“Es difícil en la Argentina vivir del tango, me lo dijo Tita Merello y yo no le creí porque era un chico joven lleno de ilusiones”, quien lo recuerda es Alejandro Reina (56), cantante y compositor de tangos que le puso voz a las letras de los artistas Virgilio y Homero Expósito.
Hoy ese consejo parece más una profecía del destino. Alejandro, lo perdió todo: familia, casa, bienes materiales. Se quedó en la calle. Sobrevive en una reducida oficina de una pizzería de Mataderos. “El tango es una de las cosas que me mantiene vivo, al igual que seguir componiendo entre las sombras. Desde esta situación, desde el dolor, cantamos... Transformamos el dolor en arte para hacer el bien”.
Con un registro de voz particular, y una técnica intacta, Alejandro, hijo de una familia humilde de Floresta, siempre supo que sería tanguero. Se inició en el mundo porteño con apenas 16 años y lo hizo a lo grande de la mano de la orquesta del maestro Vicente Russo y tuvo de compañero al gran Jorge Falcón. “Ojeando el diario de repente un día encuentro un aviso que decía Virgilio y Homero Expósito buscan cantor, me llamaron a los dos meses porque había probado a 150 cantores, quedé para el sexteto”.
Dentro del circuito siempre fue conocido y las oportunidades laborales jamás le faltaron, tanto que participó de espectáculos televisivos como Show Fantástico en los 80, y ciclos como Música en libertad y Sábados de la bondad.

También estuvo casado: un matrimonio que duró dos décadas. Durante ese tiempo combinaba su pasión con un trabajo informal que le permitía pagar sus cuentas. “Tenía una vida normal como todo el mundo, me levantaba a una hora, a tal hora volvía a mi casa, trabajaba toda la semana y preparaba los shows para los fines de semana. En este mundo de la música laburás viernes, sábado y a veces algún domingo, hacés el show y te vas”.
Se separó y ese desamor fue el inicio del fin. “Empecé a deambular de pensión en pensión, traté de mantener el mismo estilo de vida, pero... perdí muchos años en la noche, aunque seguía con mi trabajo informal”.
Ya no andaba bien y lo sabía, justamente su cuerpo le dio el aviso. “Sufrí un infarto, y lamentablemente cuando a los diez días quise volver a mi laburo, el trabajo ya había sido ocupado por otra persona. Tuve que sobrevivir con el tango, lo único que podía hacer”.

Pronto llegó la pandemia “para terminar de fulminarme”. Se quedó sin su único ingreso: las presentaciones de los bares y restaurantes de la Capital Federal. “Me daba vergüenza, me escondía, me fui gastando los pocos ahorros que tenía... y me terminaron desalojando de la habitación de la pensión en la que vivía.”
En la calle, sin familiares y sin querer pedir ayuda, un conocido le prestó una camioneta para vivir... o sobrevivir. “La situación siguió de mal en peor, uno ve que todo se va derrumbando y de repente termina en una situación inesperada, que jamás te imaginaste. Te da vergüenza pedir ayuda”.
Alejandro terminó viviendo en esa camioneta prestada. “Me resistía... la calle es un submundo, es tremendo. Vivía sin tener algo caliente para desayunar o dónde higienizarme. He estado 30 días sin bañarme... Además vivís sobresaltado. De esos momentos tengo varios tangos compuestos, los llamé mis composiciones en la sombra”,
“¿Querés que hagamos un video, yo te lo grabo y lo subimos a las redes?”, le preguntó un día un policía de la Ciudad que lo veía a diario. El video se hizo viral. “No quería saber nada, pero ya había tocado fondo y me registré para contar mi historia en mi cuenta de Instagram (@alejandroreynaok).

Al día siguiente, Ramón, el dueño de la pizzería La Paz en Mataderos, le prestó la oficina de su restaurante para que tuviera un lugar para vivir. “Me vino a buscar, ahora tengo un techo, bajo y comida. Ya subí 15 kilos”.
Unos días después, todos sus cantores amigos llegaron hasta el bar.
Con una técnica vocal intacta y una pasión por el tango que se resiste a ser apagada, de la mano de Red Solidaria Alejandro va a realizar un show virtual acompañado por una orquesta en vivo el próximo 1 de agosto. “Mi vida fue” se podrá ver online y comprar las entradas de 200 pesos en ticketek. (https://www.ticketek.com.ar/alejandro-reyna/video-demand ) para ayudar al cantor a salir de su difícil situación.
Además de devolverle “el sentido a mi vida”, como dice, el show virtual le permitirá recaudar dinero para encontrar un lugar donde vivir y no estar en situación de calle, por lo menos hasta que termine la cuarentena.
“Para mį la vida entera como un sol de primavera…Ahora cuesta abajo…Sueño con el pasado que añoro”, dice la letra de la canción del gran Carlos Gardel y Alejandro la recrea con su voz potente.
Se emociona y no para de repetir. “Somos tangueros de esos que quedan pocos, que manejamos la amistad, que nunca hay fallar, que la mujer del otro no hay que mirarla... Cuando la gente nos escucha se da cuenta de que somos tangueros de verdad, no somos de cartón”.
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