En medio de la mayor sobrepoblación de su historia, los presos detenidos en las cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense toman acciones para impedir el contagio del coronavirus.

Con 45 mil detenidos dentro del sistema, más de 44 mil ya notificaron a sus familias para que no los visiten por tiempo indeterminado. El Ministerio de Justicia bonaerense encabezado por Julio Alak, del que depende el SPB, lanzó un comité de crisis con medidas estrictas de ingreso para abogados y funcionarios judiciales, suspendió todas las clases presenciales con docentes y anunció la compra de barbijos y jabón blanco. Se ordenó que cada dependencia cuente con un sector de aislamiento para las personas privadas de la libertad que sospechan tener el virus puedan entrar en cuarentena inmediata. También se le toma la temperatura a penitenciarios que ingresan a las cárceles en controles especiales.

La decisión de pedirle a las visitas que no vayan fue tomada tras mantener una mesa de diálogo con autoridades del Servicio Penitenciario Bonaerense y la Dirección Provincial de Salud Penitenciaria y tendrá una vigencia de al menos dos semanas. El penal de Sierra Chica fue el de mayor adhesión, con 2.035 detenidos.

Mientras tanto, sin las visitas que son su línea al mundo, los detenidos intentan mantener el espíritu. En la Unidad N°4 de Bahía Blanca, tres jóvenes detenidos improvisaron un rap.

La Unidad N°13, uno de más de 40 penales con presos que piden a sus familias que no vayan.
La Unidad N°13, uno de más de 40 penales con presos que piden a sus familias que no vayan.

Iván, de 21, acusado tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, Cristian, de 19, preso por robo agravado y Miguel, 21 años, también acusado por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, grabaron un video que llegó a las autoridades en la entrada de su pabellón. “El coronavirus arrasa, amenaza, gente háganme el favor, y quédense en casa, háganme caso, no seamos bobos”, lanzó uno de ellos.

El hip hop y el trap se convirtieron en una cuestión generacional en las cárceles, un sonido que llevan a los parlantes de los pabellones los detenidos de menos de 25 años, de cara a la música caribeña como la salsa o la bachata preferida por los históricos. En octubre del año pasado, El Doctor, uno de los principales exponentes del trap argentino, con líricas crudas sobre la calle, el sexo casual y el consumo de cocaína y pasta base, reconocido como uno de los más “reales” por los fanáticos locales, dio un show sorpresa en el comedor del penal de Ituzaingó, la Unidad N°39.

En el sistema bonaerense, la población de detenidos y detenidas de alto riesgo incluye 644 presos de más de 65 años y casi 2.500 enfermos con diversas patologías: 233 pacientes con tuberculosis, una enfermedad altamente infecciosa que se hace sentir hace años en penales provinciales junto con la aparición del hantavirus en las heces de roedores en cárceles como Magdalena, 476 detenidos y detenidas con HIV, 950 con neumonía, EPOC, diagnósticos de cáncer. También hay 58 madres con chicos, 20 embarazadas a pesar de las recomendaciones de la Corte bonaerense de enviar a las mujeres que esperan dar a luz a sus casas con arresto domiciliario, algo que deben ordenar los juzgados a cargo de sus causas.

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