Cómo funciona el “marcapasos cerebral”, la cirugía que mejora la vida de los pacientes con Parkinson avanzado

Se trata de una técnica de vanguardia que se realiza en el Hospital Alemán de Buenos Aires. Permite recuperar funciones motoras cuando la medicación ya no es suficiente: “La estimulación cerebral profunda es una opción diseñada a medida de cada paciente”. Infobae entrevistó al equipo de neurólogos

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Cabeza humana transparente de perfil con cerebro iluminado por sinapsis rojas y azules, frente a una pantalla con líneas y patrones geométricos.
El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, después del Alzheimer (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Parkinson forma parte de las llamadas enfermedades neurodegenerativas, un grupo de trastornos que hoy ocupan un lugar central en la medicina del siglo XXI. Actualmente, el Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, después del Alzheimer.

Durante décadas a estas patologías se las englobó dentro del “paquete” de las demencias seniles, sin advertir sus propias especificidades. El conocimiento científico de este tiempo sobre las neurodegenerativas ha permitido diferenciar sus causas, síntomas y evolución, y se reconoce que cada una posee características propias, sumado a que los avances en genética y biomedicina han transformado la manera de comprender y abordar estas enfermedades.

Aunque hoy no se arribó a la cura, el avance de la ciencia ha logrado ralentizar, frenar su avance y mejorar la calidad de vida de los pacientes a través de nuevos tratamientos, entre ellos cirugías y terapias biológicas. Estos progresos resultan especialmente relevantes en sociedades contemporáneas donde la expectativa de vida es cada vez mayor y la población longeva será la norma.

Mejorar la calidad de vida

En diálogo con Infobae, María Belén Justich, médica neuróloga y especialista en Parkinson del Hospital Alemán de Buenos Aires, explicó: “El abordaje científico continúa evolucionando para mejorar la calidad de vida de estos pacientes”.

Los síntomas notorios de la enfermedad comprenden rigidez, lentitud de movimientos, temblores, cambios en la marcha y, en etapas avanzadas, alteraciones cognitivas, conductuales y dificultades en la deglución.

Enfermedad de Parkinson salud mental (Freepik)
Los síntomas del Parkinson incluyen rigidez, temblores, lentitud de movimientos y, en etapas avanzadas, alteraciones cognitivas y dificultades para tragar

“La cirugía de estimulación cerebral profunda (Deep Brain Stimulation, DBS) conocida popularmente como “marcapasos cerebral”, representa uno de los avances más destacados en el tratamiento de Parkinson avanzado y ya se realiza en la Argentina", destacó Justich.

El Hospital Alemán realizó recientemente este procedimiento por primera vez en la institución, sumándose a los centros internacionales que lo aplican para mejorar la calidad de vida de quienes ya no logran controlar sus síntomas con medicación.

“Este tipo de cirugías representa una alternativa para pacientes con complicaciones motoras graves, en aquellos que la medicación ha dejado de ser efectiva", reforzó la médica neuróloga a Infobae.

Cinco profesionales de la salud, tres hombres y dos mujeres, con batas blancas de laboratorio y credenciales, posan sonriendo en un pasillo iluminado
Equipo completo del servicio de neurocirugía del Hospital Alemán, de izquierda a derecha: Pablo Rubino (jefe), y los médicos neurocirujanos Cynthia García Fernandez, Mariano Pallavicini Joaquín Chuang y Maria Belén Justich (Hospital Alemán)

Según datos del propio Hospital Alemán, más de 150.000 personas en el mundo han sido intervenidas con esta modalidad, que no cura la enfermedad, pero facilita una recuperación de la autonomía de los pacientes en la vida cotidiana.

Detrás de escena

La técnica implica implantar electrodos en regiones cerebrales precisas, vinculadas al control del movimiento, conectados a un pequeño generador de impulsos eléctricos —similar a un marcapasos cardíaco— que se sitúa bajo la piel, en el tórax.

Estos impulsos eléctricos modulan la actividad de los circuitos neuronales afectados, y contribuyen a disminuir temblores, rigidez y otros síntomas motores.

Equipo diverso de científicos en batas blancas en laboratorio, examinando pantallas con imágenes cerebrales, modelos de neuronas y manipulando un modelo físico de neurona.
El procedimiento requiere una cuidadosa planificación y coordinación multidisciplinaria entre varios especialistas, junto con el uso de neuroimágenes avanzadas para localizar el punto exacto donde se colocarán los electrodos (Imagen Ilustrativa Infobae)

—La Estimulación Cerebral Profunda representa una nueva oportunidad para pacientes con Parkinson que están desauciados por el uso de medicación y que se encuentran en una meseta por presentar mayor rigiez y no experimentar mejorías. ¿Es correcto?

—Dra. María Belén Justich: Sí. La enfermedad de Parkinson típica e históricamente durante muchos años se trató mediante el uso de medicación, que tiene una particularidad. Inicialmente es muy efectiva y se obtienen muy buenos resultados, pero cuando la enfermedad va progresando y la neurodegeneración avanza, la medicación no llega a ser suficiente en algunos pacientes para tratar todos los síntomas. Eso ocurre primero porque el efecto es inadecuado para sobrellevar los síntomas de temblores. Segundo, porque en algunas ocasiones pueden ocurrir lo que llamamos movimientos en masa. Es decir, que al paciente que no se estaba pudiendo mover muy bien le damos medicación para tratar el Parkinson y esto se convierte en otro problema porque se desarrollan lo que se llaman ‘movimientos involuntarios’ o ‘disquinesias’.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La cirugía de estimulación cerebral profunda, conocida como “marcapasos cerebral”, se incorporó recientemente al Hospital Alemán para tratar casos avanzados de Parkinson (Imagen Ilustrativa Infobae)

Justich sostiene que “es un gran desafío” el paciente con enfermedad de Parkinson avanzado, en general, cuando lleva muchos años de enfermedad, porque lo que necesitan para tratarlo “no está exento de efectos adversos o de complicaciones”.

