Son los encargados de abrir los cuerpos y las cabezas en la morgue: también están de paro

Son los auxiliares de la Morgue Judicial, que se ocupan de eviscerar los cuerpos para que los forenses puedan hacer las autopsias. Dicen que es imposible trabajar sin agua caliente y se quejan de que hay poco personal.

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En la morgue hay al
En la morgue hay al menos 150 cuerpos que nadie reclama (NA)

Cuentan los empleados de la Morgue Judicial que desde la muerte de María Marta García Belsunce, hace ya 15 años, la cantidad de cuerpos que llegan para ser sometidos a una autopsia es cada vez mayor. Cuentan que, como desde aquel caso, pocos médicos se arriesgan a firmar una muerte dudosa sin pasar por ellos, la morgue está repleta. Pero el día a día de los empleados que trabajan ahí tiene dificultades insólitas. Cuentan los auxiliares (que son quienes se encargan de abrir los cuerpos y cabezas y extraer las vísceras para que los forenses hagan lo suyo) que no tienen agua caliente desde octubre. Ni para limpiar los restos que quedan en las salas después de hacer una autopsia ni para bañarse y volver en condiciones a sus casas. Y que por eso, entre otras cuestiones, están de paro hasta mañana.

"Nosotros trabajamos con cuerpos que llegan en el día pero también con cuerpos que están en avanzado estado de putrefacción. No podemos estar sin agua caliente hace cinco meses porque no compran dos termotanques", dice a Infobae Hernán Brey, auxiliar de la morgue, que depende del Poder Judicial de la Nación. "Además, hay poco personal para atender tanta demanda. Para que se den una idea, cerramos el año pasado con 800 autopsias más que el año anterior", sigue. Y aclara que en la morgue hay al menos 150 cuerpos que nadie reclama o que quedan ahí porque las familias no tienen dinero para retirarlos.

Mario Alarcón, secretario general de la Comisión interna de la Corte Suprema, agrega: "En enero y febrero quedaron dos personas que trabajaron 35 días corridos, sin francos, porque nadie los podía reemplazar. Es un trabajo muy duro el de ellos, no pueden estar así. Son personas que tienen que lidiar con cuerpos, a veces con cuerpos que fueron exhumados o con chicos. Por más que estén acostumbrados, es muy angustiante cuando llega una criatura. A eso hay que sumarle la carga psicológica que significa tener que entregar un cuerpo a un familiar. No sólo por el dolor, muchas veces se dan situaciones de violencia, porque la familia pretende que le entreguen el cuerpo de manera inmediata y que no tenga marcas, algo imposible después de una autopsia". 

El trabajo de los auxiliares es fundamental: son ellos quienes abren los cuerpos y las cabezas (para analizar la masa encefálica) y se ocupan de la evisceración. "Sin embargo, tienen el puesto más bajo en el escalafón, el mismo que tienen los que sirven café en el cuarto piso", dice Alarcón. Hoy, entonces, los médicos forenses (que no adhieren al paro) tendrán que hacer su trabajo sin su asistencia.