
La letalidad del hantavirus, la infección viral que puede transmitirse por el contacto con roedores o con personas afectadas a través de las secreciones, aumentó en la Argentina durante 2025, según el último Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud de la Nación.
Entre julio y diciembre de 2025, la letalidad alcanzó el 27,9%, un valor que supera a los de temporadas anteriores. En los años previos, la letalidad había oscilado entre 10% y 22%.
Un fallecimiento reciente por hantavirus fue el de un adolescente de 14 años, Rodrigo Morínigo, que vivía en zona rural de San Andrés de Giles, en la provincia de Buenos Aires. Había sido diagnosticado el 2 de enero y murió al día siguiente.

El aumento de la letalidad podría estar relacionado con la subnotificación de casos leves, aunque todavía se investigan otras causas, según la cartera oficial.
En diálogo con Infobae, la epidemióloga Teresa Strella, que forma parte de la comisión de Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud de Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y del Hospital Zonal Puerto Madryn, Chubut, dijo: “El hantavirus representa un gran problema de salud pública. Se trata de una enfermedad de baja frecuencia, pero con una alta tasa de letalidad, que en la mayoría de las regiones endémicas está vinculada a la actividad laboral”.
Además agregó: “El hantavirus no tiene aún un tratamiento específico y la estacionalidad está determinada principalmente por las actividades laborales o recreativas de las personas que, por desconocimiento u omisión, no cumplen con las medidas de prevención para evitar la transmisión del hantavirus”.
La demora en la consulta médica, en el acceso a los servicios de salud, en la sospecha de que puede tratarse de hantavirus, y la limitación de recursos en la atención son las barreras que interfieren para un control efectivo de la infección, según Strella.
Cuáles son los síntomas del hantavirus

Los síntomas de hantavirus inician como un cuadro gripal (fiebre, dolores musculares, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea) y pueden progresar a un síndrome cardiopulmonar grave con dificultad respiratoria aguda y shock.
Ante la preocupación de salud pública que genera la incidencia y la letalidad, expertos médicos de la Sociedad Argentina de Infectología y la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva escribieron un artículo sobre las preguntas que rodean aún a la enfermedad.
Se publicó en la revista científica Medicina (Buenos Aires). Contaron con la colaboración de hospitales públicos y privados de Buenos Aires, Chubut y Salta.

El estudio se propuso explorar las dudas más urgentes que dejó el hantavirus en los últimos años. ¿Cómo se debe prevenir el contagio? ¿Qué señales anticipan una evolución grave? ¿Qué tratamientos muestran mejores resultados?
El grupo de especialistas revisó artículos científicos y sumó su experiencia en brotes ocurridos en la Patagonia.
Los investigadores centraron el análisis en los genotipos Andes y Buenos Aires (Hu39694), reconocidos por su capacidad de contagio entre humanos.
Uno de los primeros ejes es el aislamiento y la prevención. Se recomienda el aislamiento respiratorio para virus Andes (variante sur) y Buenos Aires (Hu39694) y precauciones estándares con aislamiento por gota en otros hantavirus en la Argentina.

El personal de salud debe utilizar equipos de protección, y los pacientes deben permanecen alejados de otras personas en los casos de mayor riesgo.
El segundo gran tema es la transmisión entre personas. El informe recordó los brotes en El Bolsón y Epuyén, donde se comprobó “evidencia epidemiológica y virológica de transmisión persona a persona en virus Andes”.
La vía principal sigue siendo el contacto con secreciones de roedores, aunque estos casos abrieron nuevas preguntas sobre los mecanismos de contagio.
Sobre la lactancia, los expertos reconocieron la aparición de interrogantes respecto a cuál podría ser el mecanismo de transmisión cuando hay infecciones en lactantes.
En un caso en Chile se detectó el virus en leche materna, pero la evidencia no confirma que esa sea la única vía de transmisión.

