Se fue a Suiza por un amor de Internet y armó su vida en Europa: canta en funerales y aconseja a migrantes

Karina Salazar es pintora, escritora, experta en marketing digital y fundó una asociación argentina de amigos del vino, “Es una experiencia conmovedora: la música genera un clima muy especial y se crea un ambiente fraternal”, afirma

Guardar
Karina Salazar argentina vive en Suiza
Mientras ejercitaba el alemán en el ciberespacio, también conocía a numerosas personas, hasta que empezó a chatear con un joven suizo y el estudio le dio paso a cuestiones sentimentales cada día más intensas

Corría 1999 cuando Karina Salazar era una cibernauta que recorría los café internet de San Telmo, el barrio porteño donde nació, con el objetivo de practicar junto a otros navegantes sus estudios relacionados con el idioma alemán. Por esos tiempos jamás pensó que terminaría siendo escritora, artista plástica y una cantante lírica que en Europa le da el último adiós a los difuntos interpretando en funerales un tema musical, si bien su pasión por el arte la había marcado desde niña.

“La historia es larga, pero apasionante –detalla Karina, y amplía-: mis inquietudes comenzaron en la escuela primaria, pero era nada más que un sueño redactar historias que me apasionaban. En el secundario me incliné más por todo lo que tiene que ver con la economía, pero ese contraste me fue útil para conseguir empleo y así poder costear mis pasatiempos y gustos por las artes. Aunque el cambio repentino y fundamental en mi vida se produjo por amor...”

Karina Salazar, artista que canta en funerales

Amor por Internet

Mientras ejercitaba el alemán en el ciberespacio, también conocía a numerosas personas, hasta que empezó a chatear con un joven suizo y el estudio le dio paso a cuestiones sentimentales cada día más intensas. Así fue que ambos quedaron flechados, y como él tenía algunos amigos argentinos, programó un viaje relámpago y se vino como un rayo a Buenos Aires a conocerla de una vez.

Al encontrarse la relación fue creciendo y consolidándose día tras día. Pero al tiempo él tuvo que volver y ambos no deseaban que todo lo que habían vivido se diluyera. Entonces, a Karina se le ocurrió programar un viaje que duraría pocos meses con la excusa de recorrer algunos países de Europa como Italia, Francia, Alemania, y por supuesto Suiza, para volver a ver a su amado. Los tickets de avión obviamente tenían fecha de regreso, pero...

Karina Salazar argentina vive en Suiza
Karina creó, además, un club de amigos del vino

Karina fue pero nunca más volvió. Tenía menos de treinta años por entonces, estudiaba Ciencias Económicas, lógicamente extrañaba la Argentina, pero se la jugó por amor, apostó a un futuro en pareja, se casó y reprogramó su futuro en Lucerna, Suiza. Consiguió trabajo porque se abrió una rara oportunidad para alguien que hablara español y terminó como secretaria. El tener un empleo fijo le dio aún mayor confianza, consolidó el matrimonio, y todo eso le brindó seguridad para dedicarse a otras actividades que le interesaban y le servían de entretenimiento y distracción. Por ejemplo el coro de una iglesia, que intensificaron sus ganas de cantar: “Tuve la suerte de que justo en ese momento estaba en Suiza una cantante soprano y me ayudó a perfeccionarme mucho. Pero como mi intención era ir por más porque me encantaba, regresé a Buenos Aires y gente que sabía mucho me indicó: ‘Andá a ver Renato Sassola y Lidia, su mujer, son dos grosos del Teatro Colón’. No se equivocaron, logré un progreso enorme, difícil de definir, mi propia evolución me sorprendió”, confiesa entre risas.

Karina Salazar, artista que canta en funerales

Cantarle a los muertos

Y no paró más de cantar, en cumpleaños, fiestas, bodas, alguna que otra presentación en clubes, teatros, cenas, congresos, reuniones, encuentros a beneficio... “Pero un determinado día, una persona de mi más absoluta confianza acá en Suiza, me contó que un familiar muy cercano había muerto y me sugirió si podía cantar en su honor. Al principio me asombró la propuesta, pero allá se estila despedir con un homenaje cantado. La música siempre la eligen los familiares más cercanos, hijos, nietos, que también participan interpretando... Influye mucho en qué país lo realices. Yo tuve la oportunidad de hacerlo no solo en Suiza, también en Inglaterra y Francia. Se combina con el profesional que va a tocar el órgano y resulta una experiencia muy conmovedora lo que sucede porque la música genera un clima muy especial, predispone y tranquiliza a la vez. Los íntimos participan y se crea un ambiente fraternal”, describe Salazar.

