“Cuéntame más”: el recurso simple de un profesor de Stanford para evitar los silencios incómodos en una conversación

Matt Abrahams propone escuchar con atención, usar pausas breves y recurrir a preguntas para sostener diálogos informales

Ilustración de un hombre y una mujer sentados a la mesa de un café frente a frente con un puente luminoso suspendido entre sus rostros.
La presión por responder de inmediato puede dificultar que una conversación continúe con naturalidad (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un silencio breve puede volver incómoda una charla, en especial cuando se habla con alguien poco conocido. La sensación de tener que responder de inmediato o decir algo llamativo suele desplazar la atención de lo que está ocurriendo en el intercambio y puede volver más difícil continuar con naturalidad.

Esa presión aparece con frecuencia en encuentros sociales, conversaciones de trabajo o situaciones cotidianas sin un tema definido. El problema no siempre es la ausencia de asuntos para tratar, sino la expectativa de que cada intervención debe ser rápida, ingeniosa o impecable.

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Para Matt Abrahams, docente de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, especialista en comunicación estratégica, una conversación informal mejora cuando el foco pasa de impresionar a demostrar interés genuino. En una nota de Upworthy, el especialista propone usar la curiosidad, la escucha y las pausas breves como recursos para responder con mayor sentido y sostener el diálogo como un intercambio compartido.

Abrahams recupera una idea de la reconocida coach de citas norteamericana, Rachel Greenwald: el objetivo consiste en estar interesado, no en parecer interesante. En ese marco, preguntar, retomar un dato que ya fue mencionado o pedir una explicación adicional puede contribuir a que la conversación avance sin convertirla en una sucesión de respuestas preparadas.

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Las pausas breves pueden acompañar una escucha más atenta

Una mujer con jersey verde escucha a un hombre con barba que gesticula mientras habla frente a sus portátiles en una mesa de madera.
Matt Abrahams, profesor de Stanford, recomienda pasar de intentar impresionar a demostrar interés genuino (Imagen Ilustrativa Infobae)

El silencio suele interpretarse como una señal de incomodidad, sobre todo entre personas que recién se conocen. Sin embargo, una respuesta inmediata no es la única señal de una conversación fluida. Abrahams recomienda permitirse unos segundos antes de hablar, en lugar de responder solo para evitar un vacío.

La Asociación Estadounidense de Psicología recoge investigaciones según las cuales los intervalos breves entre una persona y otra se asocian con una mayor sensación de conexión, tanto entre amistades como entre desconocidos. La misma revisión distingue esos espacios cortos de las pausas prolongadas, que pueden sentirse incómodas cuando aún no existe confianza.

Ese matiz permite entender por qué una breve demora puede tener una función concreta. Tomarse un momento antes de responder evita interrumpir, da lugar a que la otra persona complete una idea y permite ordenar una respuesta relacionada con lo que acaba de decir. La pausa no garantiza una conversación satisfactoria, pero puede evitar que el apuro desplace la escucha.

Abrahams plantea que la rapidez suele confundirse con competencia. Su criterio es otro: una respuesta adecuada puede requerir tiempo. La recomendación se concentra en atender al contenido de la charla y no en producir una intervención rápida solo para sostener el ritmo.

Parafrasear y preguntar ayuda a demostrar que hubo escucha

Un hombre con chaqueta azul y una mujer con chaqueta beige caminan por un sendero pavimentado en un parque.
Rachel Greenwald sostiene que el objetivo en una charla es estar interesado y no parecer interesante (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando una persona no sabe cómo continuar, una alternativa consiste en reformular con sus propias palabras la idea que acaba de escuchar. Parafrasear obliga a identificar el punto central de lo dicho y ofrece un punto de partida para responder o formular una pregunta posterior.

Según una guía publicada Psychology Today, la escucha activa requiere prestar atención para comprender al interlocutor, dejar que concluya sus ideas y verificar que el mensaje haya sido entendido. Entre las conductas que describe se encuentran repetir o parafrasear, solicitar aclaraciones y resumir brevemente antes de presentar una opinión propia.

La técnica no supone repetir de forma mecánica cada frase. Puede expresarse al recuperar una información precisa y confirmar si fue comprendida correctamente. Por ejemplo, si alguien menciona un viaje, un cambio de trabajo o una actividad reciente, la respuesta puede retomar ese elemento y pedir más detalles. El objetivo es mantener la conversación vinculada con lo que la otra persona eligió contar.

En la misma línea, Abrahams propone una fórmula simple para los momentos de bloqueo: “Cuéntame más”. La frase abre espacio para que el interlocutor amplíe una idea y, al mismo tiempo, permite pensar qué aporte hacer después. El profesor advierte que muchas personas escuchan apenas lo necesario para empezar a preparar su respuesta. Parafrasear modifica esa secuencia porque exige atención antes de hablar.

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