Los científicos solían pensar que las grandes venas en la parte superior del cerebro, llamadas senos durales, eran simplemente conductos para drenar la sangre. Sin embargo, un nuevo estudio sorprendió a los investigadores, ya que decubrieron que actúan como sistemas dinámicos de bombeo y defensa, lo que transforma la comprensión sobre cómo el sistema nervioso central combate amenazas físicas y biológicas.
Según el estudio publicado en Nature, estos vasos, lejos de ser conductos pasivos, regulan activamente la circulación de sangre y líquido cefalorraquídeo, reorganizan sus células para facilitar el patrullaje de inmunidad y, así, pueden limitar el daño cerebral y proteger frente a infecciones o lesiones.
La investigación, coordinada por el neuroinmunólogo Dorian McGavern del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares en Bethesda, Maryland, EEUU., reveló que la naturaleza dinámica de los senos venosos durales es importante para la protección del sistema nervioso central.

“Cualquier acumulación de inflamación, líquido o presión bajo el cráneo puede poner rápidamente en peligro el cerebro, y los senos venosos podrían ayudar a preservar la función cerebral al responder activamente a estas amenazas", añadió.
Esta visión coincide con lo descrito por Jonathan Kipnis, neuroinmunólogo de la Universidad de Washington en St. Louis, quien destacó en Nature que las fronteras del cerebro deben considerarse interfaces reguladas y no simples barreras anatómicas.
“Una comprensión más profunda de la depuración cerebral podría abrir nuevas vías terapéuticas para trastornos autoinmunes, neurodegenerativos, neoplásicos y psiquiátricos", dijeron los autores del estudio.
El funcionamiento de los senos venosos durales

A diferencia de la creencia tradicional sobre su pasividad, el estudio con ratones y muestras humanas empleó técnicas de imagen en tiempo real para visualizar estos vasos en actividad. Al adelgazar milimétricamente secciones del cráneo de ratones bajo anestesia, se logró iluminar con láser las células inmunitarias marcadas y registrar la acción de las venas cubiertas de músculo liso que latían bajo la bóveda craneana.
Mediante esta observación, se comprobó que los senos venosos durales se constriñen y dilatan activamente, funcionando como bombas para el drenaje de fluido en el cráneo. Este proceso dinámico puede proteger al cerebro frente a amenazas repentinas, desplazando rápidamente líquidos potencialmente peligrosos.
El análisis detallado mostró que las células endoteliales, que forman la pared de las venas, tienen pequeñas aberturas de aproximadamente una micra (milésima de milímetro) de diámetro. Estas aberturas permiten el paso de fluidos, moléculas y microorganismos, pero su hallazgo más sorprendente fue la capacidad de estos vasos para reorganizarse y crear accesos para células inmunitarias vigilantes.
La capacidad de los senos venosos durales de reacomodar sus bordes para facilitar el patrullaje inmunitario fue descrita como un movimiento de “ondulación” o ruffling por los investigadores. Estas uniones se abrían y cerraban constantemente, guiadas por células inmunitarias que exploran la pared del seno todo el tiempo. “Las células endoteliales son flexibles de una manera excepcional”, dijo McGavern.

El estudio subraya que las meninges, compuestas por tres capas de membrana que envuelven el cerebro, albergan estos vasos venosos en su capa más superficial. Allí regulan tanto el drenaje como el acceso inmunitario, reforzando su papel no solo como protección física, sino como plataforma activa en la vigilancia y defensa frente a patógenos y desequilibrios fisiológicos.
Las tres capas de las meninges
Según la Clínica Universidad de Navarra, existen tres capas en las meninges, que protegen el cerebro y la médula espinal, que son la piamadre, la aracnoidea y duramadre. Estas cumplen funciones clave como la protección física, el suministro de nutrientes y la regulación del entorno químico del sistema nervioso.
- Duramadre: Es la capa más externa y gruesa, compuesta por tejido fibroso resistente. Proporciona una protección física robusta y está adherida al cráneo y al canal vertebral.
- Aracnoides: Es la capa intermedia, una membrana delgada y delicada que se encuentra separada de la piamadre por el espacio subaracnoideo, que contiene líquido cefalorraquídeo (LCR).
- Piamadre: Es la capa más interna, en contacto directo con el tejido cerebral y la médula espinal. Está altamente vascularizada, lo que facilita el intercambio de nutrientes y desechos.

Las principales funciones de las meninges incluyen, según la Clínica Universidad de Navarra:
- Protección física: La duramadre actúa como una barrera física contra traumatismos externos.
- Regulación del LCR: El espacio subaracnoideo contiene líquido cefalorraquídeo, que amortigua los impactos y regula la presión intracraneal.
- Nutrición y eliminación de desechos: La piamadre facilita el intercambio de nutrientes y desechos entre la sangre y el tejido nervioso.
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