
La vida de un oso polar es fascinante: se alimenta de focas, se pasea por hielos árticos, se aparea y cría cachorros. Sin embargo, de acuerdo a un estudio reciente, se observa que algunas subpoblaciones de osos polares están luchando para poder llevar adelante estas tareas esenciales debido a la disminución de las concentraciones de hielo marino en el Ártico.
La capa de hielo marino del Ártico es una gran área de agua de mar congelada que flota sobre el Océano Ártico y sus mares y estrechos circundantes. Para los osos polares, se trata de una plataforma crucial para la vida. Esto se debe a que utilizan el hielo para viajar largas distancias a nuevas áreas. Cazan focas buscando sus guaridas o sentados junto a huecos en el hielo, esperando que aparezca la presa desprevenida. Las hembras embarazadas cavan en el hielo marino impresionantes guaridas donde dan a luz y cuidan de sus cachorros.

Debido al calentamiento global y crisis climática, este hábitat crítico se fue reduciendo. Las concentraciones de hielo marino se han ido disminuyendo en un 13% por década, desde 1979, por el incremento de la temperatura global. Las regiones árticas se calentaron dos veces más rápido que el resto del mundo, por lo que el hielo marino estacional también se está formando más tarde, durante el otoño y ahora se suele derretir a principios de la primavera.
En un nuevo estudio, publicado en la revista Ecological Applications, científicos descubrieron cómo la disminución de las concentraciones de hielo marino está afectando al comportamiento, la salud y el éxito reproductivo de los osos polares. Utilizaron observaciones de campo y teledetección, y allí pudieron observar que pasan más tiempo en tierra y están en ayunas durante períodos más largos, las osas madres también están dando a luz camadas de cachorros más pequeñas, que según advierten desde el equipo de investigadores, continuará disminuyendo durante las próximas tres generaciones de osos polares.

“El impacto del cambio climático en la biota, -es decir conjunto de organismos vivos- del mundo se ha manifestado ampliamente, lo que resulta en cambios de rango latitudinales, fechas avanzadas de llegada de migrantes y el inicio de la reproducción, y ecosistemas alterados”, explican en las conclusiones Kristin L. Laidre, Stephen Atkinson, Eric V. Regehr, Harry L. Stern, Erik W. Born, Oystein Wiig, Nicholas J. Lunn y Markus Dyck, los investigadores de la Universidad de Washington que llevaron adelante el estudio.
A su vez, insisten en que “para las especies dependientes del hielo en los ecosistemas polares, el cambio climático ha generado mayores preocupaciones de conservación debido a los impactos negativos de la pérdida de hielo marino en la mayoría de los aspectos de la historia de vida de estas especies”, y que “durante el próximo siglo, la conservación de los osos polares dependerá no solo de nuestra capacidad para comprender y cuantificar los efectos del cambio climático, sino también de nuestra capacidad para predecir cómo el cambio climático influirá en la viabilidad y ajustar las acciones de gestión en consecuencia”.

“Sabemos que el hielo marino, que es donde deben estar los osos, está disminuyendo muy rápidamente”, sostuvo Kristin Laidre, ecóloga del Ártico en la Universidad de Washington. “Cuando no hay una plataforma de hielo marino, los osos terminan moviéndose a tierra sin acceso o con un acceso mínimo a los alimentos. Nuestra investigación analizó cómo estos cambios afectan su condición corporal y reproducción".
El equipo estudió específicamente una subpoblación de osos que dependen del hielo marino estacional en la Bahía de Baffin, mar ubicado entre los océanos Atlántico y Ártico de unos 1130 de extensión y allí rastreó los movimientos de los osos polares a través de la bahía en las últimas dos décadas, de 43 hembras adultas.

Descubrieron que la mayoría de los osos siguen el crecimiento estacional y la recesión del hielo marino para terminar en la isla de Baffin en el otoño, cuando el hielo marino generalmente está en su punto más bajo. Suelen esperar en la isla de Baffin hasta que se forme el hielo nuevamente para poder partir. En promedio, los osos pasan 30 días más en tierra ahora que en la década de 1990. Laidre, una de las principales investigadoras a cargo del estudio, afirmó que “eso se debe a que el hielo se está retirando antes y ha habido más aguas abiertas en los veranos recientes”.

El grupo de científicos utilizó modelos matemáticos para pronosticar el futuro éxito reproductivo de esta especie. El modelo tuvo en cuenta la relación entre la disponibilidad de hielo marino y la grasa corporal de los osos y los tamaños de camada variables. Proyectaron que el tamaño normal de la camada de cachorros de osos polares podría disminuir en las próximas tres generaciones (37 años), principalmente debido a la disminución prevista del hielo marino en las próximas décadas.
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