Chocó con un patrullero y quedó parapléjico a los 19 años: su mamá pide ayuda para la rehabilitación

Facundo Plenasio regresaba de la casa de su novia en su moto una noche del 2018. El joven impactó contra un móvil policial que dobló sobre el carril contrario, aparentemente, para ingresar a un estacionamiento. Su mamá apela a la solidaridad para que recupere calidad de vida

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Facundo Plenasio
Facundo Plenasio

Quiso evitarlo poniendo todo de sí, pero no pudo. Facundo Plenasio atraviesa una dura depresión: tiene 24 años y desde hace cinco su vida cambió de manera radical y su presente lo afecta emocional y físicamente. Nunca imaginó que la noche que comenzó comiendo pizzas en la casa de una novia terminaría con un impactante choque que le afectó la médula y lo dejó inconsciente.

Estuvo muy grave: pasó diez días en coma, luchó por su vida y al despertar supo que nunca volvería a caminar. El hecho, pese a que tuvo su juicio abreviado (recién el 14 de abril de 2023) y que condenó al sargento Diego Daniel Quiroga (42), quedó lleno de interrogantes para la familia que sigue reclamando justicia.

El accidente fue cerca de las 2 de la madrugada y a mi me avisan a las 6.00. Se constató en el juicio que Facu estuvo dos horas tirado en la calle, debajo del vehículo, hasta que llegó la ambulancia. Nunca se supo qué pasó en ese tiempo, por qué no lo ayudaron o si los que estaban ahí lo sacaron forzando su cuerpo y agravaron las lesiones que ya tenía”, dice su madre, Silvina, que tiene su propia lucha contra un cáncer.

La mujer, se disculpa con Infobae porque Facundo intentó dar la entrevista, pero no tuvo fuerzas para hacerlo y ella quiso contar la historia. “No está bien y recordar lo que pasó, o contar cómo está ahora, le hace mal y no puede ni hablar”, admite apenada.

La historia

Hace cinco meses, el joven de 24 años está hundido en la depresión. Vive en el barrio Universitario de Río Cuarto, en Córdoba. Hasta unos días antes del grave accidente que cambió su vida, veía a los estudiantes y se veía como uno más: quería ser escribano. Ese anhelo quedó de lado, no por falta de ganas sino de posibilidades, asegura la mujer.

Tampoco pudo hacer deportes, salir con amigos y pensar en viajar por el mundo, según tenía planeado, Facundo debió afrontar la realidad en sillas de ruedas, sin sensibilidad desde el torso para abajo, y depende de la ayuda de su madre y hermano que lo asisten. Los amigos con los que creció siguieron sus caminos y ya no los ven. Pasa los días encerrado en su casa porque las veredas y calles de su barrio (sin pavimento) no le permiten siquiera salir a dar una vuelta.

Repasando la fatal noche del 13 de julio de 2018, Silvina cuenta que su hijo regresaba a la casa luego de cenar en lo de su novia y que en el camino, la moto en la que se trasladaba colisionó contra un móvil policial —que “se cruzó para intentar detener su paso”, según había señalado su padre a la prensa local a pocos días del siniestros—. Ocurrió a la salida de un puente y estuvo al menos dos horas tirado en la calle, debajo del vehículo hasta que llegó la ambulancia. Al hospital ingresó a las 4 de la mañana.

Facundo y Silvina (Tomy Frageiro)
Facundo y Silvina (Tomy Frageiro)

La denuncia, que fue difundida por los medios cordobeses, detalla que se trataba de una camioneta Toyota Hilux de la Policía, perteneciente a la Guardia de Infantería (matrícula 4026) y que estaba al mando del policía Diego Quiroga, de entonces 36 años. Facundo manejaba una moto Honda Storm que usaba para trabajar.

Cómo fue el choque

“Bajando del puente, la camioneta se cruza en el carril de Facundo y la deja estacionada. Mi hijo iba con casco, con la documentación de la moto, llevaba todo. No pudo evitar el impacto y su estado es desesperante, se estuvo desangrando durante más de una hora”, contó entonces el padre del chico.

