras ello, el que envió un audio fue el chofer: “El taxista le manda un audio diciéndole al otro que tenía un choripán con mayonesa y quemado arriba. Entonces pienso que el choripán debe ser entre panes, que significaría problemas, o como que está avisada, algo así. Después lo llama a un señor y le dice que en media hora iba a estar. Era como demasiada información”.
Mientras el taxi estaba detenido en un semáforo de la calle Entre Ríos, a la altura de 27 de febrero, la chica, atemorizada, decidió bajarse y se cruzó de carril para pedir ayuda.
El mismo lunes, la joven se presentó en el Centro de Denuncia Territorial (CTD) de Rosario y al día siguiente lo hizo en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) para realizar la denuncia. Manifestó ante la Justicia lo mismo que relató en las redes sociales.
También ayer se presentó de manera espontánea en la sede del MPA el taxista, identificado como Gustavo, de 53 años, luego de que la denuncia de la joven en Instagram se viralizara y el caso llegara a los medios. A la salida, el chofer también contó su versión del los hechos ante las cámaras de televisión.
“Yo iba agarrar por otra calle y me hizo doblar en España, no hay problema. Tenía el celular en altavoz. Cuando paro en el semáforo de Entre Ríos y 27, mando el audio de público conocimiento al pibe mío, diciéndole que tenía un viaje y que me espere, que en media hora ya iba para mi casa y tenía que pasar por la pizzería. En ese momento la chica me pasa la plata y me dice ’cobrame que me bajo’ y le pregunto si pasó algo. Me sorprendió. Me dijo ‘no, quedate con el vuelto’, me dio un portazo y salió corriendo. Entonces le hablé de vuelta a mi hijo y le dije que la chica se bajó no sé por qué problema”, recordó.
Sabrina, una hija del taxista, ratificó los dichos de su padre y sostuvo que él se estaba enviando mensajes con su hermano Nicolás. “Yo la comprendo (a Sofía) porque soy joven y pueden pasar situaciones como las que ella denuncia, pero mi papá solo intercambiaba mensajes con mi hermano porque hablaban de comida”, dijo ella.
Gustavo y su familia decidieron difundir a los medios tres audios de la conversación con su hijo. En ellos, el chofer y su hijo hablan de empanadas, de tostados con manteca y en un momento Nicolás le pide que compre cervezas, “porque por acá está todo cerrado”. El taxista le contesta que “aguante media hora más porque tiene un viaje” y le dice que “hay unas cosas nuevas que están haciendo ahí, que no sé cómo se llaman, tipo un choripán pero con otra forma, después te saco una foto del coso y elegís”.
Gustavo aportó estos audios de la charla con su hijo en la fiscalía. También puso a disposición su celular y el GPS del taxi. Fuentes del MPA indicaron a Infobae que en los próximos días se van a analizar los datos aportados y las imágenes de las cámaras de seguridad del local de comidas para corroborar el relato del taxista. De ser así, la denuncia se desestimará.
“Todos los indicios dan cuenta por el momento de que la chica tuvo una mala percepción de la conversación del taxista con el hijo. En principio no hay delito aparente”, sostiene la fuente judicial.
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