No podía pedirle nada más a la vida. Tenía una familia que amaba y una carrera exitosa. Así que se sentía feliz, pleno. Sin embargo, ese 16 de abril de 1973, la tragedia lo sorprendió demostrando que todo, absolutamente todo, se puede terminar de un minuto al otro. Y, con apenas 28 años, Nino Bravo murió.
Había salido de Valencia con destino a Madrid alrededor de las 7 de la mañana. Se dirigía a un estudio madrileño junto a su gran amigo Pepe Juesas, quien ocupó el asiento del copiloto, y los músicos Miguel Ciaurriz y Fernando Romero, del dúo Humo, quienes se encontraban en los lugares traseros del vehículo. Y, como era un viaje que solía hacer habitualmente, aprovechó para charlar con sus compañeros de trabajo y escuchar un poco de buena música.
PUBLICIDAD
Sin embargo, en el kilómetro 95 de la carretera Nacional III, a la altura de Villarrubio en la provincia de Cuenca, Nino perdió el control de su BMW 2800 modelo 1970. Y sin que nadie se pudiera explicar qué fue lo que pasó, ya que no se trataba de una curva pronunciada, el coche se salió de la ruta dando varias vueltas de campana. Dos de sus acompañantes, los que estaban en la parte trasera del auto y sufrieron las heridas más leves, se ocuparon de asistir al cantante que estaba en un grito de dolor. Hasta que llegaron los médicos del Hospital de Tarancón y le hicieron los primeros auxilios. Pero igual quedó inconsciente. Y falleció antes de llegar al Centro Sanitario Francisco Franco de Madrid, actual Hospital Universitario Gregorio Marañón.

Luis Manuel Ferri Llopis, tal el nombre real del artista, había nacido el 3 de agosto de 1944 en un pueblo valenciano llamado Ayelo de Malferit. Era hijo de Luis Manuel Ferri Espulgues y Consuelo Llopis Molines. Y siendo muy chico, se mostró muy interesado por el canto. “Mi bisabuela fue cantante de ópera. Y a pesar de que la familia no quería, porque esto de ser cantante en aquella época no era serio, ella tenía una verdadera vocación de manera que al final se salió con la suya. Y mi abuelo, que ya es más cercano, fue director de el coro de los San Valencianos”, contó el intérprete tratando de indagar sobre el origen de su pasión.
PUBLICIDAD
Sus primeros trabajos fueron como empleado de una joyería y como bodeguero en un restaurante. Pero ya había empezado a fantasear con la posibilidad de que la música fuera más que un pasatiempo. Y, en cuanto tuvo la oportunidad, fundó el grupo Los Hispanos junto a dos amigos, Félix Sánchez y Salvador Aranda, con quienes empezó a tomarle el gusto a la idea de ganarse la vida cantando en bailes.
Cuando sus compañeros decidieron abandonar el trío, él se sumó al grupo Los Superson, junto a Josep Bosch y Saturnino Naredo, que se habían quedado sin vocalista tras la muerte de Carlos Lardíes, quien también falleció en un accidente de tránsito. Finalmente, los músicos originales se fueron del grupo y entraron los hermanos José y Vicente Juesas, en guitarra y teclado. Y ellos fueron los encargados de acompañar a Nino, quien ya había adoptado su nombre artístico, en todas sus presentaciones.
PUBLICIDAD
“Noelia”, “Esa será mi casa”, “Mi querida mamá”, “Voy buscando”, “Un beso y una flor” y “Libre” son algunos de los temas que inmortalizó con una voz inconfundible y que mantienen su vigencia hasta el día de hoy. ¿Fue duro su camino al éxito? “Dificultades no hay muchas. Lo que hay es un gran trabajo que se va aportando poco a poco a nuestra carrera, hasta que al fin se consigue algo positivo”, reconoció el cantante.

