Marcelo García: “Todo lo que hizo Ramón Carrillo hasta que dejó su cargo fue muy cercano a lo germanófilo”

En su libro “Perón y la raza argentina”, el investigador histórico y escritor Marcelo García hace un repaso en la vida del sanitarista argentino que ejerció como ministro de salud de la época


La posibilidad de que el Gobierno ordenara la confección de un billete de $5.000 con los rostros de Ramón Carrillo y Cecilia Grierson -finalmente descartada por Alberto Fernández- generó hace un mes un enorme revuelo y un sin fin de opiniones sobre la figura del sanitarista elegido: tanto personas como asociaciones civiles se expresaron en contra de imprimir en el papel moneda la imagen del primer ministro de salud del general Juan Domingo Perón.

El escritor Marcelo García, en su libro “Perón y la raza argentina”, documentó los inicios de la carrera del médico hasta que dejó su cargo al frente del ministerio, en el año 1954.

¿Quién fue Ramón Carrillo?

- Ramón Carrillo fue un pionero para lo que es el sanitarismo en Argentina y en gran parte de Sudamérica. Fue realmente un científico cabal, probo, que cambió definitivamente el sistema sanitario y de salud en el país y las obras que él ha logrado llevar a la práctica con la creación de más de 240 hospitales interconectados, la erradicación de enfermedades que hasta ese momento eran incontrolables. La obra sanitarista de Carrillo es innegable, es absolutamente destacable, y no tiene parangón hasta el momento con ninguna otra gestión que se haya dado, incluso, en los tiempos modernos.

¿Cuál fue su vínculo con los científicos y médicos nazis?

- La relación con científicos nazis implica a priori arrancar cuando él se hace cargo de lo que fue una Secretaria de Salud, que luego adquiriría el rango de Ministerio y se da en una etapa en la que el gobierno de Juan Domingo Perón propiciaba de alguna manera el ingreso de materia gris codiciada no solamente por la Argentina sino también por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra mundial: Estados Unidos, Inglaterra y Rusia. Se dio en el marco de esa carrera por conseguir lo mejor de la ciencia, de la técnica, de la industria de post guerra.


-¿Cuál fue la importancia de los primeros viajes a la Europa de principios del siglo 20 del doctor Carrillo?

- En esa época se hicieron intentos de revivir una idea que era de un grupo de pensadores, de científicos, de médicos de inicios del siglo 20 en la Argentina, entre cuyos exponentes principales estaban: José Ingenieros, José Ramos Mejía, Eusebio Gómez y Francisco de Veyga, que coincidían con una corriente europea del médico Cesare Lombroso que consistía en lo que ellos llamaban la teoría de la degeneración. Que creían que había determinado tipo de gente que era fácilmente identificable, porque según ellos tenían características físicas reconocibles y que además tenían “taras” genéticas que los convertía en delincuentes, marginales, desechables. Como se llamaba ese momento “inútil”. Hitler a determinado tipo de personas con las que no quería contar, las llamaba “las bocas inútiles”. Generaban gastos y para ellos, no servían para nada. Esta corriente y esos exponentes, fueron en realidad la semilla germinal de lo que proponía el médico italiano Nicola Pende, que fue un médico encomendado por Benito Mussolini en la Italia fascista, alrededor del año 1926, para instalar centros asistenciales, en donde poder prevenirse de este tipo de “males” que se anticipaban con la teoría de la degeneración en clínicas para sanos. Era gente que no tenía una enfermedad aparente o demostrable pero que reunía estas características físicas y que venía de unos determinados sectores sociales o de unas líneas de pensamiento que para ellos podían delinquir, también había entre ellos homosexuales y los que caían por ideas políticas. O sea, era un combo denso.

-O sea, no sorprende esta idea del pensamiento de la época …

- Exacto. Pero cuando se habla, por ejemplo, de la homofobia. En ese momento no se manejaba el concepto. De hecho, la homosexualidad era considerada una enfermedad. Digamos, hay que entender un poco el contexto de la época, en donde no era tan mal visto el rechazo a la homosexualidad. Carrillo se fue metiendo en un círculo que, evidentemente, a él le interesaba por sus cuestiones médicas y profesionales científicas, que realmente lo era y muy importante él, pero que demuestran la relación que él empieza a tener con los germanófilos de lo que después se lo acusa o se trata de demostrar.

