Beto de la Torre
Beto de la Torre

"Siempre voy a cargar con la pesada mochila del Robo del Siglo, aunque choque contra un poste, me caiga de un árbol, me hagan una multa o un hijo mío esté involucrado en un hecho y no tenga nada que ver. Estoy derrumbado por lo que pasó".

Eso le dice a Infobae Rubén Alberto de la Torre, de 58 años, ex ladrón de la superbanda que en los años noventa robaba bancos y blindados y miembro del grupo que asaltó el Banco Río de Acassuso, donde el 13 de enero de 2006 se llevó unos 15 millones de dólares junto a sus compañeros.

Hasta ayer, a "Beto" -como lo conoce el mundo del hampa- sólo le preocupaba volver a la televisión.

Hace un año superó un casting y apareció como gendarme corrupto en dos capítulos de la segunda parte de Un gallo para Esculapio, la exitosa serie de Bruno Stagnaro. Se ilusionaba con un bolo en El Marginal y hasta dice que tiene el carnet de socio del gremio de actores.

Pero la noticia de la detención de su hijo Gastón, lo derrumbó.

Gastón de la Torre, detenido y acusado de pertenecer a una banda que vende estupefacientes y por “promoción y facilitación a la prostitución de menores”
Gastón de la Torre, detenido y acusado de pertenecer a una banda que vende estupefacientes y por “promoción y facilitación a la prostitución de menores”

"Encima todos titulan 'Cae hijo de uno de los ladrones del Banco Río'", dice de la Torre desde Wilde, donde vive. Según la DDI de Trenque Lauquen, su hijo está acusado de ser parte de una banda que vendía estupefacientes en la zona de Carlos Casares. La Policía secuestró casi 2 kilos de cocaína y 8 kilos de marihuana, además de elementos de corte, armas, vehículos y dinero en efectivo. No sólo eso: además está imputado por "promoción y facilitación a la prostitución de menores".

A Gastón de la Torre lo detuvieron en Ramos Mejía, está acusado de proveer estupefacientes de la banda narco.

"Es inocente, hace dos meses terminó con el arresto domiciliario. Y no pudo haber hecho ningún movimiento. Gastón estaba trabajando. Quizás estaba en contacto con alguien que andaba en algo raro, pero él no tiene nada que ver. Hasta estaba trabajando en algo legal. Confío en que no hizo nada malo", aseguró De la Torre.

De la Torre con Alejandra Darín
De la Torre con Alejandra Darín

"Las cosas del pasado se cargan toda la vida. Es mi hijo y voy a ayudarlo siempre. Pero es noticia porque es mi hijo. Por el Robo del Siglo, un pasado que siempre vamos a cargar. Nadie dice que no volví a robar, que trabajé en una ficción, que estoy escribiendo en una revista, que escribo mi libro", dice De la Torre a Infobae.

-¿Veía seguido a su hijo?

-No tanto.

-¿Tiene miedo de que sospechen de usted?

-No. Yo estoy limpio. Y necesito saber qué pasó con él, si es una cama o si es víctima de algún oportunista. Recuerden que por el botín del Robo del Siglo hubo secuestros y cosas raras.

-Es común que los hijos de los ladrones siga los pasos de sus padres. ¿Se siente responsable?

-Siempre le aconsejé que siguiera por el buen camino. Yo me iba de casa con traje y volvía a los pocos días, mis hijos podían creer que era viajante. Pero no quiero que un hijo mío termine en la cárcel.

Sin armas y con rencores

De la Torre fue el miembro de la banda que más tiempo estuvo preso por el golpe del siglo. Fueron 8 años de encierro. La cárcel fue su casa. La Policía secuestró casi un millón de dólares por ese robo. El resto del botín nunca apareció.

En una de sus participaciones en Un gallo para Esculapio
En una de sus participaciones en Un gallo para Esculapio

La banda cayó cuando Alicia Di Tullio, la esposa de De la Torre y madrastra de Gastón, delató a la mayoría de los miembros de la Policía.

