Tuvieron que pasar tres años y medio para que Giuliana Peralta pudiera percibir algo de justicia. Fueron más de tres años de una pesadilla que parecía no acabarse. Más de tres años de aquella noche en la que Alexis Zárate, entonces jugador de las divisiones inferiores de Independiente, abusara de ella sexualmente y convirtiera su día a día en un infierno.

El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Lomas de Zamora dictó este lunes su sentencia y condenó al futbolista, que hoy milita en el club Temperley, a la pena de seis años y seis meses de prisión por el delito de "abuso sexual con acceso carnal" sobre la joven.

Si bien se determinó que el jugador no quedará detenido hasta que la sentencia sea firme, Peralta encontró la luz a tantos años de lucha contra la adversidad, de soportar cómo se la estigmatizó como una chica a la búsqueda de fama y dinero. La joven se convirtió así en un ejemplo para otras tantas mujeres que puedan sufrir un evento similar, sin importar la trascendencia o magnitud del acusado.

Mientras el propio club Temperley todavía define si Zárate jugará hoy el partido contra Rosario Central por la tercera fecha de la Superliga, todavía queda el interrogante: ¿Qué fue lo que sucedió exactamente la noche del 16 de marzo de 2014 en el departamento de la calle Brandsen 5980, en Wilde?

Hace diez días, la propia Giuliana Peralta acudió al programa "El Expediente" del canal C5N. Allí comentó al detalle, y en medio de una congoja enorme, todo lo sucedido aquel día que cambió su vida por completo.

En el inicio de la noche, la joven, que en el momento de los sucesos tenía apenas 19 años, había acudido a un bar de Quilmes junto a unas amigas. Allí se iba a encontrar con el futbolista Martín Benítez, con el que mantenía un noviazgo de dos años.

"Él estaba ahí con Nicolás Pérez y otro amigo, que no conocía. Le decían el cordobés. Una vez lo había visto, pero la verdad es que no lo recordaba", afirmó Peralta.

"Estuvimos ahí toda la noche con Martín tomando algo. Tomamos champagne, bailamos. Hasta que decidimos irnos juntos. Él me ofrece ir al departamento de ese amigo, que quedaba en Wilde, cerca del lugar del entrenamiento. Al otro día tenía que entrenar".

Peralta afirmó que en su momento, le pidió a Benítez acudir a un hotel alojamiento para tener más privaciad, pero el futbolista se negó, ya que no tenía dinero para pagarlo. "Me dijo que se lo había gastado todo en champagne".

"Ahí tomé la peor decisión de mi vida. Acepté ir porque quería estar con él", dijo.

Alexis Zárate y Martín Benítez fueron compañeros en las inferiores de Independiente
Alexis Zárate y Martín Benítez fueron compañeros en las inferiores de Independiente

La joven aseguró que el departamento estaba vacío cuando llegaron, cerca de las cinco de la mañana del domingo. Ambos se encerraron en una habitación, donde mantuvieron relaciones sexuales.

"Antes de que nos durmiéramos, tocaron el timbre. Yo me quedé en el cuarto y él fue abrirles a los amigos. También se escucharon las voces de unas chicas, yo nunca las vi", relató Peralta.

La joven indicó que antes de que ella y Benítez se durmieran, el propio Zárate ingresó a la habitación sin tocar la puerta ni pedir permiso para agarrar el cargador de un teléfono celular. Ella se encontraba en la cama en ropa interior. Al retirarse Zárate, ella le comentó a su novio lo desubicado que le pareció el gesto de ese chico que, hasta el momento, para ella era "el cordobés".

"Ahí nos quedamos dormidos… hasta que yo me despierto porque me estaban abusando. Me estaban abusando y era el amigo de él (se quiebra en llanto)". Peralta empezó a sentir que alguien la penetraba sin su consentimiento. Incluso escuchó una voz desconocida que le dijo "¿Vos te cuidás?". La habitación se llenó de espanto. "En ese momento, empiezo a gritar, me lo quería sacar de encima".

