
La preocupación por los plásticos ya no se limita al ambiente: existe un interés global sobre cómo afectan a la salud humana.
Diversas investigaciones detectaron microplásticos y nanoplásticos en alimentos, agua y aire, lo que ha motivado preguntas sobre sus posibles efectos en órganos y tejidos.
Ahora un estudio científico propone un nuevo marco forense para el análisis de plásticos en tejidos humanos.
El trabajo, difundido por la revista Environment & Health, plantea que se debe adoptar estándares más rigurosos, combinar técnicas independientes y comunicar el nivel de confianza de los hallazgos.

El equipo de científicos del Reino Unido, Países Bajos, Italia, China, Estados Unidos, Noruega, Irlanda y Australia advierte que las metodologías actuales presentan limitaciones técnicas relevantes.
Las técnicas más extendidas pueden confundir partículas plásticas con materiales biológicos, lo que incrementa el riesgo de falsos positivos y de interpretaciones erróneas.
La complejidad de las muestras y la facilidad de contaminación dificultan la identificación precisa de los plásticos. El informe señala que en muchos casos, los métodos destruyen la muestra y dificultan la verificación posterior de los resultados.
Huellas invisibles, certezas frágiles

La presencia de microplásticos en tejidos y fluidos humanos es cada vez más reportada, pero el análisis enfrenta desafíos técnicos.
Los métodos empleados varían en sensibilidad y especificidad, lo que dificulta comparar estudios y validar resultados.
La preocupación internacional llevó a la creación de redes de colaboración entre científicos, organismos reguladores y organizaciones civiles.
El nuevo estudio destaca que solo un esfuerzo coordinado y multidisciplinario permitirá avanzar en la comprensión de los efectos de los microplásticos y en la creación de políticas públicas eficaces que protejan la salud de la población.
Los científicos proponen un sistema jerárquico de confianza para la detección de plásticos en humanos.

Para llegar al máximo nivel de certeza, se requiere que al menos dos técnicas independientes de alta especificidad y una adicional validen el hallazgo en una misma partícula.
La propuesta enfatiza la importancia de publicar los datos originales y detallar controles de calidad. Solo así puede evaluarse la fiabilidad de los resultados y permitir que otros equipos verifiquen los hallazgos.
El profesor Kevin Thomas, de la Universidad de Queensland, en Australia, indicó que “cada método actual tiene sus fortalezas y puntos ciegos”.
El informe subraya que ninguna técnica por sí sola resulta concluyente en todas las circunstancias.
El profesor Leon Barron, del Imperial College de Londres, Reino Unido, explicó que la detección de una partícula en el organismo no basta para probar que es plástico ni para asociarla con efectos adversos.
“Encontrar ‘algo’ en el cuerpo humano no equivale a demostrar que es plástico, y mucho menos que sea dañino”, señaló Barron.
Ciencia de vidrio, decisiones sólidas
El trabajo recomienda la creación de un grupo internacional dedicado a definir criterios mínimos y mejores prácticas para reportar plásticos en humanos. La estandarización permitiría comparar resultados y sustentar políticas de salud pública.
El informe advierte sobre el riesgo de comunicar resultados sin transparencia sobre las limitaciones y el nivel de certeza.
La publicación de estudios sin este contexto puede generar confusión y alimentar percepciones infundadas sobre los riesgos.
La profesora Sarah Dunlop, de la Fundación Minderoo, expuso que la población está expuesta a microplásticos a diario a través de la dieta, el agua y el aire.

Dunlop destacó que solo una medición precisa permitirá entender hasta qué punto estas partículas penetran en el organismo y afectan la salud.
El equipo propone que todas las investigaciones detallen el diseño experimental, los métodos aplicados y los controles implementados. Se aconseja la publicación de los datos en bruto para garantizar la transparencia y la revisión independiente.
El estudio concluye que la presencia de plásticos en el organismo solo puede considerarse evidencia robusta cuando se cumplen estándares estrictos de control y validación.
“Unos estándares robustos y de corte forense hoy darán lugar a una ciencia mucho más sólida mañana”, afirmó Thomas.
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