Más allá de la diabetes y la obesidad: el futuro de las terapias con GLP-1 y cómo podrían transformar la medicina metabólica

Especialistas de Harvard analizan las nuevas aplicaciones clínicas de estos medicamentos. Desde insuficiencia cardíaca hasta enfermedades hepáticas, qué beneficios ya fueron identificados

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Investigadores de Harvard destacan el
Investigadores de Harvard destacan el potencial de los medicamentos GLP-1 más allá de la diabetes tipo 2 y la obesidad, ampliando indicaciones terapéuticas clave

El interés por los agonistas del receptor GLP-1 creció notablemente en los últimos años. Investigadores de la Universidad de Harvard exploran el potencial de estos fármacos más allá de su uso habitual en diabetes tipo 2 y obesidad.

Ahora la atención se centra en su capacidad para tratar enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, la enfermedad hepática crónica, la apnea del sueño y el trastorno por consumo de sustancias, ampliando así el espectro de sus beneficios dentro de la medicina moderna.

De la diabetes al corazón y el hígado

El origen de los agonistas GLP-1 está en terapias para personas con diabetes tipo 2. Según la Universidad de Harvard, estos medicamentos influyen en procesos metabólicos centrales que afectan tanto al corazón como al riñón.

A diferencia de otras drogas que solo modifican biomarcadores concretos, los agonistas GLP-1 actúan a nivel global, lo que explica su eficacia en trastornos metabólicos diversos.

Estudios recientes demuestran que los
Estudios recientes demuestran que los agonistas GLP-1 reducen en un 40% el riesgo de insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, según datos de Harvard (Imagen Ilustrativa Infobae)

Muthiah Vaduganathan, cardiólogo del Brigham and Women’s Hospital y docente en Harvard Medical School, indica que la comprensión actual de estos fármacos los coloca como fundamentales para la salud humana.

Su potencial va más allá del control glicémico, ya que pueden promover longevidad y prevenir la progresión de enfermedades crónicas. Vaduganathan subraya que la adiposidad impulsa la aparición y el avance de múltiples dolencias, y que los agonistas GLP-1 permiten ahora intervenir directamente en ese origen.

El uso de estos fármacos pasaron de ser una herramienta limitada para el control glucémico a convertirse en agentes capaces de prevenir y retrasar enfermedades crónicas. Según Harvard, esto representa un cambio sustancial en la medicina preventiva y abre nuevas rutas tanto para la práctica clínica como para la salud pública.

Resultados y potencial en insuficiencia cardíaca

Los estudios más recientes muestran resultados positivos especialmente en la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada. En esta enfermedad, la musculatura cardíaca se vuelve rígida y el ventrículo almacena menos sangre.

En la misma línea, Nils Krüger, instructor de Harvard Medical School, señala que los agonistas del receptor GLP-1 lograron una reducción relativa del 40% en el riesgo comparado con medicamentos previos.

Los medicamentos GLP-1 mejoran la
Los medicamentos GLP-1 mejoran la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, enfermedad hepática, apnea del sueño y adicciones (Freepik)

Esta disminución de riesgo también se observó en episodios como infartos y accidentes cerebrovasculares, reforzando el atractivo de estos compuestos.

La Universidad de Harvard destaca que, frente a medicamentos antiguos para la diabetes, los agonistas GLP-1 demostraron una disminución sostenida de eventos cardiovasculares graves.

Este hallazgo se repite en varios estudios y cuenta con el reconocimiento de Josephine Li, directora clínica del Diabetes Center en Massachusetts General Hospital.

Ampliando fronteras: adicciones y nuevas aplicaciones

El impacto de estos medicamentos reconfiguró la práctica médica diaria. Vaduganathan recuerda que antes la solución para la obesidad severa era la cirugía bariátrica o fármacos convencionales poco efectivos.

La llegada de los agonistas GLP-1 supuso tratamientos mejor tolerados y menos invasivos, con nuevas opciones orales e inyectables que facilitan la adherencia y permiten personalizar el abordaje.

La aprobación de los agonistas
La aprobación de los agonistas GLP-1 por la FDA se limita actualmente a la diabetes tipo 2 y obesidad, mientras el acceso global se ve restringido por costos y cobertura (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, el acceso a estos fármacos sigue presentando dificultades. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) solo los autoriza para diabetes tipo 2 y obesidad, y el costo elevado y la cobertura limitada dificultan su uso en otras afecciones, aunque los estudios muestran potencial beneficio.

Nuevas líneas de investigación exploran el impacto de estos fármacos en el tratamiento de adicciones. Mary Shen, médica de Brigham and Women’s Hospital, indica que las primeras pistas surgieron al observar una reducción espontánea en el consumo de tabaco o alcohol en pacientes tratados con estos medicamentos.

Desde 2023 crecieron los reportes y ensayos sobre su posible efectividad en trastornos por consumo de sustancias, aunque la aplicación sigue siendo experimental y requiere más evidencia.

Shen explica que los receptores GLP-1 también se expresan en áreas cerebrales vinculadas al sistema de recompensa, lo que podría contribuir a moderar respuestas ante sustancias adictivas. Sin embargo, aún no existen datos suficientes para recomendar su empleo generalizado para adicciones.

Limitaciones, colaboración y cambio en la relación médico-paciente

La colaboración interdisciplinaria entre cardiólogos,
La colaboración interdisciplinaria entre cardiólogos, endocrinólogos y nutricionistas se intensifica ante la integración de medicamentos GLP-1 en enfermedades complejas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Persisten importantes limitaciones: faltan datos concluyentes sobre la seguridad y eficacia a largo plazo, efectos tras suspender el medicamento y respuesta en poblaciones diversas. También preocupan los grupos excluidos de los ensayos clínicos, como embarazadas, menores y pacientes en diálisis.

Uno de los cambios destacados fue la mayor colaboración interdisciplinaria en torno a estos tratamientos. Vaduganathan observa que endocrinólogos, cardiólogos, nefrólogos y nutricionistas colaboran más estrechamente para monitorizar y ajustar los medicamentos en pacientes complejos.

Josephine Li señala que esta cooperación fortalece la discusión sobre seguridad y posibles efectos adversos, como el riesgo de aspiración pulmonar por la ralentización del vaciamiento gástrico.

Desde la perspectiva de los pacientes, tanto Harvard como los especialistas coinciden en que el acceso a los agonistas GLP-1 ha transformado la implicación en la toma de decisiones, promoviendo un diálogo más igualitario y activo con los equipos médicos.

La integración de metas compartidas entre profesionales y pacientes está cambiando la forma en que las enfermedades crónicas complejas se abordan y gestionan, abriendo nuevas perspectivas de tratamiento y prevención en la medicina contemporánea.