Caminar rápido después de los 40 puede sumar años a la vida, según la ciencia

Investigaciones recientes señalan que incorporar actividad física moderada de forma diaria reduce el riesgo de mortalidad, protege la salud cardiovascular y mejora la calidad de vida en la adultez

Primer plano de un hombre de mediana edad caminando por un parque en otoño. Viste una remera térmica oscura y pantalón deportivo, con árboles de hojas naranjas y marrones al fondo y hojas caídas en el suelo.
Investigaciones observacionales muestran que adultos mayores de 40 años que adoptan caminatas rápidas diarias ganan hasta tres años de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)
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A partir de los 40 años, caminar a paso ligero puede incrementar la esperanza de vida en hasta tres años, según el especialista estadounidense Stuart Phillips, profesor de ciencias del ejercicio en la Universidad de McMaster en Canadá, citado por la revista Runner’s World. El experto explicó, con base en pruebas científicas, que la actividad física moderada disminuye el riesgo de mortalidad y contribuye a una mejor calidad de vida. Esta afirmación responde a la pregunta sobre la eficacia de caminar para vivir más, un aspecto que diversas investigaciones internacionales han evaluado en los últimos años.

Por otra parte, los estudios han determinado que caminar rápido al menos 75 minutos por semana se asocia a un aumento de 1,8 años en la esperanza de vida para adultos mayores de 40. Además, quienes cumplen la recomendación de 150 a 299 minutos semanales pueden sumar hasta 3,4 años, mientras que superar los 450 minutos incrementa la ganancia a 4,5 años. Según mencionó Phillips, las personas activas y con peso normal presentan una diferencia de hasta 7,2 años respecto a quienes combinan inactividad y obesidad.

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Evidencia científica sobre minutos y reducción del riesgo

Un estudio publicado en julio de 2025 en el American Journal of Preventive Medicine analizó a cerca de 80.000 adultos y halló que caminar a paso rápido al menos 15 minutos diarios reduce la mortalidad total en casi un 20%. La investigación, recogida por la revista científica ScienceDaily, determinó que este beneficio se mantiene incluso al considerar otros factores del estilo de vida, y que el impacto positivo sobre la salud resulta especialmente relevante en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Un adulto mayor de espaldas camina por un sendero arbolado; luces azules digitales con puntos brillantes flotan alrededor de su cabeza.
Recientes análisis destacan que caminar al menos 150 minutos por semana reduce un 31% la mortalidad total y un 29% los episodios cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, los datos revelaron que el efecto protector de la caminata rápida se observó en todos los grupos demográficos estudiados, independiente del nivel socioeconómico o la edad. Los investigadores subrayaron que incorporar este hábito sencillo puede generar beneficios importantes para la salud pública y reducir la mortalidad prematura. Los autores concluyeron que añadir caminatas rápidas a la rutina diaria representa una estrategia accesible y eficaz para prolongar la vida y mejorar la salud en la población adulta.

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Opiniones de especialistas y testimonios

Diversos especialistas de distintas disciplinas deportivas coinciden en que la clave reside en mantenerse activo a diario. El exatleta estadounidense Mark Sisson aseguró que, tras probar diferentes métodos, encontró en la caminata y el entrenamiento de fuerza la mejor combinación para el control del peso a los 72 años. Por su parte, el médico británico Rangan Chatterjee manifestó que moverse a diario y caminar le permite transformar su físico y afrontar el envejecimiento de forma saludable. De acuerdo con el cardiólogo español Aurelio Rojas, el cansancio experimentado al caminar rápidamente refleja un esfuerzo adecuado y saludable.

El mayor salto: del sedentarismo a la actividad

Hombre con sobrepeso en camisa y corbata, sentado en silla de oficina con la cabeza baja. Su escritorio tiene envases de comida rápida y papeles. Pantalla muestra "LET NIGHT".
Los datos científicos indican que quienes pasan de la inactividad a una rutina de ejercicio moderado experimentan la mayor reducción del riesgo de muerte (Imagen Ilustrativa Infobae)

El profesor Phillips remarcó que la mayor diferencia en la mortalidad se observa al cambiar de un estilo de vida sedentario a uno moderadamente activo. Las directrices internacionales recomiendan acumular al menos 150 minutos de actividad física semanal para lograr un impacto significativo en la salud y la longevidad. Según los resultados de los estudios citados, la práctica regular de ejercicio puede sumar entre tres y cuatro años a la esperanza de vida a partir de la cuarta década.

Caminar: una herramienta sencilla y eficaz

La evidencia científica respalda que el ejercicio, aunque no garantiza una vida más larga, es la intervención más eficaz y económica para aumentar las probabilidades de longevidad. El profesor Phillips subrayó que las recomendaciones actuales se basan en estudios sólidos y que el beneficio se observa incluso con niveles de actividad moderados. Incorporar caminatas rápidas a la rutina diaria se presenta como un hábito accesible, capaz de mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de enfermedades graves.

En síntesis, caminar a paso ligero de forma regular después de los 40 años se consolida como una estrategia sencilla, económica y efectiva para sumar años de vida y mejorar la salud general, con aval de la comunidad científica internacional.

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