“Nací sin mi brazo izquierdo, sufrí por ser distinta, pero los 80 días de aislamiento me ayudaron a aceptarme”

Florencia Risso -25 años, diseñadora de moda- creció con miedo a mirarse al espejo, muchas veces rechazada por los chicos “que no querían salir conmigo porque me faltaba un brazo”, sintiendo “que no era linda”. La cuarentena por el coronavirus le dio tiempo para reflexionar pudo cicatrizar heridas, analizar su historia y sentir que con su testimonio puede ayudar a personas que están en la misma situación que ella

Guardar
Google icon
Florencia Risso

“La cuarentena me sirvió para sacar muchas cascarillas de heridas que jamás quise ver. Estos ochenta días de encierro terminé de aceptar mi historia y aprendí a quererme más”, dice con emoción Florencia Risso, quien nació hace 25 años en Montevideo y es la primera de una numerosa familia de siete hermanos.

Sus padres eran jóvenes y la esperaban con mucha alegría. El embarazo de su madre fue perfecto. El día del parto, su nacimiento se demoraba más de lo esperado y toda la familia estaba muy ansiosa. “Mi abuela era enfermera, tenía amigas que estaban trabajando en mi llegada -cuenta hoy-. Incluso el ginecólogo de mi mamá era íntimo amigo de ella. Pasaron toda la noche esperando que mi madre dilatara, y como no sucedió, llegué por cesárea, a las 14.30 del 16 de octubre de 1995. No bien nací, llamaron a mi papá, que entró con mi abuela y les dijeron que todo había salido bien, que mi mamá estaba perfecta al igual que yo, y que era una niña divina que había nacido con un bracito más cortito, sin su manito y la mitad del antebrazo”, cuenta,

PUBLICIDAD

Florencia Risso
De niña, Florencia buscaba aceptarse

En ese momento, su abuela se angustió mucho y su papá hizo todas las preguntas necesarias. Ambos recuerdan muy bien lo que les dijeron, aparte de que era una niña divina y sana: “En la vida existe la ley de la compensación, lo que Dios quita por un lado, lo da por otro”.

"Luego de eso, mi papá pidió entrar a ver a mi mamá y contarle personalmente la noticia. Mamá no lo podía creer. Pidió que entrara mi abuela y le preguntó: ¨¿Es verdad lo que dice Martín?”. Cuando se lo confirmaron, ella enseguida pidió verme. Lo primero que hizo fue incorporarse (pidió ayuda, ya que estaba muy dolorida) y me desvistió para verme entera. Entonces me agarró y me abrazo muy fuerte y no me soltó por un rato. Jamás mis padres sintieron lástima”, dice con cierta melancolía.

PUBLICIDAD

Lo cierto es que nunca supieron explicar las causas de esa malformación congénita en el brazo izquierdo. “La realidad es que al día de hoy no se conoce el por qué. Ni en mi caso, ni en el de otros niños que nacen con lo mismo" explica.

Florencia Risso
Florencia hoy es una chica de 25 años muy segura y enamorada

A Florencia, su familia la recibió igual que a sus otros seis hijos: felices, sabiendo que lo que se venía de ahora en más eran todo metas por cumplir y nuevos desafíos.

“De chica tuve la suerte y la oportunidad de tener una prótesis, pero decidí no ponérmela. Junto a mis padres pasé desafíos. Ellos me enseñaron a atarme los cordones, a subir a una bici, a montar a caballo, a tomar la mamadera sola, a atarme el pelo... y me dieron la libertad de ir a jugar al hockey y hacerlo con tanta pasión toda mi vida”.

“Igualmente, siempre fui consciente de que me costaba visualizarme en el espejo. Me mostraba fuerte ante los demás para ocultar mi inseguridad. Evitaba ir a lugares por miedo a que me miraran, evitaba estar muy expuesta y trataba de estar siempre con gente de confianza'', cuenta Florencia. “Tenía miedo de mirarme al espejo, no me gustaba salir del lado izquierdo por que se veía que me faltaba el brazo, siempre trataba de ocultarlo”, explica angustiada.

