Colegio Madre Teresa en Virreyes y una historia de transformación educativa

En un predio donado por Javier Madanes Quintanilla -dueño de Fate-, la institución se consolidó como una referencia educativa en la zona. Cuenta con más de 6.000 metros cuadrados de instalaciones y un enfoque integral que busca transformar la vida de quienes asisten a sus aulas

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El Colegio Madre Teresa, ubicado
El Colegio Madre Teresa, ubicado en Virreyes, se destaca por su jornada completa y su acceso gratuito, recibiendo a más de 1.300 alumnos cada día

El reciente cierre de Fate S.A. volvió a poner en el centro de la escena la figura de Javier Madanes Quintanilla, dueño de la compañía y referente histórico de la industria argentina. Si bien a actualidad lo muestra en el centro de la escena, su trayectoria suma un capítulo menos visible: el compromiso social de Madanes con la educación, el deporte y la juventud en barrios vulnerables del norte del conurbano bonaerense.

Según relató su amigo y testigo directo de estos procesos, Juan Pablo Jasminoy, en una carta pública, varias iniciativas sociales impulsadas por el empresario dejaron una marca concreta en la comunidad de Virreyes, municipio de San Fernando.

“Convencido de que allí se juega el futuro de una sociedad, donó el terreno, financió la construcción y sostuvo el funcionamiento de un colegio de jornada completa, gratuito, de más de 6.000 metros cuadrados: el Colegio Madre Teresa. Hoy recibe a más de 1.300 alumnos por día y fue reconocido entre los diez mejores colegios del mundo”, escribió Jasminoy en el texto difundido tras el cierre de la fábrica.

Según consignó el hombre, la institución educativa nació y se desarrolla con un objetivo claro: transformar de manera concreta la vida de niños y jóvenes del barrio, mediante una propuesta pedagógica integral y acceso gratuito a la educación.

La apuesta por la integración social no quedó limitada a las aulas. De acuerdo con el testimonio de Jasminoy, en 2003, cuando se fundó el Virreyes Rugby Club, Madanes Quintanilla autorizó que más de 300 chicos del barrio pudieran ingresar a la fábrica para entrenar, jugar y formarse en valores. “Durante años, cientos de jóvenes encontraron allí contención y oportunidades”, recordó el autor de la carta.

El club, que surgió como una iniciativa conjunta de rugbiers de distintos clubes y vecinos de la zona, se propuso desde el comienzo utilizar el deporte como herramienta de integración y desarrollo personal, especialmente para niños y adolescentes de sectores de bajos recursos.

Jasminoy agregó en su testimonio que “estas iniciativas no fueron hechos aislados. Quienes lo conocemos sabemos que, además de estas obras, ha sostenido de manera constante y silenciosa múltiples acciones solidarias, educativas y sociales”.

El Virreyes Rugby Club contó
El Virreyes Rugby Club contó con el apoyo de Madanes Quintanilla desde sus inicios, permitiendo el desarrollo de cientos de jóvenes en el deporte

En la carta, el allegado al empresario subrayó que el compromiso con el entorno fue sostenido a lo largo de los años, en paralelo al esfuerzo por mantener a flote la actividad industrial de la compañía en un contexto cada vez más adverso: “Doy fe de que desde hace años trabaja para sostener la empresa Fate SA, aun en un contexto industrial cada vez más complejo”.

En su mensaje, Jasminoy abordó los cuestionamientos que surgieron en redes sociales y en algunos sectores por la decisión de cerrar la planta de neumáticos. “Como creyente, estoy convencido de que la dignidad del trabajo y la responsabilidad social no se miden solo por balances o resultados, sino también por el bien sembrado, muchas veces en silencio”, sostuvo.

Y añadió: “Dar testimonio de la verdad, aun cuando no sea cómoda, es también una forma de cuidar el bien común”. La carta busca aportar una mirada distinta sobre el empresario, en medio de las críticas y descalificaciones circulantes tras la noticia del cierre.

El cierre de Fate volvió
El cierre de Fate volvió a poner el nombre de Javier Madanes en el debate público (AP)

El testimonio publicado enfatizó que “nadie con responsabilidad social puede desear el cierre de una fuente de trabajo ni la pérdida de una empresa construida con esfuerzo familiar a lo largo de generaciones”.

Frente a las versiones y opiniones difundidas en distintos ámbitos, Jasminoy expresó: “Sentí la necesidad de compartir este testimonio, con la convicción de que el debate público merece basarse en una mirada honesta y completa sobre las personas y sus trayectorias”.

Las acciones de Javier Madanes Quintanilla en materia de integración social y educativa se dieron en simultáneo con su gestión empresarial al frente de Fate y de Aluar. La historia reciente de la compañía, marcada por el cierre definitivo de la planta bonaerense y el despido de 920 trabajadores lo colocó esta vez en el centro de la escena.