La familia supo lo sucedido durante el amanecer. “Vino la policía, tocó timbre, me dijo que había tenido un accidente y que estaba en el hospital”, recuerda quebrada. Despertó a su otro hijo, llamó al exmarido y juntos fueron a verlo.

Facundo estuvo 71 días internado y diez en coma. La familia temía lo peor. Al despertar y examinarlo, supieron que ya no volvería a caminar porque se le fracturaron dos vértebras. Les tocó contarle que sus días serían en una silla de ruedas y que había quedado parapléjico. El dolor de la familia tuvo que hacerse a un lado porque debieron iniciar colecta de dinero para adquirir los elementos necesarios para asistirlo.

Le prestaron una silla de ruedas, debieron sacar todas las puertas de la casa para que se pudiera movilizar tranquilo y subir el piso del baño para que pudiera entrar con la silla y ducharse solo. Aunque trata de valerse por sí mismo, necesita ayuda las 24 horas.

“Por ahí se despierta a las 6 de la mañana y empieza a llamar porque necesita mucha asistencia. Los primeros años trató de estar mejor, venían los amigos, lo llevaban a pasear y estaba más contenido, pero claro, ellos también debieron seguir con sus vidas y cada vez los ve menos y eso le duele mucho”, reconoce y cuenta que se turna con su otro hijo, de 27 años, para asistirlo.

Facundo desea recuperar su calidad
Facundo desea recuperar su calidad de vida y ser feliz

Lamentablemente, Facundo no pudo lidiar con la depresión. “Tiene sus días. A veces está bien, se levanta hace algunas cosas y hay días que no se quiere levantar de la cama”, agrega y pese a que cuenta que la Justicia encontró culpable al uniformado, recién en abril de 2023, no recibió el dinero que le corresponde por los daños.

“La plata no le devuelve las piernas a mi hijo, aunque yo tuviera toda la plata del mundo, sé que no podrá volver a caminar, pero quizás le ayude a mejorar la calidad de vida porque accedería a otro tipo de rehabilitación y estímulos médicos, con otro tipo de tratamientos y no lo poco que está haciendo ahora con el PAMI, que no es intensa. Le hacen masajes y kinesiología. Antes iba a un centro muy grande que se pagó durante unos meses gracias a la ayuda de amigos y familiares, pero cuando nos dieron PAMI les pedí que ya no lo pagaran porque era mucho el gasto, pero en ese tiempo tuvo mejor atención y calidad de vida”, admite.

Consternada, cuenta que a veces sólo les alcanza para comer y que no pueden costear una buena rehabilitación que de verdad lo ayude. “En ese centro hay aparatos especializados que lo ayudaron a tener muchos avances porque además tuvo un ACV y no podía mover un brazo, y se recuperó. Ahora, desde hace dos años está lidiando con su depresión. Se me vino abajo”, dice quebrada la mujer.

La mamá de Facundo no pide dinero sino la posibilidad de que algún centro especializado en rehabilitación lo ayude a recuperar su calidad de vida.

La causa

El tribunal unipersonal a cargo de Emilio Andruet declaró autor material y penalmente responsable por el delito de lesiones culposas gravísimas y le impuso una pena de tres años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación para conducir vehículos al sargento Diego Daniel Quiroga, actualmente de 42 años.

Además, hizo lugar parcialmente a la acción civil resarcitoria entablada por la familia Plenasio contra el uniformado y el Gobierno de la Provincia de Córdoba, y los condenó insolidum de abonar “en un plazo de diez días, 14.3702.659 pesos, en concepto de monto indemnizatorio total (por daños materiales, pérdida de chance y daño extrapatrimonial)”.

“El dinero no se cobró porque hubo apelaciones y cosas que se escapan de mi entendimiento, pero dan muchas vueltas. No se hacen responsables”, dice angustiada.

Según la acusación, Quiroga “de manera imprudente, hizo una maniobra de giro, invadió el carril contrario sin la debida precaución y fue colisionado por la moto” en la que iba Facundo Franco Plenasio, que iba con casco, pero el impacto le ocasionó politraumatismos, luxación y fractura de vértebras y sección medular. Pese a que lo intentó, no pudo trabajar.