Otro caso de inseguridad volvió a reflotar el debate sobre la legítima defensa. Esta vez fue un chico de 18 años, quien mató a puñaladas a un ladrón que entró a su casa de La Matanza armado con un cuchillo y una réplica de un révolver.

Todo ocurrió el viernes, alrededor de las 2:30, en una vivienda ubicada en Virreyes al 6700, entre Santo Tomé y Juan Chassaing, en un barrio de casas bajas, en el oeste del Conurbano. Allí viven dos hermanos de 26 y 18 años, que escucharon ruidos mientras dormían.

El fiscal del caso, Carlos Arribas, contó cómo fueron los hechos. Cuando uno de los dueños de casa advirtió la intrusión, forcejeó con el delincuente, le sacó el cuchillo y le aplicó varias puñaladas. El ladrón, identificado como Ramón Villalba de 30 años, salió corriendo, pero se desplomó a 30 metros del ingreso al domicilio y murió.

"El vecino no está detenido. Por ahora no tomé ningún temperamento. Sí está informado de que se abrió una causa en donde está imputado hasta el momento por homicidio con exceso de la legítima defensa", aseguró Arribas en diálogo con Luis Novaresio en radio La Red.

De acuerdo con el artículo 34 del Código Penal, hay tres requisitos para que una persona se ampare en la legítima defensa y no sea imputada por repeler un ataque. Ellos son "agresión legítima", "necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla" y "falta de provocación suficiente por parte del que se defiende". La interpretación es más laxa cuando el hecho se da dentro del domicilio de la persona que repele el ataque, como aparentemente sucedió en el caso de La Matanza.

Si bien en este caso el delincuente utilizó un revólver de juguete, este no sería un impedimento para que se aplique la legítima defensa. Existe jurisprudencia y doctrina que indica que las réplicas generan el mismo efecto que un arma real antes de un ataque ya que la víctima no tiene forma de establecer que se trata de una copia.

La Justicia analiza otro caso similar pero con algunos componentes distintos. Un médico de San Martín mató a balazos a un delincuente que quería robarle la camioneta. El dueño fue detenido por homicidio y su familia fue amenazada por los allegados del ladrón acribillado.