Gil Pereg recibió a la prensa en su casa poco después del crimen de su madre y de su tía. Y posó sentado donde aparecieron enterradas las dos mujeres luego de la masacre
Gil Pereg recibió a la prensa en su casa poco después del crimen de su madre y de su tía. Y posó sentado donde aparecieron enterradas las dos mujeres luego de la masacre

En mayo de 2019, Gilad Gil Pereg le dijo al psiquiatra forense Mariano Castex en una sala de la cárcel de San Felipe, en Mendoza, que estaba en una situación catastrófica. “Porque yo soy un gato -le explicó-. No soy uno que actúa en dos patas como ustedes, y yo estoy aquí en condiciones que no pueden ser aptas para gatos. El problema mío (sic) es que yo soy un gato. Usted me ve como una criatura de dos patas, pero yo no soy criatura de dos patas. Yo me convertí en gato hace muchos años”, aseguró el militar israelí acusado de asesinar a su madre y a su tía grita. El hombre afirma que está loco, que es un enfermo mental, un esquizofrénico, que escucha voces y que lo quieren matar. Y dice que se niega a bañarse porque le tiene miedo al agua, como los gatos.

Pereg es una persona que se cree gato. Al menos así lo manifiesta. "Quiero estar lejos de la gente, los únicos que me entienden son los gatos”, había dicho en una audiencia previa, en las que exponía comportamientos extraños como desgarrarse la ropa, desnudarse y maullar frente a los magistrados. No quiere comer alimentos para humanos y exige que lo juzguen como a un gato. En su celda, intentó arañar a un guardia estando en cuatro patas, rompió el inodoro y escribió con materia fecal los nombres de sus gatos en una pared. A los periodistas, mientras se dirige a las audiencias, los mira y les dice “miau”.

El doble femicida de las turistas israelíes actúa como un gato en la cárcel


Pero la fiscal de homicidios Claudia Ríos desconfía. Solicitó que sea juzgado por el homicidio calificado por el uso arma de fuego de su tía Lily Pereg y por el homicidio agravado por el vínculo de su madre Pyrhia Sarusi y que sea sometido a un juicio por jurados, según informó el Ministerio Público Fiscal provincial. Ella misma se lo comunicó en persona al acusado. “Hemos notificado a la defensa y al imputado que será requerida la elevación a juicio de las presentes actuaciones, ya que entiende el Ministerio Público que se han reunido todas las pruebas y que hay elementos de convicción suficientes para que esta causa vaya a juicio”, declaró en una rueda de prensa.

“Hubo muchos planteos de nulidad en los que la defensa sugirió que se citara a todos los peritos psiquiatras, no solamente del ámbito forense sino también del equipo interdisciplinario de la penitenciaría provincial. A pesar de nuestra oposición, el tribunal dispuso que se tomaran todas esas testimoniales”, explicó Ríos. Las pericias penitenciarias lo consideran inimputable porque no alcanza a comprender la criminalidad de sus actos. Maximiliano Legrand, uno de sus abogados, así lo sostiene.

En su casa de Guaymallén, Mendoza, donde se encontraron los cuerpos de las víctimas, convivía con 37 gatos y dormía en un colchón tirado en el piso (Foto: Télam)
En su casa de Guaymallén, Mendoza, donde se encontraron los cuerpos de las víctimas, convivía con 37 gatos y dormía en un colchón tirado en el piso (Foto: Télam)

Pero para la fiscal, Pereg tramó un plan que condujo con frialdad y alevosía. Las hermanas fueron sido vistas por última vez el 12 de enero de 2019 en la casa del acusado, a quien habían ido a visitar un día antes. Ante la prensa se mostraba preocupado: dijo que estuvieron diez horas con él y que después las acompañó a la parada del colectivo. “Después las quise ubicar en el departamento donde estaban parando, pero no aparecieron”, declaró en su denuncia. Por la desaparición, Pereg fue detenido el 25 de enero. Al día siguiente, la policía mendocina encontró los cuerpos de las mujeres enterradas y tapadas con piedras en el patio de la casa. La madre murió por asfixia y la tía producto de tres disparos.

Por eso, la fiscal considera que el israelí de 38 años finge ser un gato y que solo maúlla cuando hay cámaras: “Se concluyó que Gil Pereg está ubicado en tiempo y lugar, y comprende el proceso”. “Lo que se analiza es si al momento del hecho comprendía la criminalidad de sus actos. Por más que se crea animal o haga locuras, si en el crimen actuó con pleno conocimiento de sus facultades, se está ante alguien imputable”, había dicho la fiscal.

"No puedo estar solo las 24 horas. No soy una persona, soy un gato y necesito estar acompañado por gatos, no por por personas. No puedo tener contacto con personas", dijo en uno de sus descargos ante los jueces

Desde abril de 2019 Pereg está detenido en el penal de Boulogne Sur Mer luego de que el juez penal N° 1 de Mendoza, Eduardo Martearena, confirmara la prisión preventiva. El magistrado no dio curso a la apelación de la defensa del acusado que había pedido trasladarlo a un hospital psiquiátrico y validó el peritaje del cuerpo médico forense que lo describía como “lúcido y ubicado en tiempo y espacio”.

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