Hasta acusó a Beto de usar las armas de juguete del hijo que tenía con Di Tullio -hoy de 22 años- para usarlas en el robo del siglo.

En su momento, De la Torre le dijo a Infobae:

–Ella me extorsionó porque quería guita. Después de eso, peleamos fuerte y me denunció. Para colmo, la cana le dijo que yo me estaba escapando a Paraguay con otra mina. Eso es verso. Ella me terminó vendiendo mi departamento de Congreso y se fue a vivir con uno de los policías que la custodiaba a un departamento de Parque Chacabuco que también era mío. Encima puso mi auto a nombre del cana. Hasta me sacó una moto Yamaha. Pero lo peor de todo es que me prohíbe ver a mi hijo. Estoy muy arrepentido de haberla conocido. De que haya entrado en mi vida. Para colmo, le llenó la cabeza a Gastón, mi otro hijo. Todo para ponerlo en mi contra y quedarse con todo. Por eso armó una rosca y grabó a un fiscal, para quedar bien con Gastón, hacer que él estuviese de su lado. Engañó a todos. Hasta dice que es su hijo y yo lo tuve con otra mujer.

En algún momento, Gastón estuvo sospechado de participar en el robo y fue detenido con dinero que sería del botín. Pero al final quedó desvinculado.

No es el primer delito que roza a un miembro de la banda del famoso robo. Hace dos años, Juan Manuel Zalloechevarría fue detenido y acusado de vender droga. Su padre Julián había sido miembro de la banda. "No sé en que andaba mi hijo -dijo Zalloechevarría a Infobae-, pero pongo las manos en el fuego por él. A todos nuestros hijos les quedó la mancha de aquel robo. Portan apellido y como padre siempre le dije que el delito era el peor camino".

El ladrón del Banco Río de Acassuso con una de sus motos, jura que nunca más volvió a robar
El ladrón del Banco Río de Acassuso con una de sus motos, jura que nunca más volvió a robar

Hace un mes, De la Torre escribió sobre su experiencia en el Robo del Siglo:

"Yo fui el primero. El primer adelantado. El que entró en el banco Río de Acassuso, aquel 13 de enero, y gritó:

-¡Todos al piso, esto es un asalto!

Nadie se dio cuenta de que era un arma de juguete. Yo aparecí disfrazado de médico, con delantal blanco y estetoscopio.

Fue pensado así porque el blanco es un color que tranquiliza a la gente porque es el color de los médicos y de los maestros. El asalto se planificó durante un año y medio. Me acuerdo de todo.

Los preparativos, las charlas y el día que entramos. Es un honor para mí  haber sido el que fue delante de todo, el que avisó que era un asalto, el de la peluca. Del grupo, yo era uno de los más experimentados en cometer robos.

En el robo al Banco me tocó apretar antes que nadie y eso fue una gran responsabilidad porque las cosas podían haber salido mal. ¿Y si había un policía camuflado entre los clientes o alguien que quisiera recibirse de héroe? La adrenalina que había en ese Banco era terrible. Si cometíamos un error, éramos boleta. Estaban todos los canas con esos uniformes y cascos. Parecían cascarudos que iban a la guerra. En ningún momento pensamos que el golpe podía salir mal.

Fuimos con la mentalidad de un ganador. El objetivo era no lastimar a nadie. Y lo cumplimos. No maltratamos a ninguna persona. Mientras abajo un grupo de muchachos vaciaba las cajas de seguridad, yo y mis compañeros hacíamos tiempo arriba con los rehenes. Hasta le cantamos el feliz cumpleaños a una clienta. El Banco fue rodeado por 300 policías. Cuando entraron nosotros nos habíamos fugado por un túnel en dos gomones. Fue de película, pero no robaré más. Se terminó para mí".

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