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-Retomando un poco lo de la materia gris a lo cual usted hacía mención

- Que fue una carrera que empezó ni bien terminada la Segunda Guerra mundial y en la que se embarcó no solamente la Argentina. El caso de la Argentina llama tanto la atención porque la propaganda de los países ganadores de la Segunda Guerra mundial, sobre todo Inglaterra y Estados Unidos, más Estados Unidos, hizo hincapié por el simple hecho que Perón no se plegó a su bando después del final de la guerra. Entonces bueno, daba la sensación de que todos los malos estaban en la Argentina, digo todos los malos entre comillas, simplificando, pero en realidad Estados Unidos habrá reclutado seguramente muchos más nazis, seguro, muchos más nazis de los que se reclutaron en Argentina. De hecho algunos fueron muy notorios, Wernher von Braun llevó a los Estados Unidos a la luna y era el jefe de cohetería de Hitler.

-¿Ese gobierno, el ministerio de Salud y en ese momento quería continuar con los absurdos experimentos que practicaban los alemanes en los campos de concentración?

-Lo que te puedo decir es que había planes de reflotar viejas ideas, como la de la purificación de la raza en el sentido de hacer un nuevo ser nacional. Que Perón y en parte Carrillo, pretendieron concretar.

¿Carrillo brindó una charla a toda la plana militar hablando del soldado ideal?

- Tiene que ver con esto justamente. Insisto, esto es una serie de tres conferencias que dio Carrillo en el año 1950 en la Escuela de Altos Estudios Militares ante la plana completa de las Fuerzas Armadas en la Argentina. Allí no había médicos, no había políticos, no había científicos, no había nadie que se ocupara de las políticas sanitarias, nadie. Eran solamente las Fuerzas Armadas.

Esa serie de tres conferencias que dio Carrillo se encuadraron en lo que se dio en llamar, la guerra psicológica. Y que fue en definitiva una instrucción a los jefes militares sobre lo que, esto que pretendían Carrillo y Perón, que era la conformación de lo que se daba en llamar el soldado ideal. Que era un concepto claramente fascista y que no hacía mención solamente a los ámbitos castrenses sino que incluía a la sociedad civil. Dicho por Carrillo en esa serie de conferencias en épocas de guerra, pero también en tiempos de paz.

Esto es crear el espíritu militar, porque le llamaba el espíritu militar, y que Carrillo en esas conferencias lo nombra como lo hacían los nazis que era el Soldatemtum, la creación del espíritu militar y el estado mental de guerra en toda la sociedad. Y eso tenía un claro objetivo del dominio de masas y que las mismas fuesen moldeadas, obedientes, serviles. En este caso a un régimen político como era el del general Perón. Hay una carta del 31 de julio de 1954, faltaba nada para que Carrillo dejara de ser ministro de Salud por una serie de movimientos internos que se dieron en el gabinete de Perón.

En la última carta que Carrillo le envía a Perón se despacha, se saca las ganas y le insiste en la necesidad para el régimen peronista, para la Argentina, de la creación de institutos médicos militares como los que tenían los alemanes durante la guerra. Le manifiesta claramente, sin vueltas, la necesidad para la Argentina y para el régimen de Perón, la creación de esos mismos centros que él había visto en Alemania y que habían funcionado durante la Segunda Guerra mundial. Incluso, en algún momento le dice que por cuestiones de mera jerarquía, esos institutos después se fueron desmembrando pero que en algún momento llegaron a conjugar a 5.000 médicos instalados en institutos militares con fines parecidos a estos que él trataba de plantear justamente en la Escuela de Altos Estudios Militares. Le manifiesta a Perón lo importante que es recurrir al manejo de las masas, pero no de la misma manera en que se hace con la política. Son todos conceptos claramente tomados del fascismo.


-El doctor Ramón Carrillo era germanófilo, ¿sí o no?

- Lo que yo te puedo decir, es que todos sus pasos en Europa en la década del 30 y hasta el inicio de su última etapa como ministro de Salud, todo fue cercano a lo germanófilo.

-Digamos como que todo lo que lo rodeaba a Carrillo estaba de alguna forma, directa o indirectamente, relacionado con el nazismo, sí o sí

- Sí, los hechos lo demuestran.

-¿Qué lo primero que pensó cuando asistió a la noticia de la emisión de un billete nacional con la imagen del doctor Carrillo. Inoportuno, inadecuado, inadmisible.

- Me parece más inoportuno sinceramente el tratar de colocar una mordaza ante quienes pretendemos o pretenden mostrar otra faceta que la inclusión misma. Por otro lado creo que hubo otros personajes históricos argentinos que también estuvieron en billetes que a lo mejor deberían haber generado una polémica similar, por ejemplo Juan Manuel de Rosas y Julio Argentino Roca. Me parece más complicado este intento de santificar, llamalo Carrillo o cualquier otro personaje de la historia, que pasa bastante seguido. Digamos, perfectamente se podría saber mucho más de determinados personajes e insisto, completar su figura y eso es todo. Tampoco considero que Carrillo haya sido un criminal de guerra. Claramente no lo fue.

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