Paula junto a Nacho el sábado pasado (Río Negro Diario)
Paula junto a Nacho el sábado pasado (Río Negro Diario)

Ignacio Cruces tiene 9 años, vive en Neuquén y cuando nació le faltaban dedos en las manos y los pies. Paula González Rojido, su mamá, supo entonces que para él las cosas iban a ser más difíciles que para el resto. El sábado pasado Gino Tubaro la visitó para mostrarle que ella tenía razón, pero que no estaba sola. El inventor le entregó a Nacho una prótesis y le dijo que lo iba a convertir en "superhéroe", para que aprenda jugando a soñar con una realidad diferente.

El 20 de mayo pasado el papá de Paula y abuelo de Nacho, Alfredo, descubrió entre los invitados a la mesa de Mirtha Legrand a Gino Tubaro. Al otro lado de la pantalla el inventor hablaba sobre el proyecto Argentinatón  de Atomic Lab, la donación de prótesis que costea a base donaciones y las que distribuye por todo el país. Supo que esa era una oportunidad para su nieto.

"Pasó una semana desde que me dijo hasta que me animé a escribr", le contó Paula a Infobae, a la que en ese momento la esperanza, admite, le dio miedo. "Y si lo ilusiono y no funciona", se acuerda que pensó.

Pero juntó fuerzas y unos días más tarde lo habló con Nacho. Él a diferencia de ella no dudó con la propuesta y la posibilidad de tener manos: "sí, quiero", le dijo y Paula tuvo miedo otra vez.

"Nacho cocina, escribe, se desenvuelve en la vida con un dedo. Yo, que no sabía cómo era el funcionamiento de la prótesis, tenía mi miedo, miedo
de armar de todo esto un globo gigante y que después no sea, miedo de que después duela más", explicó la mamá.

Tubaro le enseña a Nacho a usar sus nuevas manos (Río Negro Diario)
Tubaro le enseña a Nacho a usar sus nuevas manos (Río Negro Diario)

En el Hospital Garrahan le diagnosticaron a Ignacio agenesia metacarpiana parcial. En 2012 empezaron a practicarle distintas operaciones para reconstruirle las manos, porque solamente tenía los dedos meñiques, pero nunca había usado prótesis.

Hace dos semanas desde la producción de Tubaro se comunicaron con Paula y le dijeron que iban a ir a visitarlos. El sábado 8 una camioneta llegó hasta la puerta de la casa de un familiar en la que habían coordinado el encuentro. Gino tenía las partes de la prótesis en una bolsa de nylon y tardó poco más de una hora en armarla. "Después se quedó jugando con Nacho", subrayó la mamá.

Gino Tubaro (Lihue Althabe)
Gino Tubaro (Lihue Althabe)

Mirando a Nacho, que acababa de ponerse sólo las prótesis a dos días de que Tubaro se las regalara, Paula comparte con Infobae: "La incapacidad más grande la tiene su mamá en la cabeza de creer que él no puede. Él todos los días me demuestra que puede. Lo que no puede hacer se esfuerza por intentar hacerlo. Y lo hace.".

Tubaro recorre más de 20 mil kilómetros repartiendo prótesis a lo largo y lo ancho de la Argentina en el marco de Argentinatón.  Su producción lleva una impresora 3D en una camioneta 4×4 que funciona a base de energía obtenida de paneles solares y con eso producen los implementos.

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

En las provincias del norte Tubaro junto a otros integrantes de Atomic Lab visitaron a 45 familias. Ahora les toca el sur, después de Neuquén su viaje siguió por  Cultra Có en la misma provincia y terminará en Esquel. Como les gusta decir en la organización después de recibir su prótesis cada chico se convierte en "superhéroe" o "superheroína", tras el cambio físico y anímico.

El proyecto

Quienes quieran solicitar una prótesis a Atomic Lab deben enviar a través de la página web del proyecto una foto del muñón sobre una hoja cuadriculada. Un programa archiva la información y la traduce a medidas 3D. Las piezas se imprimen y luego se ensamblan. El método hace que el costo de la prótesis sea de alrededor de 20 dólares, mientras que por otros medios superarían los 7.500 dólares. Todo se costea a partir de las donaciones al proyecto de Tubaro.

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