Cuatro de las cinco víctimas argentinas en el atentado: Pedro Grehan, Sergio Villanueva, Gabriela Waisman y Mario Santoro
Cuatro de las cinco víctimas argentinas en el atentado: Pedro Grehan, Sergio Villanueva, Gabriela Waisman y Mario Santoro

La cifra oficial de muertos a raíz de los ataques a las Torres Gemelas hace exactamente 17 años, el 11 de septiembre de 2001, ascendió a 2996. Cinco de ellos fueron argentinos. Un enfermero, un bombero y tres empleados empresariales integraron la lista negra local en el que fuera el atentado más resonante de la historia.

Quizás el caso de mayor renombre fue el de Mario Santoro, un rosarino que vivía en Nueva York desde muy pequeño junto a sus padres Alberto y María y que había logrado formar una familia junto a su pareja estadounidense Leonor y su hija Sofía, que en el 2001 tenía apenas dos años.

Mario Santoro ejercía como paramédico en Nueva York
Mario Santoro ejercía como paramédico en Nueva York

El día del atentado, Santoro se encontraba de licencia. Al escuchar el estruendo y al ver desde el balcón de su casa una de las dos torres ardiendo, el joven que ejercía como paramédico en la ciudad estadounidense le comunicó a su mujer que debía acudir al lugar: "Voy para allá. Me van a necesitar".

Santoro se comunicó con Keith Farben, su compañero de ambulancia, y le pidió que lo esperara en el ingreso a una de las torres. Fue lo último que se supo de él.

Otro argentino que también perdió la vida mientras intentaba asistir a terceros fue Sergio Villanueva, un bombero nacido en Bahía Blanca y quien murió con apenas 33 años.

Sergio Villanueva se desarrolló en Nueva York como policía y bombero
Sergio Villanueva se desarrolló en Nueva York como policía y bombero

Había llegado a Estados Unidos junto a sus padres con solo dos años. En 1992 ingresó al departamento de Policía de Nueva York y siete años después, pasó al departamento de bomberos. Estaba comprometido con Tanya Bejasa y era conocido en su círculo íntimo con el apodo de "Big Daddy".

Ese 11 de septiembre, Villanueva había finalizado su turno a las 8 de la mañana, apenas unos 45 minutos antes de que un avión de American Airlines se estrellara contra la Torre Norte del World Trade Center. Antes de abandonar el cuartel, el hombre se volvió a poner la indumentaria y salió a ayudar con el rescate.

El bahiense ingresó a la Torre Norte con la escalera 132, poco después de que el segundo avión impactara la Torre Sur. Ese fue el último instante en el que testigos lo vieron con vida. El ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, se refirió a su acto heroico en su momento: "Hay un puñado de personas que nacieron para servir y dar el ejemplo. Sergio era uno de ellos".

Además, la Universidad de Hofstra, en Nueva York, hoy cuenta con la llamada "Beca Villanueva" en honor a su nombre. Su fin es ayudar a estudiantes-atletas a completar sus estudios universitarios.

Al momento de los ataques, Gabriela Waisman se encontraba de visita para una reunión en las Torres Gemelas
Al momento de los ataques, Gabriela Waisman se encontraba de visita para una reunión en las Torres Gemelas

Gabriela Waisman, de 33 años, fue la primera argentina identificada en la lista de víctimas mortales. Nació en el barrio porteño de Caballito pero se mudó con su familia a Nueva York a los seis años.

Si bien se recibió como psicóloga, desarrolló su carrera profesional en una empresa de software llamada Sybase. Al cabo de unos años, logró ascender al puesto de gerenta de la compañía.

Ella no trabajaba en los edificios del World Trade Center, su oficina se ubicaba a unas nueve cuadras de allí. Sin embargo, esa mañana fatídica se encontraba en el piso 106 de una de las torres durante un "trade show" de su empresa.

Waisman nunca se enteró de que un avión había impactado el edificio, unos pisos por debajo de donde ella se encontraba. Se lo comunicó por teléfono su familia, que lo veía por televisión: "Estaba asustada, decía que había mucho humo y que le costaba respirar", relató Armando, su padre. Luego hubo un par de llamados más con su marido, hasta que se realizó la última comunicación: "En el último llamado, decía que ya no podía respirar. Lloraba mucho. No la volvimos a escuchar", dijo su padre hace unos años.

Pedro Grehan tenía su oficina en una de las torres del World Trade Center
Pedro Grehan tenía su oficina en una de las torres del World Trade Center

Pedro Grehan nació en 1965 en San Isidro. En 1997, sin trabajo, casado y con tres hijos, decidió irse a probar suerte a Nueva York. Al cabo de unos años se consolidó como analista financiero de la empresa Cantor Fitzgerald y trabajaba el día a día dentro de las torres.

Como siempre, ese 11 de septiembre llegó poco después de las 6:30 de la mañana a su oficina de trabajo. Un par de horas después, el primer avión impactaría unos pisos por debajo de donde él se encontraba, dentro de la Torre Norte.

Su madre, Inés Oteiza, aseguró haber visto a su hijo asomado en una ventana en una foto de un diario estadounidense y confió en que Pedro fue uno de los cientos que se arrojaron al vacío antes del derrumbe de los edificios. Su cuerpo nunca fue encontrado.

Durante varios años, se pensó que solo esos cuatro ciudadanos eran los únicos argentinos muertos durante el ataque. De hecho, el nombre del quinto argentino, que sería identificado en el 2009, no llegó a ser incluido en la placa que en 2003 Néstor Kirchner descubrió en el edificio del Consulado argentino en Nueva York, como homenaje a las víctimas nacionales en el ataque.

El atentado a las torres dejó un saldo de casi tres mil víctimas mortales (AFP)
El atentado a las torres dejó un saldo de casi tres mil víctimas mortales (AFP)

Ese quinto individuo era Guillermo Alejandro Chalcoff, un empresario de 41 años que poco antes del atentado había recibido la ciudadanía estadounidense, por lo que había sido registrado como una víctima local.

Chalcoff era el presidente de Accutek Information Systems, una empresa contratista cuyas oficinas se encontraban en otro punto de la ciudad. Ese día no debía estar en las Torres Gemelas. Había acudido a una reunión a la oficina de la consultora Marsh & McLennan, ubicada en uno de los últimos pisos de la Torre Norte. Había nacido en barrio Norte de la Ciudad de Buenos Aires y se había radicado en Estados Unidos junto a su esposa Mabel, a mediados de los ochenta. Su cuerpo tampoco fue hallado.

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