Enseguida completa el concepto: “Las familias y sus seres más cercanos le dan al adiós un significado más que especial, porque será la última vez que acompañarán todos juntos y unidos al difunto. Por eso es tan sentido y preparado, muchas personas suelen dejar en claro en vida y por escrito que desean que se los despida de esta manera. Es una actividad nada usual ni común para nosotros los argentinos, pero me animé a hacerlo y me generó otra posibilidad de trabajo e ingresos”.

Karina Salazar argentina vive en Suiza
Karina junto a sus textos editados

Pasaron los años y Karina se convirtió en una cantante lírica profesional reconocida, pero también sumó otros vaivenes a su vida. En 2009 se separó del suizo, pero al tiempo conoció un francés, Jean Charles, que provocó, además de más amor, otras de sus hobbies actuales: “Empezamos a organizar juntos mitines y charlas con catas y degustaciones, entonces me capacité para lograr la tecnicatura en vino. Luego fundé un grupo de amigos argentinos del vino en Suiza que sirvió para que el público pueda conocer calidad y varietales, y así abrir nuevos mercados en diversos continentes”.

Su relación con las artes plásticas también se inició muy por casualidad. Dio los primeros pasos retratando a su madre, y de esa manera convenció al galerista al que le iba faltar su principal pintora por mucho tiempo, que le permitiera demostrar sus dotes. Así dio paso a otra pasión artística en la que se perfecciona todo el tiempo, a punto de concretar presentaciones de sus propias obras.

La cuenta pendiente la tenía de niña con la escritura, porque a los ocho años había salido primera en un certamen de redacción y el premio fue un libro de Marco Denevi llamado ‘Robotobor’. En ese metier también tuvo éxito escribiendo libros. Uno que a ella misma la sorprendió fue ‘Cuarentena en la granja’,, de temática infantil que publicó hace cinco años y que estalló en ventas durante la pandemia de Coronavirus. “Trata acerca de una vaca japonesa que se contagia un virus y está obligada a cumplir cuarentena. En esta historia en contraposición a la real, hay final feliz, porque puede vacunarse y todo concluye bien. Además soy autora, entre otras obras, de la novela ‘La Guardia Suiza Pontificia’, donde relato lo que sucedía en Europa en esos tiempos”, explica sobre ese trabajo de investigación realizado en Basilea.

Karina Salazar argentina vive en Suiza
Karina se casó dos veces en Europa

Además, acaba de presentar un nuevo libro, ‘¿Emigrar? Consejos de expatriados’, donde plantea: “Emigrar es un hecho tan terminante como transitar por el dolor de perder a un ser querido y, sin lugar a duda, tan desarraigado como mudarse de casa. En todo caso, será despedirnos del yo que conocemos, para dejar lugar al nuevo que se formará sin prisa, casi sin darnos cuenta, con el transcurso de los años y se exacerbará o no, según el lugar a donde nos mudemos. Muchos quieren concretar ese deseo, hartos de la situación en su país, porque suponen que, en ‘la tierra prometida’, todo les va a ir mejor. Pero realmente, ¿todo es mejor viviendo del otro lado del cerco?”, se pregunta.

“Para escribir este libro, durante más de dos años hice encuestas de opiniones entre conocidos que vivían alrededor del mundo, expatriados de diferentes nacionalidades. Creo que será un gran aporte para los que pretendan emigrar, para sus familias que se quedan y para quienes piensen casarse con un ciudadano extranjero, como lo hice yo”, reflexiona ahora desde Zurich, donde reside, su actual destino en este mundo producto de las circunstancias de dejarse llevar por los sentimientos.

Hoy, como tiene un Master en Science in Global Marketing expedido por la Universidad de Liverpool, también puso en marcha un emprendimiento digital que le permite trabajar desde cualquier lugar del mundo para poder seguir viajando, escribiendo, y según confiesa: “disfrutando de los buenos vinos del mundo como presidenta de la Asociación amigos del vino argentino en Suiza”. Salud Karina.