En ese grupo de pacientes con la enfermedad de Parkinson avanzada es donde la cirugía puede ofrecer una nueva alternativa bastante revolucionaria de tratamiento.

“Hay que entender que la cirugía de estimulación profunda es un trabajo multidisciplinario. No es algo que hacen sólo los neurocirujanos ni solo nosotros, los neurólogos. Trabajamos de manera conjunta con neuropsicólogos, psiquiatras, y con un equipo administrativo detrás porque requiere cierta coordinación”, explica Justich.

—¿Cómo se elige y se busca el perfil de los pacientes-candidato a la técnica y cuán accesibles son éstas terapias hoy?

Los candidatos a la Estimulación Cerebral Profunda de Parkinson son pacientes cuya enfermedad siendo tan avanzada no responde a una medicación efectiva. Pero las otras esferas cognitivas, psicosociales y más están preservadas para poder enfrentar una neurocirugía.

Según precisó Justich a Infobae, este procedimiento se hace en el Hospital Alemán con el paciente despierto. Y detalló: “En algunos centros están despiertos parcialmente durante la cirugía y un período de tiempo. En otros se hace con la persona despierta prácticamente durante el procedimiento completo y consiste en la colocación de electrodos que se ubican en sitios específicos del cerebro”.

Los sitios más comunes para la colocación de los electrodos cerebrales son el núcleo subtalámico o la parte interna del globo pálido. Esos electrodos se conectan mediante un cable que va debajo de la piel, detrás de la oreja, a una batería que se coloca en el pecho parecida como un marcapasos.

Ilustración de cerebro humano de perfil sobre fondo gris. Rutas luminosas naranja y amarillo recorren áreas, con destellos y flechas proyectándose desde el frente.
Más de 150.000 personas en el mundo recibieron implantes de estimulación cerebral profunda, según datos del Hospital Alemán (Imagen Ilustrativa Infobae)

A diferencia de las técnicas neuroquirúrgicas tradicionales, la Estimulación Cerebral Profunda no destruye el tejido cerebral.

“El método actúa modificando de manera controlada la actividad eléctrica de circuitos neuronales seleccionados y permite adaptar el tratamiento según la evolución de cada paciente, sin requerir nuevas cirugías", sumó Justich a Infobae.

La recuperación posoperatoria incluye una internación breve y la etapa de ajustes progresivos del neuroestimulador durante consultas ambulatorias.

Cinco profesionales médicos, tres hombres y dos mujeres, vestidos con batas blancas y credenciales azules, posan de pie en un pasillo luminoso
Super team: “Nosotros a la técnica DBS la solemos describir como un “marcapasos cerebral”. Y es un “marcapasos” muy interesante porque lo que los neurólogos hacemos es programarlo según las necesidades o los síntomas de cada paciente en particular”. (Hospital Alemán)

No hay un único Parkinson. Cuando uno explora historias de pacientes y la enfermedad, por supuesto hay un patrón, pero cada Parkinson se presenta distinto, de acuerdo a los pacientes, a la edad, a la circunstancia de vida...

Para nosotros cada paciente con Parkinson es único y cada paciente con Parkinson necesita cosas distintas. Entonces lo maravilloso de esta terapia es que nosotros mediante la Estimulación Cerebral Profunda podemos elegir y activar partes específicas del cerebro, según el patrón específico de síntomas de cada paciente. Y tratar de calmar los síntomas que específicamente a ese paciente le molestan. A diferencia de la medicación, que es como un tratamiento más generalizado y más global, esto es a medida de lo que cada paciente necesita.

Precisión quirúrgica y seguimiento personalizado

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los sitios más comunes para la colocación de los electrodos cerebrales son el núcleo subtalámico o la parte interna del globo pálido (Imagen Ilustrativa Infobae)

La intervención de Estimulación Cerebral Profunda requiere una planificación extremadamente precisa. Para ubicar el punto exacto donde se implantarán los electrodos se utilizan técnicas de neuroimagen avanzada, como la resonancia magnética, y sistemas de coordenadas estereotáxicas que guían a los especialistas dentro del cerebro con máxima precisión.

Durante la cirugía, el registro electrofisiológico permite analizar la actividad eléctrica de las neuronas y confirmar la posición correcta de los electrodos.

El cerebro de un ‘superanciano’ genera más neuronas que personas unos 40 años más jóvenes (Canva)
El cerebro de un ‘superanciano’ genera más neuronas que personas unos 40 años más jóvenes

En muchos casos, el paciente permanece despierto durante parte del procedimiento, bajo sedación y anestesia local, lo que posibilita evaluar la respuesta cerebral en tiempo real y asegurar que no se alteren funciones neurológicas fundamentales. Una vez posicionados los electrodos en ambos hemisferios cerebrales, se conectan mediante cables subcutáneos al generador de impulsos implantado en el tórax. Todo el sistema funciona internamente y puede ajustarse desde el exterior mediante programación electrónica.