
El virus del papiloma humano (VPH) es uno de los más comunes en el planeta. Se transmite principalmente por contacto sexual y puede provocar verrugas genitales o dar lugar a cáncer de cuello de útero, pene, ano, vagina, vulva y garganta.
Desde 2006 hay vacunas autorizadas que ofrecen protección para prevenir gran parte de esos problemas. Sin embargo, aún hay personas que dudan sobre su seguridad.
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Ahora, investigadores de diferentes países de Europa y Filipinas, que forman parte de la organización Cochrane, publicaron dos revisiones sistemáticas de estudios y coincidieron al revelar que la vacunación contra el VPH reduce el riesgo de tener lesiones precancerosas y baja el riesgo de cáncer.

Con respecto a los supuestos efectos adversos graves que se mencionan en posteos en las redes sociales, “no hay evidencia de una conexión real con la vacunación”. Es decir, la seguridad de las vacunas es alta.
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La mayor protección se logra al vacunar a niñas y niños antes de los 16 años. Es el momento ideal para proteger mejor a las personas contra los mayores riesgos asociados al VPH.
¿Qué es el VPH y a quién afecta?

El virus del papiloma humano (VPH) comprende más de 150 tipos diferentes. La mayoría no causa problemas, pero algunos pueden dañar células del cuello del útero u otros órganos y producir lesiones o, con el tiempo, cáncer si no se detectan ni tratan.
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Muchas personas infectadas no presentan síntomas ni saben que portan el virus, por lo que la detección requiere pruebas específicas como el test de VPH en células del cuello del útero.

Los tipos de VPH de alto riesgo pueden provocar lesiones precancerosas e incluso cáncer si no se accede a la prevención.
A nivel global, el cáncer de cuello de útero provoca más de 300.000 muertes cada año en mujeres, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con mayor impacto en países con menos recursos o acceso a controles y vacunas.
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La forma más efectiva de reducir el impacto del VPH es combinar la vacunación temprana con chequeos médicos regulares.
Los resultados de ensayos clínicos en jóvenes

Un grupo de investigadores de Cochrane, que trabajan en Reino Unido, Alemania, España y Filipinas, evaluó si las vacunas contra el VPH previenen el cáncer de cuello uterino y otras enfermedades relacionadas con el virus.
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El principal objetivo fue medir la protección y seguridad en la vida real y la coordinación estuvo a cargo de los científicos Hanna Bergman y Nicholas Henschke.
Para hacer la revisión, recopilaron y analizaron 60 ensayos clínicos controlados y aleatorizados. Incluyeron a 157.414 adolescentes y jóvenes adultos que recibieron vacunas contra el VPH o un tratamiento diferente, para hacer la comparación.
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Los resultados indicaron que todas las vacunas evaluadas fueron realmente efectivas al reducir infecciones peligrosas y la formación de lesiones precancerosas.

El estudio comprobó que la mayoría de los efectos secundarios fueron leves y que los casos graves se registraron en proporciones muy bajas y parecidas entre vacunados y no vacunados.
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A partir de los resultados, los investigadores recomendaron aplicar la vacuna del VPH antes de los 16 años, porque ahí su protección es mayor.
Destacaron que la inmunización temprana ayuda a evitar que desarrollen cáncer y enfermedades graves ligadas al VPH en el futuro.
La coautora principal Bergman, que es magíster en biomedicina por el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, resaltó que “la evidencia de estos ensayos confirma que las vacunas del VPH son muy efectivas para prevenir las infecciones que producen cáncer, sin signos de problemas graves de seguridad”.
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Impacto real de la vacunación contra el VPH

En tanto, otro equipo de investigadores quiso saber cómo funciona la vacuna contra el VPH cuando se aplica en el mundo real, fuera del ambiente de laboratorio.
Buscaron medir el impacto sobre el cáncer de cuello uterino y lesiones precancerosas en distintos países, edades y situaciones cotidianas.
Incluyeron datos de mujeres, varones, adolescentes, jóvenes y adultos de diferentes regiones y contextos sociales.

Para hacerlo, los científicos analizaron información de 225 estudios observacionales, como investigaciones de cohortes, casos y controles, y estudios nacionales realizados antes y después de la llegada de la vacuna.
En total, reunieron datos de más de 132 millones de personas, mucho más amplio y diverso que en el estudio 1.
La gran diferencia frente al primer estudio es que aquí se observó el efecto de la vacuna en la población en condiciones habituales, no solo en jóvenes participantes de ensayos clínicos.
Eso permitió identificar cómo cambian las tasas de cáncer y lesiones precancerosas tras campañas de vacunación masiva.

Los investigadores de este segundo estudio concluyeron que vacunar antes de los 16 años reduce hasta un 80% el riesgo de cáncer de cuello uterino y baja la cantidad de lesiones y verrugas por VPH en la comunidad.
Por eso, sugirieron vacunar a niñas y niños jóvenes, y fortalecer los programas en países con menos acceso.
Desafíos y futuro de la vacunación contra el VPH

“Estas revisiones dejan claro que la vacunación contra el VPH en la adolescencia temprana puede prevenir el cáncer y salvar vidas”, afirmó Jo Morrison, investigadora en oncología ginecológica en Somerset NHS Foundation Trust y profesora honoraria de la Universidad de Exeter en el Reino Unido.
“Vacunar a los niños, además de a las niñas, aumenta la protección de todos. Con el tiempo, veremos la repercusión de la vacunación también en otros cánceres, incluidos los que afectan a los hombres”, añadió.
No obstante, los investigadores señalaron que la mayoría de los estudios de investigación se llevaron a cabo en países de ingresos altos, por lo que se necesitan más estudios en países con ingresos bajos y medios, donde el cáncer de cuello del útero es más frecuente y faltan programas de detección.
En esos países, la vacunación contra el VPH podría tener un efecto aún más positivo.

En 2020, la OMS definió el objetivo de eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública y fijó metas para 2030: vacunar al 90% de las niñas, tamizar al 70% de las mujeres y tratar al 90% de los casos detectados.
La meta es lograr una incidencia menor a 4 casos por cada 100.000 mujeres al año. Para alcanzar el objetivo de erradicar el cáncer de cuello uterino, son cruciales tanto las altas tasas de vacunación frente al VPH como el tamizaje y el tratamiento de las lesiones precancerosas.
La situación de América Latina según una experta

Silvina Ivalo, médica infectóloga de los Centros de Salud DIM y miembro de la comisión sobre vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), comentó sobre las dos nuevas revisiones al ser consultada por Infobae.
“En América Latina, la cobertura de la vacuna contra el VPH suele estar por debajo de lo ideal para la población objetivo. En algunas familias aún persisten dudas sobre los efectos adversos. Sin embargo, los registros de farmacovigilancia de los países y de la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas (CoNaSeVa) de la Argentina demuestran que los eventos adversos graves no se han relacionado con la vacuna”, afirmó.
En la Argentina, la vacunación es obligatoria, gratuita y contempla un enfoque de equidad de género, por lo que incluye también a varones.

Para la experta, que es también jefa de infectología del Hospital Moyano en Buenos Aires, “los resultados de las dos revisiones publicadas por investigadores de Cochrane destacan que las vacunas contra el VPH son seguras y efectivas. Es necesario que más personas accedan a ellas y el rol de los equipos de salud es clave".
Los médicos y todo el personal sanitario marcan la diferencia, “ya que al informar y prescribir la vacuna inciden directamente en la salud individual y de la comunidad. Si la inmunización se sostiene en el tiempo, se podría eliminar el cáncer de cuello de útero, como ya se observa en las primeras cohortes vacunadas en Escocia”, resaltó.
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