La insólita historia forense detrás del rostro de una mujer desaparecida hace 30 años

Blanca Susana Sola fue vista por última vez en marzo de 1990 en Gualeguaychú. Hoy, la Justicia difundió una imagen creada por la Policía Federal de cómo la adolescente entrerriana se vería hoy, a los 44 años. "Si Susana está viva, gracias a esta foto se va a enterar de que la estamos buscando”, dijo su hermano Juan.

Blanca, tiempo antes de su desaparición y la reconstrucción forense de la PFA (Gentileza: El Litoral)
Blanca, tiempo antes de su desaparición y la reconstrucción forense de la PFA (Gentileza: El Litoral)

El pasado 9 de enero, Blanca Susana Sola hubiera cumplido 44 años. Tenía 14 en 1990, cursaba séptimo grado en su ciudad, Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. El día que desapareció llevaba una pollera de jean, una remera negra y unas zapatillas marca Topper color rosa. Fue el sábado 17 de marzo de ese año. Nunca más se supo de ella.

Aquella tarde de verano, Susana salió de su casa cerca de las 17 horas rumbo a la de su hermana Gloria, ubicada a dos cuadras de distancia. Además de llevarse bien entre ellas, Susana disfrutaba de jugar con sus sobrinos. Cerca de las 19, después compartir unos mates, Gloria se despidió de su hermana y se fue al supermercado. Sin saberlo, esa sería la última vez que vería a Susana.

La joven -que no llevaba su DNI, ni dinero, ni un abrigo- desapareció en las inmediaciones de las calles Schachtel y 2 de Abril del barrio San Isidro, sin dejar rastro. Desde entonces, su familia no deja de buscarla.

Hoy, Blanca vuelve a tener un rostro. Tal como se hizo con Sofía Herrera, la menor desaparecida en 2008 en Tierra del Fuego, la Policía Federal construyó una aproximación de cómo se vería la mujer entrerriana hoy. La semblanza viva es sorprendente.

“En ese momento se dijeron muchas cosas. La principal hipótesis era que mi hermana se había fugado. Pasaron 30 años y yo sigo pensando lo mismo que el primer día: Susana no se fue. A Susana se la llevaron”, afirma su hermano Juan, en diálogo con Infobae.

La Justicia, por su parte, nunca pudo probar la teoría de la fuga, ni ninguna otra. Lo peor: en 2012, veintidós después de la desaparición de Susana, la causa fue archivada y expurgada, es decir, destruida.

Gracias a la insistencia de la familia Sola y al trabajo del Juzgado de Garantías y Transición Nº 2, a cargo de Ignacio Telenta, en 2018 comenzó a trabajarse en la reconstrucción del expediente. La novedad fue el aporte de los expertos de la División Individualización Criminal de la Policía Federal, los que crearon la nueva imagen de Blanca, cómo, de acuerdo a ciertos parámetros, se vería hoy, si estuviese viva.

Es oficial: la recreación de la PFA en el sistema de Búsqueda de Personas del Ministerio de Seguridad de la Nación.
Es oficial: la recreación de la PFA en el sistema de Búsqueda de Personas del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Empezar de cero

Durante casi tres décadas en las sobremesas de la familia Sola, Susana fue un tema de conversación. El día que accedieron a la imagen que muestra cómo se vería su hermana hoy no fue la excepción. Emocionados, entre todos debatieron acerca de sus rasgos (ojos, nariz, boca) y compitieron para ver a quién se parecía más.

“Estoy contento por cómo se están haciendo las cosas. En el último año y medio la causa avanzó más que en 30. Estamos todos muy ilusionados. Si Susana está viva, gracias a esta imagen va a enterarse de que la estamos buscando”, sostiene su hermano.

¿Cómo se llegó a esta foto? "No es un identikit, sino una progresión de edad”, explica a Infobae el comisario Diego Martín Maffía, jefe de la división Invidualización Criminal, creada en 1994 y que forma parte de la Superintendencia de Policía Científica.

“Para obtener la imagen de cómo luciría hoy, analizamos imágenes de su rostro y de los de sus nueve hermanos. También pedimos fotografías de los padres para tratar de descubrir las continuidades que hay en la morfología facial que derivan de la herencia familiar”, detalla Maffía.

En ese proceso de progresión de edad -explica el Jefe de la División- el artista forense a cargo ve cómo mutan los rasgos fisonómicos a través del tiempo que, en el caso de Blanca Susana Sola, equivalía a tres décadas.

Además de las típicas arrugas y de las ojeras -dice Maffía- se pone énfasis en los surcos dérmicos: el surco nasogeniano (el pliegue que va de las alas de la nariz hasta la comisura de la boca), el surco mentolabial (una depresión entre el labio inferior y el mentón) y los surcos frontales que, después de los 35 años, empiezan a profundizarse.

"El resultado final, fruto de las posibles continuidades que se presentan dentro de la familia por la carga hereditaria y las mutaciones clásicas del rostro, no deja de ser una hipótesis. Susana podría tener el cabello rubio, corto o peinarse con raya al costado”, dice Maffía acerca del trabajo. Fue totalmente manual y demora entre tres y cuatro semanas, bajo los protocolos de la Asociación Internacional para la Identificación (IAI).

Según el juez de la causa, Ignacio Telenta, tras la difusión nacional de la imagen el pasado 22 de enero con la posible fisonomía de Blanca Susana Sola, y hasta el momento, no recibieron ningún tipo de información. Todavía, nada.

De época: recorte de diario de la época de la desaparición (Gentileza: El Litorial)
De época: recorte de diario de la época de la desaparición (Gentileza: El Litorial)

La reconstruccíón

Para el juez Telenta, la investigación del caso Sola es sumamente compleja. Primero por la cantidad de años que pasaron desde la desaparición de Susana. Segundo, porque se desconocen las hipótesis que fueron planteadas al inicio de la búsqueda por los investigadores.

“Lo que se está haciendo ahora es cargar la búsqueda de Blanca Susana Sola en todos los organismos nacionales e internacionales. Además, contamos con la colaboración del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (SIFEBU). Por otro lado, desde el juzgado se están recolectando testimonios de familiares, personas que estuvieron involucradas en la investigación hace treinta años y periodistas que cubrieron el caso desde el inicio”, detalla Telenta quien, asegura que tiene contacto permanente con los Sola. “Ellos tienen claras las dificultades del caso, pero se los ve esperanzados con que la visibilización del mismo pueda traer alguna pista para dar con su hermana”, dice el juez.

“A Susana la recuerdo como una chica amable. Lo que pasó con ella no tiene explicación: es un misterio. Sufrimos un montón, principalmente mi papá y mi mamá, que se murieron en 2001 y 2013 respectivamente sin poder encontrarla”, advierte Juan.

Paola Robles Duarte, una periodista radicada en la ciudad entrerriana que investiga el caso desde 2006, colaboró en el expediente en su reapertura: aportó nombres de amigas, vecinos y familiares de Susana que, con la quema del expediente, se habían perdido. Por otro lado, entregó material de archivo valioso que recolectó de las bibliotecas populares de Gualeguaychú con recortes de periódicos de época.

Los padres de Susana y sus nueve hermanos (que en la actualidad son ocho porque el mayor falleció) nunca dejaron de buscarla y, durante muchos años, lo hicieron en absoluta soledad. Una familia humilde, apenas tenían unas pocas fotos para buscarla, la de su DNI, una de su comunión, otra de un cumpleaños.

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