 

Para Peralta pasó todo de manera muy repentina. Si bien nunca sabrá si Benítez tuvo conocimiento de lo que sucedía al lado, sí le quedó claro que, al ver su reacción, todos los presentes intentaron impedir de cualquier manera que el asunto pasara a mayores.

"En ese momento decidí irme de la casa. Solo quería irme de ahí, estaba muy mal, estaba desesperada, me sentía sola. Pero no me querían dejar ir, no querían que gritara para que no escuchen los vecinos, no me querían abrir la puerta. Hasta que me pude ir, me fui manejando, con mi auto, llorando, sola, mientras recibía los mensajes de texto de ellos".

En esos chats, que luego salieron a la luz pública, tanto Benítez como Nicolás Pérez excusaban a su amigo y le pedían a Peralta que no hiciera ninguna denuncia. El actual delantero de Independiente advertía incluso que no quería que se le generaran problemas en el club. "Encima de lo que pasó, él protegió a su amigo y a mí me dejó en banda", afirmó.

La pesadilla acababa de comenzar. Mientras el teléfono celular de Giuliana no paraba de sonar entre mensajes y llamados, ella se las rebuscaba para evitar ir a su casa. Le daba vergüenza que su madre la viera en tal estado.

"No me quería ir a mi casa porque me daba vergüenza de que me viera mi mamá. No quería hacerle daño porque estaba en un estado desastroso. Llamé a una amiga, no me contestó y me fui a mi casa". Cuando llegó, no había nadie. Se encerró en su cuarto.

"Cuando volvió, mi mamá me llamó para comer y ahí aproveché para ir a bañarme. Me metí en la ducha con ropa interior porque me quería sacar todo, me sentía muy sucia. Cuando salgo de la ducha, me encuentro en la puerta con mi mamá, me ve la cara, que la tenía toda deformada. Me pregunta qué me había pasado y le tuve que contar".

Peralta explicó que se pusieron en contacto con su padre (están separados), quien acudió a su hogar de manera inmediata. En medio de un clima de dolor profundo y un cuadro de ira desmedida, los padres le exigieron a Peralta que les diera la dirección de Zárate para ir a buscarlo.

"Querían ir al departamento a buscarlos, pero yo ni me acordaba de la dirección. Ahí se la pedí a Pérez, que encima no me la quería decir".

"Finalmente, se la pidió mi mama de mala manera y al final se la dio. Fuimos, le empezaron a gritar desde la calle, pero ya se habían ido todos", relató.

Hasta que llegó el momento clave en la mañana. El padre le consultó a su hija qué quería hacer: "Dije que sí, que quería hacer la denuncia para que no se lo haga nunca más a ninguna chica".

Las semanas siguientes fueron tormentosas. Después de someterse a los hisopados, los protocolos de un caso de abuso sexual, recibir inyecciones, pastillas y hacerse los estudios ginecológicos, el caso se hizo público. Así, el asunto no hizo más que empeorar.

"Fue un gran golpe ver en la tele mis fotos y que se hable tan despectivamente de todo. Me decían que buscaba fama o plata. Yo no busco fama, estoy contenta con mis trabajos y mis estudios y si hubiera querido plata, ya habría arreglado algo", dijo Peralta.

El jugador de Independiente Alexis Zárate declaró en la fiscalía de Avellaneda acusado por abuso sexual (Foto NA: Santiago Pandolfi)
El jugador de Independiente Alexis Zárate declaró en la fiscalía de Avellaneda acusado por abuso sexual (Foto NA: Santiago Pandolfi)

Con el paso del tiempo, llegaría el juicio y la dificultad de tener que rememorar todo lo sufrido delante de un jurado. "Ventilar tantas cosas delante del juez, de tantos abogados… fue muy duro el proceso. Fueron tres años, pero se puede", aseguró.

Hoy, más de tres años después, Zárate fue finalmente condenado por el ataque sexual. No quedó detenido de manera inmediata y hasta hoy podrá pisar un campo de fútbol como si nada hubiera ocurrido. Pero así y todo, Peralta sintió que su lucha encontró su cuota de justicia.

"Yo quiero justicia por mí y por todas las chicas que pasaron por una situación similar. Para que se animen. Nosotras no nos callamos más".