
El mercado de la salud ofrece cada vez más test genéticos con la promesa de personalizar dietas para perder peso. Personas de diferentes edades buscan soluciones rápidas y efectivas para el sobrepeso y la obesidad, recurriendo a clínicas privadas y servicios online.
Los test analizan una muestra, generalmente de saliva, y prometen una dieta adaptada tras examinar los genes del usuario. Sin embargo, la ciencia cuestiona la efectividad real de estos métodos. La personalización basada en genética no demuestra aún utilidad clínica en la práctica pública ni en la atención especializada.
De acuerdo con especialistas consultados por EFE, la evidencia científica en la que se apoyan estos análisis resulta limitada. Las investigaciones actuales muestran que los genes que predisponen a la obesidad no son los mismos que los que intervienen en la pérdida de peso.

Limitaciones científicas y evidencia insuficiente
Según Dolores Corella, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Valencia y referente en nutrigenética, los test genéticos aplicados a la pérdida de peso todavía carecen de respaldo científico sólido.
La mayoría de estas pruebas se enfoca en variantes asociadas a la obesidad, pero no a la reducción de peso. Corella explica que una persona con predisposición genética puede tardar años en manifestar sobrepeso, aun ingiriendo la misma cantidad de calorías que otra sin esa predisposición.
La especialista indica que los genes vinculados a una rápida pérdida de peso son distintos de los asociados a la obesidad. Sin embargo, la falta de ensayos clínicos a largo plazo y con muestras numerosas dificulta obtener datos concluyentes. La mayoría de los estudios existentes se centran en respuestas a dietas en el corto plazo, no en la genética de la pérdida sostenida de peso.

En la actualidad, los test que muestran mayor validez genética corresponden a intolerancias, alergias o enfermedades monogénicas, pero no a la personalización de dietas para adelgazar. Las recomendaciones basadas exclusivamente en el análisis genético para bajar de peso siguen en fase de investigación.
Motivación y disciplina, factores claves
De acuerdo con Corella, la motivación y la disciplina personal juegan un papel determinante cuando una persona sigue una dieta tras realizarse un test genético. Al recibir una dieta personalizada, sobre todo baja en calorías, las personas suelen perder peso porque se sienten más comprometidas con el proceso, no por la precisión genética del método.
Estudios publicados refuerzan esta idea: el éxito en la pérdida de peso depende más del convencimiento, la constancia y la modificación de hábitos que de la información genética. La percepción de exclusividad y el costo elevado de algunos análisis también influyen en la motivación y la adherencia de los pacientes.
El mercado incluso evolucionó hacia los test epigenéticos, que analizan cambios en la expresión de los genes sin alterar su secuencia. Estos cambios pueden estar relacionados con el riesgo de enfermedades y se ven influenciados por factores como la dieta, el tabaco y los medicamentos.

Epigenética y microbiota: nuevas fronteras en la nutrición personalizada
Los test epigenéticos más desarrollados actualmente se centran en marcadores de envejecimiento biológico, conocidos como relojes biológicos. Estos permiten estimar si la edad biológica de una persona coincide con la cronológica, según el impacto de su estilo de vida y antecedentes de salud.
Además, según precisó EFE, existen pruebas de microbiota que analizan las bacterias presentes en el intestino. Según la composición y el genoma de estos microorganismos, ciertas recomendaciones dietéticas pueden adaptarse mejor a cada individuo. Sin embargo, los expertos consideran que la evidencia en este campo también resulta insuficiente para avalar decisiones clínicas definitivas.
El avance de la nutrición de precisión busca personalizar la alimentación en función del metabolismo, los genes y los hábitos de vida. Sin embargo, la comunidad científica insiste en que estas propuestas requieren mayor desarrollo y validación antes de aplicarse de forma generalizada.

El futuro de la nutrición personalizada
La relación entre genética y nutrición evoluciona de manera lenta debido a la complejidad de los factores implicados. La nutrigenética y la nutrigenómica incorporan variables epigenéticas y de microbiota, lo que exige investigaciones más profundas y prolongadas.
Corella destaca que una única dieta no se ajusta a todas las personas, por lo que la personalización y la flexibilidad ganan terreno en las pautas actuales. Estas incluyen adaptar horarios, número de comidas y selección de alimentos para mejorar la adherencia a los planes alimentarios.
La aceptación de la personalización representa un avance, pero los expertos subrayan la necesidad de identificar biomarcadores útiles —genéticos, epigenéticos o de microbiota— para emitir recomendaciones dietéticas realmente individualizadas. Por ahora, la motivación y la constancia siguen siendo los factores más influyentes para perder peso de manera saludable.
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