Su fama había trascendido las fronteras de su tierra natal y había impactado con fuerza en toda Latinoamérica, donde la gente lo amaba. “Un artista puede juzgar a un público después de una actuación, según la cantidad de aplausos que recibe. El público mexicano, colombiano, chileno, argentino y de cualquier parte de América Latina es un público más entregado. Es un público que tiene más calor en la sangre. Y, quizá en eso, es en lo que se distingue del público español”, decía al respecto Bravo.
PUBLICIDAD
A pesar de su enorme popularidad, Nino intentaba mantener a resguardo su vida privada. Eran tiempos en los que no se asediaba tanto a los artistas. Pero, de cualquier manera, no pudo lograr que la prensa no pusiera el foco en su relación con María Amparo Martínez Gil, la mujer que le robó el corazón. La había conocido en una discoteca, gracias a la intermediación del periodista Guillermo Ortigueira. Y se enamoró perdidamente. Así que, utilizando la funda del single de Te quiero, te quiero, le pidió matrimonio con una frase que decía: “Para Marie, mi único y verdadero amor, con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?”. Y la respuesta fue un “sí”.
La boda tuvo lugar el 20 de abril de 1971. Pese al deseo de Bravo de mantenerla en la intimidad, los fotógrafos lograron retratar el momento que ilustró las portadas de todas las revistas de la época. Resignado, en su momento el propio Nino se encargó de anunciar el nacimiento de su primera hija, Amparo, quien llegó para colmar de felicidad a la familia. Sin embargo, cuando la niña tenía apenas un año de vida, ocurrió lo que nadie podía imaginar. Y, siete meses después del fatal accidente en el que falleció el cantante nació Eva, a quien él nunca pudo llegar a conocer.
PUBLICIDAD
La última actuación de Nino había tenido lugar el 15 de marzo de 1973, en Valencia. Al mes murió. Y tiempo después se editó el disco en el que venía trabajando. Pero quedó inconclusa la gira con la que planeaba llegar hasta Japón. “Yo creo que la gran ocasión es cuando uno se levanta en la mañana, se mira al espejo cuando se está afeitando y se dice: ‘Este es tu día. Has de hacer algo que aporte algo positivo tanto humana como profesionalmente en tu vida, como hombre y como profesional’”, señaló poco tiempo antes de su muerte el cantante, que nunca dejó pasar ninguna oportunidad.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Niña prodigio de la radio, un amor tardío que marcó su destino y un final en soledad: Nelly Láinez, la mujer que hizo reír a un país
La actriz falleció el 31 de mayo de 2008, siete años después de haber enviudado de su único gran amor. Había pasado los últimos días en un asilo de ancianos. Décadas dedicada a la televisión, el teatro y el cine forjaron su nombre

Buscaba rescatar el folclore y se convirtió en “el patriarca” del género: a 150 años del nacimiento de Andrés Chazarreta
Oriundo de Santiago del Estero, el recopilador e intérprete de clásicos como la Zamba de Vargas, fue el encargado de difundir la música folclórica por todo el país. En su honor hoy se celebra el Día del Folclorista

A 20 años de la muerte de Aída Luz: su pasión por el trabajo, su único gran amor y su estrecha relación con su hermano Jorge
La recordada actriz y cantante falleció el 26 de mayo de 2006, a los 89 años de edad, después de siete décadas de carrera

El recuerdo de Rodrigo Bueno: los amores del seductor que vivió al límite y dejó una huella imborrable
Nacido el 24 de mayo de 1973, el Potro enamoró a muchas mujeres a lo largo de su corta vida,aunque muy pocas lograron ganarse un lugar en su corazón. El máximo ídolo del cuarteto alcanzó la fama de manera meteórica y murió dejando detrás amores apasionados, historias turbulentas y un recuerdo marcado a fuego en las mujeres de su vida

A 20 años de la muerte de Jorge Porcel: luces y sombras de uno de los mayores capocómicos de la Argentina
El artista, que en los últimos años de su vida se había convertido en pastor evangelista, falleció el 16 de mayo de 2006, a los 69 años de edad en Miami, luego de una larga lucha contra la obesidad, la artrosis y el Parkinson



