
Un nuevo metaanálisis internacional, publicado en The Lancet Obstetrics, Gynecology & Women’s Health, concluyó que no existe relación entre el uso de paracetamol durante el embarazo y el riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o discapacidad intelectual en los hijos.
El estudio, dirigido por investigadores de City St George’s de la Universidad de Londres, analizó 43 investigaciones previos con altos estándares metodológicos, y aporta nueva evidencia sólida sobre la seguridad del medicamento para las mujeres embarazadas.
El debate sobre el consumo de paracetamol en el embarazo resurgió en septiembre pasado, cuando el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que el consumo del fármaco durante la gestación podía aumentar el riesgo de autismo en los niños.
Esas afirmaciones fueron rápidamente rechazadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y distintas entidades médicas internacionales, quienes advirtieron sobre la falta de evidencia científica sólida. Los autores del nuevo estudio sugirieron que los argumentos de Trump se fundamentaron en investigaciones previas con limitaciones, como la ausencia de comparaciones entre hermanos o el control de antecedentes familiares, lo que reduce su validez.
Evidencia y resultados del nuevo metaanálisis sobre riesgo de autismo

Los resultados de este nuevo metaanálisis demuestran que, al comparar a niños nacidos de la misma madre, en algunos embarazos expuestos a paracetamol y en otros no, no se hallaron diferencias significativas en los riesgos de autismo, TDAH ni discapacidad intelectual.
Los análisis incluyeron a 262.852 niños evaluados para autismo, 335.255 para TDAH y 406.681 para discapacidad intelectual.
La profesora de Obstetricia y Medicina Materno Fetal en City St George’s, Universidad de Londres, Asma Khalil, autora principal del estudio, remarcó que “el paracetamol sigue siendo una opción segura durante el embarazo cuando se toma según las indicaciones” y subrayó que continúa siendo el medicamento de primera línea para aliviar dolor y fiebre en mujeres embarazadas.
En línea con esta postura, la OMS y la EMA recomiendan que el paracetamol puede emplearse durante el embarazo bajo indicación médica y en la dosis y frecuencia más bajas posibles.
Estudios previos sobre autismo y paracetamol

El protocolo de la investigación priorizó estudios comparativos entre hermanos y excluyó trabajos de menor rigor, lo que permitió controlar variables genéticas y familiares. Así, se asegura que las asociaciones detectadas en informes menos robustos se expliquen por predisposiciones maternas o genéticas y no por el medicamento.
Un análisis previo realizado por el Instituto Karolinska y la Universidad Drexel, que comparó a 2,4 millones de niños nacidos en Suecia, tampoco halló relación entre el uso de paracetamol durante la gestación y el riesgo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual. “No observamos ningún aumento del riesgo de TDAH, autismo o discapacidad intelectual en los niños que pudiera atribuirse al uso de paracetamol durante el embarazo”, explicó Renée Gardner, profesora del Instituto Karolinska.
Este nuevo análisis dirigido la Universidad de Londres refuerza que la genética familiar, no el paracetamol, explica las asociaciones observadas en estudios previos de menor calidad.
Factores de riesgo y causas del autismo, según los expertos

Según explica la Sociedad Argentina de Pediatría, la condición del espectro autista “tiene un origen multifactorial, resultado de la interacción entre factores genéticos y ambientales”.
“La heredabilidad es elevada, y el riesgo de recurrencia en hermanos se sitúa entre 10% y 20%. Existen entidades congénitas, tanto de origen genético como ambiental, que incrementan el riesgo de TEA, dijeron. Cuando estas condiciones conforman un cuadro sindrómico definido, se habla de “autismo sindrómico”, como ocurre en el síndrome de fragilidad del X o la exposición prenatal al ácido valproico", precisó la entidad que nuclea a los pediatras argentinos.
En las últimas tres décadas, el diagnóstico de autismo registró un aumento exponencial a nivel mundial. Según señaló a Infobae Christian Plebst, psiquiatra especializado en neurodesarrollo, la prevalencia pasó de uno en 2.500 niños en los años 90 a uno en 36 en la actualidad, lo que representa un crecimiento cercano al 6.000%. Este fenómeno, advierten los especialistas, no se explica solo por una mayor conciencia social o la mejora de los instrumentos de diagnóstico, sino que también refleja cambios sociales y biológicos de fondo.
El consenso científico actual sostiene que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un síndrome conductual de origen multifactorial, resultado de la interacción de factores genéticos, congénitos, ambientales y sociales. Frente a este escenario, diversos expertos proponen reemplazar la palabra “trastorno” por “condición” para evitar estigmas y promover una mirada centrada en la neurodiversidad, subrayando la importancia de la empatía, el respeto y la inclusión en todos los ámbitos de la sociedad.

“Actualmente no existe evidencia científica concluyente que confirme un posible vínculo entre el autismo y el uso de acetaminofén (paracetamol) durante el embarazo”, afirmó la OMS en septiembre de 2025. La EMA añadió que “la evidencia disponible no ha encontrado ningún vínculo entre el uso de paracetamol durante el embarazo y el autismo”, y subrayó que las recomendaciones de uso permanecen sin cambios, siempre bajo indicación médica.
Por su parte, el Comité de Crecimiento y Desarrollo de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) destacó: “No hay evidencia sólida que vincule al paracetamol con la génesis de autismo y este sigue siendo un medicamento seguro en el embarazo” y que evitarlo sin fundamento puede generar consecuencias adversas, especialmente en casos de fiebre no tratada.
Ian Douglas, profesor de farmacoepidemiología de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres valoró la decisión de los autores de restringir el análisis a estudios con controles familiares, destacando su contribución a la solidez de la evidencia obtenida.

“Esta es una revisión sistemática oportuna y bien realizada, que reúne y analiza todos los estudios relevantes realizados previamente para determinar si el uso de paracetamol durante el embarazo aumenta el riesgo de trastorno del espectro autista, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y discapacidad intelectual. Los investigadores decidieron centrarse únicamente en estudios donde 1) se compararon hermanos cuyas madres tuvieron embarazos con y sin exposición al paracetamol; 2) el estudio se consideró con bajo riesgo de sesgo; o 3) estudios con al menos 5 años de seguimiento”, detalló Douglas en declaraciones a Science Media Centre.
Desde una perspectiva social, Steven Kapp, profesor de psicología en la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, planteó la necesidad de cambiar el foco: “La sociedad debe dejar de buscar formas erróneas de prevención y centrarse en mejorar las condiciones para las personas con discapacidad”, señaló en declaraciones al diario británico The Guardian.
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