La identificación temprana de casos graves ocupa otro lugar en el estudio. Los autores indicaron que “la trombocitopenia y el aumento del hematocrito, junto a presencia de inmunoblastos, elevación de GOT y prolongación del TTPa son buenos predictores de síndrome cardiopulmonar en pacientes con sospecha de hantavirus”. Esos análisis de laboratorio ayudan a decidir traslados urgentes a terapia intensiva.
El uso de corticoides para tratar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus sigue en debate. Algunos ensayos en Argentina y Chile mostraron una reducción de la mortalidad, aunque los resultados no fueron concluyentes y los corticoides resultaron seguros.
Otro aspecto revisado es la infusión de plasma de personas que superaron la infección. El estudio destacó que “la infusión de plasma de convalecientes podría ser una alternativa segura para el tratamiento del SCPH por hantavirus”, aunque la falta de donantes y de un producto estandarizado limita el acceso a esta terapia.

Respecto a la ribavirina, un medicamento antiviral, los expertos insisten en que su uso debería considerarse solo en el marco de un estudio de investigación con diseño adecuado durante la fase con síntomas, una vez descartadas sus contraindicaciones y bajo estricto monitoreo de los efectos adversos.
El diagnóstico diferencial también ocupa espacio en la discusión. El hantavirus puede confundirse con otras enfermedades frecuentes en la Argentina como leptospirosis, triquinosis, dengue, COVID-19 y gripe, además de la fiebre hemorrágica argentina.
Lo que deja el debate: recomendaciones

En la revista Medicina (Buenos Aires), los expertos recomendaron mantener el aislamiento respiratorio en los casos de hantavirus Andes y Buenos Aires (Hu39694).
Sobre el plasma y la ribavirina, sugieren que la investigación continúe en estudios controlados. La evidencia sobre lactancia todavía resulta insuficiente para tomar decisiones firmes.
Subrayaron que la escasez de datos y la rareza del hantavirus vuelven difícil llegar a conclusiones firmes, pero recalcaron: “es esencial conocer la evidencia disponible, a fin de adoptar las mejores conductas posibles en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las infecciones por hantavirus”.

De acuerdo con otro de los coautores del trabajo, el médico infectólogo Marcelo Quipildor, del Hospital Materno Infantil de Salta y miembro de SADI, “es fundamental que la población considere que el hantavirus se está expandiendo en la Argentina”.
Por eso, señaló a Infobae, son claves tanto el trabajo sostenido de educación y sensibilización en la comunidad y en los ámbitos laborales como la difusión de información sobre medidas básicas para prevenir la exposición ambiental al patógeno.
Al ser una infección con baja frecuencia, se generan demoras en el diagnóstico y en la disponiblidad de uso de los recursos para atender a cada paciente.

El Ministerio de Salud señaló estas medidas preventivas generales contra las diferentes cepas del hantavirus:
- Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones.
- Impedir el ingreso y la anidación de roedores en las viviendas. Sellar orificios en puertas, paredes y cañerías que puedan servir de acceso.
- Limpiar pisos, paredes, puertas, mesas, cajones y alacenas con una solución de una parte de hipoclorito de sodio y 9 partes de agua. Hay que dejar actuar durante 30 minutos antes de enjuagar. Humedecer el piso antes de barrer para evitar dispersar polvo.
- Ubicar huertas y leña a más de 30 metros de las viviendas y, en el caso de la leña, elevarla a 30 centímetros de altura del suelo.
- Mantener pastos y malezas cortados en un radio de 30 metros alrededor del domicilio.

- Ventilar al menos 30 minutos antes de ingresar a viviendas, galpones o refugios ubicados en zonas rurales o silvestres que hayan estado cerrados por períodos prolongados. Utilizar barbijo N95 al ingresar.
- En vehículos en desuso por tiempo prolongado, ventilar el habitáculo antes de ingresar y encender el ventilador con ventanas o puertas abiertas para expulsar el polvo, donde podrían haber anidado roedores.
- Revisar y limpiar filtros o conductos de ventiladores y aires acondicionados potencialmente contaminados con polvo, roedores o excretas. Eso se debe hacer con el uso de barbijo N95.
- Acampar lejos de maleza y basurales. Evitar dormir directamente sobre el suelo y consumir siempre agua potable.
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