
Ya lo dijo Alberto Cortés: “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío”, espacio que, con el paso de los días, muta entre el dolor y los recuerdos que sacan sonrisas. Paula Perrella partió físicamente en la madrugada del miércoles 28 de junio a los 42 años. Dejó una hija de 23 y a su grupo de amigas y amigos con el que creció, con quienes lo compartió todo.
También dejó el recuerdo en las personas que se cruzó en los casi 30 años en la música. A los 3 años, comenzó a tocar el piano, pero se aburrió, así que su familia le dijo que eligiera entre el saxo, la guitarra y la batería. Al cumplir los 15, cuando las fiestas eran lo más deseado por las adolescentes, ella avisó en casa que quería la batería. Se la regalaron y ese fue su instrumento. Pasó por distintas bandas de rock, armó la propia y creó proyecto para que mujeres y disidencias tuvieran un espacio de expresión a través de la música.
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En medio del dolor, Carolina Amorosi, amiga desde los 13 años, escribió en su cuenta de Twitter: “Mi amiga no quiso velorio. En lugar de eso nos juntamos en su casa a cantar, llorar, comer chocolate, llenar todo de flores y planear cosas hermosas para que su música nos acompañe siempre. Se llevó una pila de amor pero nos dejó otra pila acá”, contó en su cuenta de Twitter sobre la integrante de HdeA, Tal Banda, Rosario Ortega, MGO, The Beladies, entre otras bandas.

“Nos juntamos en su casa para estar entre sus cosas, en su cuarto, escuchar su música y, como la conocí cuando compartíamos banco en el Colegio Hispano, de Bahía Blanca, y siempre fuimos las mismas, por ahí no tomé total dimensión de lo que significó ella en la música, y escuchar a otros músicos hablar de ella y de todo lo que dejó fue, en medio de tanto dolor, realmente sanador”, dice Carolina.
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El grupo de amigas y amigos, la despidió con el amor que Paula sembró. “Hubo flores, dibujos, canciones, chocolates; en medio del dolor quisimos recordarla y homenajearla así. Aunque no nos dijo específicamente qué quería, la conocíamos y lo sabíamos”, cuenta Carolina. Paula contrajo cáncer en 2020, luego de un tratamiento con quimioterapia se recompuso, pero en enero de este año el cáncer volvió más agresivo e hizo metástasis. Luego de dos días de internación, falleció.
Una amistad para toda la vida
Paula y Carolina se conocieron en la secundaria, compartieron banco, secretos, se contaban todo. Ellas eran las que se quedaban un poco aisladas del resto. “Éramos las tímidas de la clase, algo aburridas. Cuando los demás salían nosotras a bailar nada, nosotros juntábamos y nos íbamos a ver a la Orquesta Sinfónica en el Teatro Municipal o a ver películas. Ese era como nuestro programa. Ya a los 15 años, ella comenzó su formación como música en el Conservatorio donde tuvo una gran formación tradicional y después siguió para el lado del rock, estuvo en muchísimas bandas”, cuenta.
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Emocionada, destaca cómo se definía su amiga. “Siempre decía: ‘¡Yo soy mujer, baterista y feminista!’. Ella abrió camino para un montón de mujeres músicas en Bahía Blanca. Se fue de la ciudad para seguir con su formación en Buenos Aires, pero regresó en 2020 para hacer su tratamiento médico. Pero, realmente, Paula cambió la forma de ser mujer y música en esta ciudad. Tenía una potencia increíble. De hecho, acá se hizo una fiesta muy grande y ella, en un estado muy avanzado de su enfermedad, quiso tocar igual tocó con una banda de cumbia que armó, con la que se divertía muchísimo, y apenas podía caminar, pero se subió al escenario y tocó ante 70 mil personas”.

“Ella tocaba mucho, pero en su casa. Era tímida y no salía. Recién a los 20 años comenzó. Lo gracioso, en esos años, fue que los vecinos iban a la casa, le tocaban timbre y le decían al padre: ‘¡Decile a tu hijo que toque más despacio!’. Por ser una batería creían que era un varón... Por eso fue pionera. Cuando comenzó en Buenos Aires no paró. Llegó a tocar con Rosario Ortega y en 2020 armó su banda con mujeres, dos bajistas y una batería; también armó un sello de música para editar a mujeres y disidencias... Deja muchos proyectos muy lindos”.
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Si bien ella era el motor de todo, todo era colectivo: Glitter es el sello discográfico y Jam, un espacio de mujeres, también seguirá. “Cuando nos recuperemos vamos a seguir con sus proyectos. “Sus amigas y amigos también vamos a terminar de editar los temas que ella estaba grabando. Se lo merece y además es muy sanador para todas las personas que amamos”, asevera.

Entre la infinidad de anécdotas que tienen, recuerda cuando en plena rebeldía adolescente se fueron haciendo dedo a Sierra de la Ventana. “Nos íbamos a la feria de artesanos a vender remeras, nuestras familias nos querían matar. Teníamos 17 años, íbamos a pasar unos días en carpa, pero no a un camping sino a un terreno, ese era nuestro plan... Una noche nos mandaron a buscar nuestros padres con la policía... Les dijeron que no queríamos volver a casa, apareció un patrullero para decirnos que volviéramos así que no quedó más que llamarlos para decirles que estábamos bien, que no pasaba nada y que nos queríamos quedar”.
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Emocionada, Carolina dice que Paula “era una persona generosa, que se metía en más cosas de las que podía porque podría haber sido un artista buena, hacer negocio con lo que hacía muy bien y nada más, pero ella quiso ayudar, abrir caminos para muchísimas artistas. Se fue también de esa manera. Cuando supimos que había llegado el momento de despedirnos de ella, se empezó a juntar gente en el hospital, íbamos rotando, pero nunca dejamos de ser 15 personas cerca de la sala y desde las 3 de la tarde hasta las 10 de la noche, cuando nos dijeron que comencemos a salir”.
Todas esas personas querían saber cómo estaba, si había esperanzas y otras iban a darle las gracias por el camino allanando y despedirse.

“Siempre fue una personas de una generosidad enorme y que generó un montón de amor. Todo ese amor que personas que no conocíamos sus amigos le demostraron ayuda a aliviar un poco este vacío. Fue una hermosa persona y ojalá que quienes no la conocieron pueda conocerla a través de su música. Ese es su legado”, finaliza.
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Paula estudió con Andrea Álvarez, ex baterista de Soda Stereo, y participó de los proyectos musicales Richter, Orquesta Cínica, Brote, Bomba Cumbia e integrante de la Jam de mujeres, entre otros. Además, realizó giras internacionales por Alemania y México; y trabajó en su propio proyecto, dejando registradas las canciones “Virtual” y “Dame un Besito”.
*Puede escuchar el trabajo de Paula Perrella en https://linktr.ee/Paulaperrella
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