
Faltaban diez minutos para las cuatro de la tarde del 26 de julio de 2006 cuando un cielo plomizo y amenazante se transformó en una gran parte de los barrios de la Ciudad de Buenos Aires en una tormenta de granizo que quedó para siempre en la memoria.
Veinte minutos fueron suficientes para que 7.600 taxis sufrieran la rotura total de sus lunetas y parabrisas, mientras que otros 29.000 recibieron abolladuras en la chapa. Otros miles de colectivos de transporte urbano de pasajeros y automóviles particulares fueron alcanzados por el feroz temporal y hasta se hicieron populares los famosos “sacabollos”.
El invernadero del Jardín Botánico, en el barrio porteño de Palermo, sufrió fuertes embates por las enormes piedras de hielo que caían del cielo y destruyó 2.230 cristales, rompió 15 luminarias, tumbó un poste de luz e inundó la bomba de riego.

La ciudad sufrió cortes de luz que también dejaron sin suministro a más de 40.000 usuarios, la interrupción de los servicios de subtes, trenes y telefonía celular. Casi 200 vecinos de varios barrios pidieron ayuda al Gobierno porteño, cuya sede fue perforada por las piedras en los techos de policarbonato, debido a la violencia de la granizada. Otro hecho para destacar fue el destrozo que sufrió un estacionamiento del barrio porteño de Recoleta, que se derrumbó y así aplastó una decena de autos.
Esta tormenta perfecta en la que fue inspirada la película protagonizada por Guillermo Francella en los pies del meteorólogo Miguel Flores, no fue sin aviso como ocurre en la trama del film. Ni siquiera fue un récord de caída de granizo para el territorio Argentina, sin embargo los expertos reconocen que marcó un antes y un después en los alertas y en la atención que los argentinos empezaron a ponerle al fenómeno meteorológico.
Romina Mezher es doctora en Ciencias de la Atmósfera e investigadora en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria INTA, y estudia estos fenómenos: “Luego de la granizada de julio de 2006 cambió la percepción del público en cuanto al fenómeno en sí y a los eventos. Ese año, también Rosario fue testigo cuatro meses después, el 15 de noviembre, de un episodio similar. El fenómeno siempre estuvo, pero al caer en un sector urbano tan grande la gente empezó a verlo, a notarlo. También influye cómo las redes sociales, los celulares reciben mucha información sobre los reportes meteorológicos. Nos da como una sensación de que hay más granizo por todos lados”.


Los daños en Rosario fueron gravísimos: cinco personas murieron en la ciudad santafesina y en localidades vecinas como consecuencia indirecta del histórico y violento temporal, 100 recibieron heridas de diversa consideración, 300 debieron ser evacuadas de sus hogares y unas 40.000 se quedaron sin luz.
Los cascotes de hielo provocaron ese día de noviembre, cerca de las 18, y en apenas 10 minutos, la caída masiva de árboles, roturas de parabrisas y chapas en miles de remises y taxis, en 150 colectivos urbanos y cinco ambulancias, además de la destrucción de la mitad de las luminarias del alumbrado público.
El granizo es un fenómeno denominado de alto impacto por las consecuencias que potencialmente puede tener sobre lo material y la producción. Si bien puede registrarse en cualquier época del año, su formación es más probable en la época estival cuando las altas temperaturas en superficie generan una inestabilidad en la atmósfera. Su presencia es más factible en latitudes medias y no tanto en latitudes tropicales.
Mezher indica que, en la Argentina, los registros históricos muestran dos zonas con mayor recurrencia de este tipo de fenómenos: Córdoba y Mendoza. Y, otra región importante es Misiones en donde las características del fenómeno son similares a los que ocurren en la región pampeana.


Récord mundial
De hecho, el récord mundial de una pieza de granizo caído se registró en Villa Carlos Paz, en Córdoba, el 8 de febrero de 2018: medía entre 18,8 y 23,7 centímetros de ancho.
El hallazgo fue publicado en el boletín de la Sociedad Meteorológica Americana (AMS) por investigadores de universidades e instituciones científicas de Estados Unidos y de Alemania, que trabajaron junto a miembros del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (Conicet-UBA).
Después de este evento, científicos de la Agencia Meteorológica norteamericana estudiaron por seis meses las fuertes tormentas que se producen en el centro del país, especialmente en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Es que se trata de “un verdadero laboratorio natural que concentra fenómenos meteorológicos únicos para un mismo territorio”, según afirmaron los especialistas a Infobae en octubre de ese año.


La misión estadounidense se denominó Relámpago (Remote sensing of Electrification, Lightning, And Mesoscale/microscale Processes with Adaptive Ground Observations, por sus siglas en inglés), que significa “procesos de detección remota de electrificación, rayos y mesoescala / microescala con observaciones de tierra adaptativa” y CACTI (Clouds, Aerosols, and Complex Terrain Interactions, por sus siglas en inglés), que remite a “nubes, aerosoles, y las interacciones del terreno complejo”.
¿Cómo se relaciona el granizo con la crisis climática? Para Mezher no se halló aún una correlación directa entre los eventos y el calentamiento global. Sin embargo aclara: “Si estas tormentas severas son cada vez más frecuentes tal como se está estudiando, es posible también que aumente la posibilidad de que este fenómeno la caída de granizo se intensifique o tenga mayor recurrencia. Estas tormentas ocurren en ambientes muy inestables con altos valores de humedad y viento. En casos como Córdoba, las sierras generan lo que se denomina un forzante, que ayuda a que se generen estos eventos intensos. Hay movimiento de ascenso y descenso dentro de la tormenta y hay mayor probabilidad de que caigan en superficie”.
Las particularidades del suelo y humedad de la atmósfera en las zonas serranas de Córdoba, San Luis y de la cordillera de los Andes, presentan características meteorológicas extremas solo comparables con las de Estados Unidos, la República Democrática del Congo y el sur de China.
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