Lucas Morales es asesor inmobiliario. Durante la semana sigue una rutina laboral común y corriente, salvo los jueves, cuando a las 17 suspende sus actividades y deja su oficina para cumplir su otro "oficio".

Lucas es uno de los más de 6.000 payamédicos en todo el país que buscan humanizar el tratamiento de pacientes en los hospitales públicos, una iniciativa que en varias provincias está presente.

En su caso, se desempeña en los centros médicos de la Ciudad de Buenos Aires. Acompañado de un equipo de payasos voluntarios, Lucas recorre los pasillos con el fin de irradiar alegría y arrancarles sonrisas a los pacientes niños, adultos y mayores.

"A lo mejor es egoísta, pero lo hago porque es mucho más lo que recibimos de la persona que está internada que lo que nosotros les damos a ellos", explica cuando tiene que detallar los motivos que lo llevan a ponerse el pintoresco traje.

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