Un equipo internacional de investigadores liderado por el científico argentino Rodrígo Díaz descubrió un nuevo exoplaneta, el cual se convirtió en el tercero más cercano al Sistema Solar. Denominado Gliese 11 b, orbita una estrella que se encuentra a ocho años luz del Sol, y tiene una masa que es tres veces la de la Tierra.

Además de participar en las observaciones y el desarrollo del instrumento con el que se realizó el hallazgo, Díaz, astrónomo del IAFE (Instituto de Astronomía y Física del Espacio) e investigador del Conicet, llevó a cabo el análisis de datos que permitió dar con el cuerpo celeste. Otros dos argentinos fueron parte del proyecto: Melisa Hobson y Nicolás Unger.

"Es un hito que va a dar que hablar en los años que vienen", dijo Díaz, al referirse al descubrimiento, el cual se logró por medio de una técnica de velocidades radiales que mide los movimientos de la estrella que orbita el planeta. En este caso, el exoplaneta completa un vuelta en 13 días, en contraste con los 365 de la Tierra.

"Se trató de un trabajo largo, de detección indirecta. Durante casi ocho años se recopilaron datos de la estrella Gliese 411, monitoreando su trayecto y la variación de su velocidad", explicó.

Rodrigo Díaz (foto Conicet)
Rodrigo Díaz (foto Conicet)

Díaz proveyó más detalles sobre la naturaleza de este exoplaneta, indicando que su radio estimado es un 60% mayor que el de la Tierra y que recibe 3.5 veces más radiación que nuestro planeta, por lo que su temperatura de equilibrio se encontraría entre los -18 °C y 70 °C.

Sin embargo, a pesar de que el planeta puede ser calificado como templado, los científicos estiman que las condiciones en la superficie son demasiado calientes como para ser habitable. Además, los modelos preliminares indican que no podría haber agua líquida en la superficie, fundamental para determinar la posibilidad de que exista vida en el planeta.

Indican que tal vez tenga características más similar a Venus, pero podrán recabar más información al respecto en la próxima década, cuando avances científicos previstos -telescopios de mayor diámetro que los actualmente disponibles- les permitan estudiar directamente su composición y características, o si tiene o no atmósfera.

Aunque el equipo llevó a cabo el grueso de su investigación en el Observatorio Haute Provence, al sur de Francia, Díaz destacó que parte del trabajo lo hizo en la Argentina, desde el Conicet.