
Se ha estimado que 1 de cada 8 personas en el mundo vive con obesidad, y se ha pronosticado que el problema podría agravarse. Sin embargo, todavía se discute sobre quiénes son hoy las personas que pueden ser consideradas obesas, ya que el índice de masa corporal (IMC) que se ha utilizado tradicionalmente no es preciso.
“Hoy buscamos que la obesidad sea definida exactamente como toda enfermedad crónica. Es un trastorno que tiene signos y síntomas. Y no se necesita considerar que las personas tengan también diabetes o hipertensión para diagnosticar obesidad. Es decir, no se necesita tener otra enfermedad para definir obesidad”, dijo a Infobae el doctor en medicina y pionero en cirugía metabólica Ricardo Cohen, presidente electo de la Federación Internacional de Cirugía de la Obesidad y Trastornos Metabólicos. Es brasileño y trabaja en el Hospital Alemão Oswaldo Cruz en San Pablo.
El doctor Cohen es uno de los dos miembros latinoamericanos de la Comisión para la Definición y el Diagnóstico de la Obesidad Clínica de la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology. Esa Comisión publicará en septiembre próximo la nueva definición de obesidad, que marcará un hito en el historia del abordaje del trastorno.

Aunque los signos y los síntomas que se incluirán en la definición están aún embargados hasta la fecha de publicación, el experto contó a Infobae en exclusiva cuáles fueron los motivos que hicieron que 60 expertos se pusieran a trabajar en un estudio con el método Delphi, una técnica de investigación que sirve para analizar una situación y agrupar las opiniones en base a la evidencia científica de varios especialistas.
Había concepciones de la obesidad equivocadas para el estado actual de la evidencia científica. “Es cierto que la obesidad puede ser un factor de riesgo de otras enfermedades. Pero cada persona con obesidad tiene una enfermedad instalada”, aclaró Cohen.
¿Y qué pasará entonces con el índice de masa corporal después de que se publique la nueva definición? ““El índice de masa corporal no definirá más la obesidad. Lo dejaremos como un índice secundario. No será el valor que defina la obesidad. Si una persona tiene signos y síntomas de obesidad independientes del índice de masa corporal, deberá ser priorizada en la atención médica”, dijo.

El objetivo no es olvidar totalmente al índice de masa corporal, sino que se busca que sea auxiliar. Se tendrán en cuenta otros criterios para hacer el diagnóstico de la enfermedad. Se pasará a hablar de “obesidad clínica”. “Nuestra definición es innovadora. Generará polémica con algunas personas. Otras personas la adorarán”, estimó.
Cohen mencionó las limitaciones que tiene el IMC. Cuando el boxeador Mike Tyson era campeón mundial de peso pesado, podía ser etiquetado como obeso según el IMC. “Pero era puro músculo. No tenía obesidad”, comentó. “Tampoco el IMC dice algo sobre el riesgo de enfermedad renal u otras patologías”, expresó.
Tampoco el IMC permite identificar personas que sí tienen obesidad, pero no tienen un peso alto. “En realidad, probablemente hay un sobrediagnóstico de obesidad, por un lado. Por otro, hay personas que tienen obesidad, pero no han sido diagnosticadas. Lo que queremos con la nueva definición es que se priorice a las personas que necesitan un diagnóstico correcto y un tratamiento. Los otros no serán abandonados por supuesto. Seguirán en seguimiento como corresponde”, comentó.

“La nueva definición es un primer paso. También buscamos separar estrategias de prevención y las de tratamiento, que son completamente diferentes”, afirmó.
Muchas personas con obesidad sufren estigma y discriminación. Para el doctor Cohen, la nueva definición ayudará a reducir esa situación.
“Con los nuevos fármacos utilizados contra la obesidad, como la semaglutida, hubo problema de escasez y se ha dado solo a los que tenían diabetes. Era una estigmatización para las personas que solo tenían obesidad. Pero si ahora consideramos que la obesidad es una enfermedad en sí misma, se puede priorizar también a las personas afectadas y disminuir la estigmatización. El objetivo final es ayudar a disminuir la estigmatización al demostrar que la obesidad tiene su identidad por sí misma como enfermedad”, agregó.
Más allá de la definición, Cohen indicó que “hay diferentes factores que influyen en el desarrollo de la obesidad: la mala higiene del sueño, el consumo de productos ultra-procesados, medicaciones obesogénicas, entre otras. La genética está en la base de la enfermedad, pero hay un porcentual razonable de factores ambientales que empujan la enfermedad”. El documento que se publicará tendrá 150 páginas, con base en evidencias científicas.

“En la publicación no se hablará sobre guías de tratamientos. Pero por fuera de eso, se puede considerar que ahora tenemos muchas opciones de tratamiento: desde diferentes cirugías a varios medicamentos”, sumó.
El experto insistió en que si se sigue considerando el índice de masa corporal, se sobrediagnostica la obesidad: “Se está medicalizando a más personas. Se estimó que para 2029 el 85% de las personas tendría sobrepeso u obesidad en Estados Unidos. Sin embargo, no todos necesitan tratamiento farmacológico”.

Para el futuro, el profesional médico que trata a las personas con obesidad debería trabajar como lo hace habitualmente el profesional de la oncología, que tiene un abanico de tratamientos y que no necesariamente compiten entre sí.
En oncología, además de la cirugía, pueden utilizarse quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia para mejorar los resultados. Del mismo modo, en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, la combinación de cirugía metabólica y medicación se asocia a un mejor control glucémico, pérdida de peso e incluso reversión de las complicaciones diabéticas en algunos pacientes.
En cambio, en el terreno de la obesidad, a veces se plantea una “competencia” de opciones. Cohen consideró que “no es una carrera. Algunos pacientes necesitan medicamentos. Otros necesitan cirugía. Otros necesitan ambos”, dijo.

Reconoció que aún no hay certeza sobre cuánto tiempo se necesitarán los tratamientos con medicamentos para la obesidad. “Están empezando los estudios sobre el uso intermitente de la medicación para la obesidad”, comentó.
La medicación podría indicarse tras las cirugías, pero aún está en evaluación cada cuánto tiempo podrían indicarse.
¿Qué implicará tantos cambios para las personas con obesidad? “Vamos hacia un enfoque eficaz del tratamiento de la obesidad. Significa que se tendrán más en cuenta que es una enfermedad multifactorial y que requiere un tratamiento individualizado y adaptable a lo largo del tiempo para cada paciente”, contestó. “Cada persona con obesidad tendrá su tratamiento individualizado”, anticipó.
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