
La fertilidad masculina experimenta un descenso significativo a escala global, advirtió el doctor Michael Eisenberg, profesor de urología y obstetricia en la Universidad de Stanford. Durante su intervención en el pódcast The Dr. Hyman Show, el experto sostuvo que esta tendencia afecta tanto a las generaciones actuales como a las futuras, y subrayó la estrecha relación entre la calidad del esperma y la expectativa de vida del hombre.
“La calidad del esperma puede considerarse el sexto signo vital”, recalcó el experto, quien alertó sobre la influencia de factores ambientales y de hábitos cotidianos en este fenómeno.
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En los últimos 50 años, la concentración y calidad del esperma presentaron una caída constante. En su charla con el doctor Mark Hyman, Eisenberg puntualizó: “El número de espermatozoides que producimos, junto con su calidad, movimiento y forma, fue disminuyendo”.
Diversos estudios internacionales, como los realizados en Dinamarca y otros países europeos, pudieron ratificar este patrón tanto en regiones occidentales como orientales.

El especialista expuso en The Dr. Hyman Show que cerca de la mitad de los casos de infertilidad en parejas se deben a motivos masculinos, aunque muchos hombres no llegan a realizarse una evaluación adecuada.
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“Cuando una pareja intenta concebir y no lo consigue, en la mayoría de ocasiones se investiga primero a la mujer, y el hombre es ignorado”, lamentó. Además, el descenso de la fertilidad masculina se habría acelerado especialmente en las últimas dos décadas, lo que genera preocupación en la comunidad médica.
Potenciales causas: alimentación, estilo de vida y contaminantes
De acuerdo con Eisenberg, el aumento de la infertilidad masculina responde principalmente a factores ambientales y de hábitos de vida, no a cambios genéticos. Con respecto a esto, señaló: “No se trata de causas genéticas, ocurre demasiado rápido. Los plásticos y los pesticidas, que están presentes en casi todo lo que nos rodea, podrían estar implicados en los cambios hormonales y reproductivos”.
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La exposición generalizada a microplásticos y a sustancias químicas que alteran el sistema endocrino representa una amenaza difícil de evitar. “Se han detectado en la mayoría de los testículos de los hombres”, destacó el experto. La contaminación ambiental, sumada al sedentarismo y a una dieta deficiente, refuerza la tendencia negativa.
Eisenberg aconsejó prestar atención al uso de envases plásticos, productos cosméticos y detergentes, así como al consumo de alimentos tratados con pesticidas. Sobre esto, admitió: “Intentar reducir la exposición es importante, aunque es casi imposible eliminar completamente todos los riesgos”.

Factores hormonales y metabólicos
El deterioro de la salud metabólica resulta central en el descenso de la fertilidad. “El estilo de vida, la dieta y la actividad física influyen directamente sobre la salud reproductiva masculina”, afirmó.
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Sumado a esto, el volumen abdominal elevado se asocia con peor desempeño espermático y menores niveles de testosterona. A propósito de ello, precisa: “El esperma de un hombre a los 40 años puede predecir su expectativa de vida décadas después”.
Según lo expuesto en el pódcast, los niveles de testosterona han disminuido de manera constante generación tras generación desde los años 70, y la incidencia de disfunción eréctil se incrementa incluso entre hombres jóvenes.
La resistencia a la insulina y el síndrome metabólico, situaciones comunes en contextos de obesidad y alimentación desequilibrada, contribuyen a este escenario de desequilibrio hormonal.
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Implicancias para la salud en un futuro
La calidad del semen no solo anticipa la fertilidad, sino también el riesgo de hospitalización e, incluso, de mortalidad. “Hombres con menor conteo espermático presentan tasas más altas de enfermedad crónica y muerte prematura, independientemente de si son obesos o fuman”, puntualizó Eisenberg. Estos datos consolidan al esperma como un biomarcador clave de la salud masculina integral.
El especialista advirtió que los efectos negativos pueden afectar también a la descendencia. El envejecimiento paterno se asocia con un mayor riesgo de aborto espontáneo, nacimiento prematuro y trastornos neurodesarrollativos en los hijos, como el autismo. Ante esto, remarcó: “Las alteraciones epigenéticas derivadas de malos hábitos paternos pueden transmitirse y condicionar a las siguientes generaciones”.
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Prevención y recomendaciones con alternativas
Sobre la prevención, el divulgador subrayó la importancia de priorizar la actividad física al aire libre, así como vigilar el peso y el manejo del estrés. “Cada hora adicional al aire libre aumenta los niveles de testosterona”, expuso. También recomendó limitar el uso de saunas, evitar colocar computadoras portátiles sobre el regazo y preferir prendas transpirables.
En cuanto a la dieta, Eisenberg sugirió optar por alimentos orgánicos siempre que se pueda y reducir tanto el consumo de azúcar como de carbohidratos refinados. El sueño es otro aspecto fundamental y señaló: “Dormir entre siete y nueve horas propicia la salud reproductiva”.
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Para reforzar el bienestar seminal, recomendó considerar suplementos antioxidantes —como omega-3, zinc y selenio—, que pueden mejorar el número y la movilidad de los espermatozoides.
Mitos, realidades y tratamientos disponibles
El profesor de Stanford rechaza la idea de que la infertilidad sea un problema exclusivamente femenino y anima a los hombres a someterse a análisis de fertilidad. “La evaluación suele pasarse por alto por desconocimiento”, indicó.
Sobre los tratamientos, el especialista explicó que la terapia de reemplazo hormonal debe reservarse para casos de hipogonadismo bien documentados, y alertó sobre su uso indiscriminado en varones jóvenes, ya que puede reducir la producción de esperma y comprometer la fertilidad.
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En tanto, existen alternativas farmacológicas e intervenciones como dispositivos de vacío, inyecciones o implantes, especialmente para tratar la disfunción sexual.

El experto a su vez mencionó opciones en desarrollo, como suplementos formulados específicamente y tecnologías novedosas en investigación. No obstante, insistió en que toda decisión debe estar basada en una evaluación médica completa y personalizada.
Los hábitos y las condiciones ambientales actuales pueden dejar huella más allá de una sola generación. Insistió en que mejorar la salud masculina es determinante para resguardar el bienestar de quienes vendrán en un futuro.
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