Risso estudió diseño de modas. Aun sabiendo que no iba a ser fácil porque hay mucho trabajo manual, decidió enfrentar las dificultades. Además, sacó la libreta de conducir en Uruguay. “Me llevó años tomar la decisión de sacarla haciendo el trámite para discapacitados”, cuenta. Con el tiempo, después de mucho ahorro y sacrificio, pudo comprar su primer auto.

Florencia Risso
Florencia Risso, en las playas uruguayas

Pero había un tema que a Florencia le costaba encarar y asumir: tener pareja. Para ella siempre fue traumático, desde su adolescencia. “Cuando llegó la edad de conocer chicos, fue todo un desafío. Lo que siempre hacía era buscar al más lindo, al más imposible y meter la cabeza ahí. Quizás buscaba esa perfección que internamente yo sentía que no tenía, y creía que iba a ser todo más parejo. Recuerdo que cuando era chica los chicos me rechazaban porque me faltaba un brazo. Eso me marco para siempre. Nadie quería salir conmigo. Hasta que apareció la persona que se enamoro de mí, sin importarle mi brazo", detalla.

Hoy me siento segura, linda y sobre todo querida por quien soy”. Hice un gran trabajo conmigo misma, para sentirme bien y poder aceptarme. Dejé de ser tan exigente conmigo, logré no estar siempre pendiente de la imagen, de la ropa, del peso. Un día hice un click y dejé de tenerle miedo al espejo. Empecé a ver mi brazo en un segundo plano y logré mirarme a los ojos”, dice la protagonista.

Si bien para muchos la cuarentena fueron días largos y de mucha angustia, a Florencia le sirvieron “para redescubrirme y superar los dolores que sentía desde hacía mucho tiempo”.

Seguí leyendo:

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

El paracaidista que cumple el sueño de hacer volar la bandera más grande de América sobre el cielo de Rosario

Fernando Pezzatti batirá un récord al saltar en paracaídas con la bandera argentina más grande de América: una insignia de 651 m², la cuarta mayor del mundo utilizada en una caída libre. El espectáculo se realizará hoy en el Aeroclub de Alvear, en homenaje al Día de la Bandera

El paracaidista que cumple el sueño de hacer volar la bandera más grande de América sobre el cielo de Rosario

Desplazamientos forzosos, crisis humanitarias, violencia y discriminación: la trama detrás del Mundial de los migrantes

Más allá del brillo de los reflectores, de los equipos con gran presencia de jugadores de otra nacionalidad o hijos de padres que migraron, pueden leerse historias de desarraigo, de racismo y xenofobia que predominan entre los migrantes cuando no están detrás de una pelota tratando de conseguir una copa que los consagre. Pablo Ceriani Cernadas, director de la Especialización en Migración, Asilo y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, y Pablo Alabarces, sociólogo y especialista en fútbol, reflexionan sobre los sucesos bajo este fenómeno

Desplazamientos forzosos, crisis humanitarias, violencia y discriminación: la trama detrás del Mundial de los migrantes

La increíble historia del piloto de carreras que cayó por un asalto en un country y un intento de robo boquetero en Junín

Ramiro De Bonis, de 28 años, fue detenido acusado de integrar una banda preparada para robar la caja fuerte de un comercio de maquinaria agrícola. La falsa identidad que dio a la Policía

La increíble historia del piloto de carreras que cayó por un asalto en un country y un intento de robo boquetero en Junín

Condenaron a 17 años de prisión a un gendarme por el asesinato de un joven motociclista de 22 años en La Quiaca

Ivo Torres recibió un disparo por la espalda de Walter Álvarez, durante una persecución. El delito fue enmarcado como homicidio con dolo eventual

Condenaron a 17 años de prisión a un gendarme por el asesinato de un joven motociclista de 22 años en La Quiaca

Allanaron una vivienda en la que fabricaban y vendían “Fernnabis”, una bebida a base de fernet con cannabis: dos detenidos

Una pericia química confirmó la presencia de THC en los productos, que se promocionaban con efectos psicoactivos y se despachaban a distintos puntos del país a través de canales digitales

Allanaron una vivienda en la que fabricaban y vendían “Fernnabis”, una bebida a base de fernet con cannabis: dos detenidos