Un velero perdido, una ola gigante y dos marineros en peligro: cómo fue el rescate de “La Rosa Salvaje”

El 4 de diciembre de 2013, dos canadienses recorrían las costas de América en velero cuando una gran ola los impactó en altamar. Este salvataje le valió a la Fuerza una distinción por parte de la Organización Marítima Internacional (OMI) en Londres. La historia

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El heroico rescate de La Rosa Salvaje
El equipo del heroico rescate del velero La Rosa Salvaje, en 2013

En medio de una noche tormentosa, La Rosa Salvaje se hundía en el Océano Atlántico a poco más de 135 millas náuticas de la costa de Chubut. Había dado una vuelta de campana y sus dos tripulantes canadienses luchaban para sobrevivir entre las olas.

Al salvataje acudió un equipo especializado en rescates en el mar de la Prefectura Naval Argentina mientras la embarcación naufragaba. En ese momento, los prefectos se enfrentaron a las complejidades que la operación presentó debido a la falta de visibilidad, las inclemencias climáticas y la urgencia. El velero se había dado vuelta y los náufragos seguían en peligro.

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Hasta la fecha, ese fue el rescate más arriesgado, valiente y exitoso de la Institución que le valió el reconocimiento y prestigio internacional.

A 10 años de La Rosa Salvaje, uno de los rescate más arriesgados de la Prefectura Naval Argentina

“El barco dio una vuelta de 360 grados, el mástil se fracturó y entró agua. Había más de un metro”, recordó a las pocas horas Peter Pawel, uno de los rescatados. Fue una enorme ola la que los impactó. “No pude ver porque era de noche, cerca de las 21 o 22 horas”, dijo.

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La historia

Paul Mahon y Peter Pawel iniciaron una travesía en su velero por la aguas de América, querían conocerla por completo y la idea de hacerlo de punta a punta les resultó más que atractiva. Habían salido de Canadá con el deseo de llegar hasta el Cabo de Hornos, pasando por Ushuaia, y regresar a su patria por el Océano Pacífico.

Los planes iban tal como estaba planeado, pero el 4 de diciembre de 2013 por la noche, a unos 250 kilómetros lineales desde la costa de Comodoro Rivadavia, comenzó la pesadilla: las inclemencias del tiempo no les perdonó su estadía en altamar y el calmo mar dio paso a las olas que comenzaron a golpear con fuerza al velero hasta darlo vuelta. El mástil se quebró y comenzó a hundirse.

El heroico rescate de La Rosa Salvaje
Peter Pawel, uno de los dos tripulantes resctados del velero canadiense La Rosa Salvaje (captura)

Con lo justo, casi, por medio de una trasmisión de radiobaliza de emergencia, los tripulantes lograron dar una señal de alerta. “Le expliqué que el velero se iba a hundir en unos 10 minutos. El piloto dijo: ‘No te preocupes, vine en helicóptero’”, recuerda Pawel durante un video de la Fuerza en el que recuerdan la impresionante hazaña marina.

“Ese día recibimos en la Prefectura Comodoro Rivadavia la información de que una radiobaliza de emergencia se hallaba sonando en una posición distante, a unas 130 millas del aeropuerto local y a unas 60 millas de Puerto Deseado, por cuanto, inmediatamente se pusieron en apresto tantos las unidades aéreas como las de superficie para responder a la emergencia”, revive Julio Weiman, Prefecto Mayor.

El heroico rescate de La Rosa Salvaje
Uno de los momentos más importantes del rescate

En esas condiciones, los rescatistas despegaron en un avión y un helicóptero de la Fuerza con nadadores de rescate a bordo, mientras se coordinaban con las embarcaciones cercanas a La Rosa Salvaje para que se acercaran al lugar.

“En ese momento, había mucha incertidumbre ya que no podíamos determinar de qué tipo de embarcación se trataba, de qué tipo de emergencia se trataba ni cantidad de personas a bordo. A medida que nos íbamos acercando recibimos la información de que la radiobaliza pertenecía a un buque deportivo tipo velero de nombre de La Rosa Salvaje, de bandera canadiense, y que tenía dos tripulantes a bordo. Nos comunicamos con el avión y nos avisan que un buque petrolero se encontraba en inmediaciones y que en aproximadamente dos horas podía llegar a estar en nuestra zona”, revivió durante una entrevista de 2016 en un video de la Fuerza el Oficial Principal Juan Burgoa, rescatista de la PNA.

Cuando comienza a descender el helicóptero no tenían visualización con el buque en emergencia. “Teníamos una tormenta que estaba asolando toda la zona del Golfo San Jorge y en ese momento prendí la luz de aterrizaje y me encontré con mucha niebla”, revive Javier Morales, ayudante principal. La embarcación se hundió en cuestión de minutos y solo les quedaba actuar.

El heroico rescate de La Rosa Salvaje
Julio Weiman, Prefecto Mayor

Ya en la zona para el arribo, el equipo se comunicó con el avión desde el que les informaron que un buque tanque se encontraba en inmediaciones pero demoraría entre una y dos horas para llegar al punto del rescate. “Nos dijeron que usáramos todas nuestras luces para iluminar el área, y tratar de protegerlos del viento y oleaje”, recordó el Capital B/M Sonagol Rangel.

“Las maniobras eran realmente difíciles. Una vez arribado a la estación aérea las víctimas fueron asistidas por el personal de salud”, recuerda el hombre que comandó el helicóptero. Los dos hombres fueron derivados al hospital local, donde se recuperaron rápidamente y pudieron continuar su travesía a bordo de otro velero.

Agradecido, Paul Mahon reconocía a las pocas horas de ser dado de alta tras el rescate: “Prefectura nos salvó la vida. Les agradecemos mucho a estos caballeros, a todos lo involucrados de la heroica operación de rescate”.

La heroica tarea fue realizada por la Autoridad Marítima, Julio Weiman, Jorge de Zan y Silvio Ledesma, tripulantes del helicóptero; y Juan Burgoa y Francisco Morales, nadadores de rescate, fue merecedora de una distinción por parte de la Organización Marítima Internacional (OMI) en Londres.

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