La madre de Anahí Benítez, tras la condena a uno de los acusados: “No es lo que me conforma, acá falta mucha gente”

Después de que la Justicia encontrara culpable a Marcos Bazán, Silvia Pérez Vilor aseguró a Infobae que seguirá buscando al resto de culpables del asesinato de su hija de 16 años, ocurrido en 2017

Anahí Benítez junto a su madre
Anahí Benítez junto a su madre

“Y, acá estoy. Me pisó una manada de elefantes”. Del otro lado del teléfono Silvia Pérez Vilor, la mamá de Anahí Benitez (16), no suena aliviada y mucho menos, feliz. Este miércoles el Tribunal Oral Criminal 7 de Lomas de Zamora anunció el veredicto contra Marcos Bazán, uno de los dos acusados por el crimen de su hija, ocurrido en julio de 2017. Los jueces lo encontraron culpable tras el desarrollo de un juicio que comenzó en febrero, en la era pre pandemia, y terminó con una sentencia que el ahora condenado escuchó por videoconferencia desde la prisión.

“Entiendo que recibirá perpetua”, infiere Pérez Vilor, que siguió al detalle la investigación desde el día que desapareció su hija y nunca dudó sobre la implicancia de Bazán en el femicidio a pesar de que los abogados del acusado y todo su entorno, incluida su novia, la misma que tenía antes del crimen, aseguran que es un perejil usado para tapar un entramado más complejo detrás del hecho.

“Este no es un día de fiesta para mí. Este juicio no tiene premio. Es el primer eslabón de una cadena de personajes que pienso captar uno por uno”, remarca, firme, la mamá de Anahí, y amplía: “Me refiero a los que por acción u omisión permitieron que esto pase. Es un primer paso (el juicio a Bazán), pero no es lo que me conforma. Acá falta mucha gente. Faltan aclarar muchas cosas y una guía de entramado que sé cuál es pero hay que probarlo”.

Para Pérez Vilor, “el rol de la Policía, de la fiscalía que estaba en su momento, que rechazó la causa y prácticamente estuvo sin fiscal (en referencia a Fabiola Juanatey, quien podría llegar a juicio político)" debe investigarse.

Además, queda pendiente la acusación contra Marcelo Villalba, cuyo ADN fue hallado en el cuerpo de Benítez, pero fue apartado del juicio en febrero pasado por cuestiones psiquiátricas. “Villalba no está salvado ni muchísimo menos. Está siendo evaluado. En breve va a estar sentado ahí. Y el juicio será más corto porque se resume a si habla o no habla y cuenta quiénes están detrás de todo esto”, asegura la mamá de la víctima.

Villalba ya tiene encima una condena por acoso sexual en Capital Federal por un hecho ocurrido en la misma época de la desaparición y asesinato de Anahí. Sin embargo, la mamá de la chica tiene una corazonada: “Con respecto a quién la mató, mi sentimiento es que no fue Villalba. Es una intuición. Sé que él quiere hablar porque hay cosas que dice que hizo y cosas que no. El ADN lo condena por el abuso sexual pero hubo más. No sé si él solo la secuestró, la drogó, la torturó y la mató”.

Para la madre de la víctima, detrás del femicidio de su hija hay una trama profunda, oscura y poderosa. Uno de las pruebas que más complicaron a Bazán fue la que dejó el perro policial Bruno, que detectó rastros de Anahí en la casa de este hombre de 34 años. Pero Pérez Vilor remarca una cuestión: “Al perro Bruno se lo convocó el 31 de julio y alguien dio la contraorden de que no venga. Recién apareció muchos días después, cuando el cuerpo había sido hallado. Quiero identificar quién fue esa persona. Si el perro hubiera buscado el primer día, ella estaría acá. Hay gente que actuó y gente que por omisión provocó todo esto”.

“Los quiero a todos presos”, repite varias veces la mamá de Anahí. Y dice algo que ya ha dicho, incluso en una charla con Infobae de semanas atrás: “No lo hago por mi felicidad. Lo hago para desbaratar una banda, por las demás chicas y porque quiero el fin de la impunidad. Investigar mal también es un delito”.

Cuando tuvo la oportunidad de decir sus últimas palabras, Bazán le habló directamente a ella. Le dijo que si a él lo condenaban, el asesinato de su hija quedaría impune, porque él no fue. El acusado nunca se apartó de ese lugar. Y siempre mantuvo su discurso de inocencia. “La ciudadanía podrá leer los fundamentos y cada uno sacará sus conclusiones”, advierte Pérez Vilor sobre el documento que los jueces harán público el 2 de junio próximo.

Bazán pudo haber admitido su participación en el crimen, lo que le hubiera valido una calificación menor, la de encubridor, que hubiese permitido que recuperara la libertad en menos de diez años.

—Sin embargo, él no aceptó. ¿Por qué un asesino no admitiría una participación secundaria si sabe que de ese modo evitaría la prisión perpetua? ¿No le deja dudas eso?

—Él montó un personaje de víctima inocente y hay gente que muere con las botas puestas. Y tengo otra teoría, de mi cosecha: creo que Bazán, sin ser peyorativa, era una persona común, nadie importante, no representaba nada, no tenía dinero, un tipo que vivía en una casa usurpada en el parque Santa Catalina. O sea, nada. Se me ocurre que él sabe mucho y está protegido por eso. Alguien le paga el abogado. Si él sabe quién fue y sabe que por ahí se la dejaron a mi hija en su casa, o no quiso hacerlo pero tuvo que hacerlo, él no puede decir quién fue porque dura dos minutos con vida. Si él hubiese optado por el cargo de encubrimiento tendría que haber dicho quién se la dejó. ¿Y ahí qué decís?

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