Cómo es la rutina de 3 minutos que promete mejorar la movilidad sin equipamiento

El entrenador personal y fisioterapeuta Colin Pasque difundió una secuencia con un minuto destinado a cada movimiento que puede realizarse antes de iniciar la jornada, después de ejercicios de fuerza o por la noche

Una mujer descalza realiza una sentadilla con los brazos alzados en una sala junto a dos sofás, una estantería y plantas.
Una rutina de movilidad de tres minutos propone ejercicios sin equipamiento para incorporar a la rutina diaria (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una secuencia de tres minutos puede incorporarse a la rutina diaria para trabajar la movilidad articular sin equipamiento y con movimientos de baja complejidad. El esquema, difundido por el entrenador personal y fisioterapeuta Colin Pasque y recogido por GQ, propone dedicar un minuto a cada ejercicio.

La propuesta apunta a quienes buscan sumar estiramientos antes de comenzar el día, después de una sesión de fuerza o por la noche. Su principal ventaja es la brevedad: al requerir solo tres minutos, facilita la constancia, un factor relevante para percibir progresos en el rango de movimiento.

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Tres ejercicios para activar caderas, piernas y espalda

El primer movimiento combina apertura de cadera y rotación. Durante un minuto, se trabaja la articulación de la cadera mediante una posición controlada que permite alternar la apertura de las piernas y el giro del torso. El objetivo es recorrer el movimiento sin rebotes ni aceleraciones.

Luego, la rutina continúa con una sentadilla profunda acompañada por la elevación de los brazos. Esta variante exige mantener los pies apoyados, bajar hasta una posición cómoda y extender los brazos hacia arriba. La sentadilla profunda con alcance de brazos se realiza durante un minuto y busca involucrar tobillos, caderas, columna torácica y hombros.

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El circuito termina con una zancada extendida y balanceo de brazos. En este caso, el ejercicio se divide en dos bloques: 30 segundos por cada lado. La posición de zancada permite trabajar la extensión de la cadera de la pierna que queda atrás, mientras el movimiento de los brazos suma participación de la parte superior del cuerpo.

Un hombre con ropa deportiva realiza una zancada larga sobre la hierba en un parque arbolado.
La zancada extendida con balanceo de brazos incluye 30 segundos por lado y favorece la extensión de cadera (Imagen Ilustrativa Infobae)

La regularidad pesa más que la duración de cada sesión

La recomendación de Pasque parte de una idea simple: los ejercicios breves pueden ser útiles cuando se sostienen en el tiempo. Una rutina extensa no siempre resulta fácil de mantener y puede quedar relegada frente a las obligaciones cotidianas. En cambio, una secuencia acotada puede integrarse antes o después del entrenamiento, o incluso en una pausa durante la jornada.

Según explicó el especialista a GQ, no hace falta pasar largos períodos estirando, aunque sí conviene repetir el trabajo varios días por semana. La práctica diaria puede ayudar a ampliar gradualmente el rango de movimiento, siempre que se realice de acuerdo con las posibilidades de cada persona.

La movilidad se diferencia de un entrenamiento de fuerza convencional porque prioriza la capacidad de controlar las articulaciones a través de distintos recorridos. Por eso, la técnica y la respiración importan más que la intensidad o la velocidad con que se completan los ejercicios.

Cómo incorporar la secuencia a la rutina diaria

Para sostener el hábito, la rutina puede vincularse a un momento fijo del día, como antes de desayunar, al terminar el entrenamiento o antes de acostarse. Conviene hacer los movimientos de manera lenta y controlada, sin rebotes y respetando el límite de comodidad de cada persona.

La respiración también puede ayudar: inhalar al preparar cada posición y exhalar durante el tramo de mayor tensión permite mantener un ritmo más estable. Si un ejercicio resulta demasiado exigente, se puede reducir la profundidad de la sentadilla o la amplitud de la zancada hasta ganar confianza y movilidad.

Primer plano de una mujer de mediana edad sentada en un banco de gimnasio, con expresión de agotamiento y sudor en la frente, mientras otras personas se mueven al fondo.
El fisioterapeuta Colin Pasque recomienda dedicar un minuto a cada movimiento antes de iniciar el día, tras el entrenamiento de fuerza o por la noche (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tensión es esperable, el dolor no debe serlo

Quienes no están habituados a estas posiciones pueden sentir rigidez al comienzo. Esa sensación puede llevar a intentar forzar el cuerpo para llegar más lejos, una conducta que conviene evitar. El estiramiento debe generar tensión moderada, pero no dolor.

El progreso suele ser gradual: con la repetición, el cuerpo puede adaptarse a los movimientos y tolerar recorridos más amplios. Una esterilla puede aportar comodidad para realizar la secuencia en el piso, aunque no es indispensable contar con material específico.

La rutina propuesta por el fisioterapeuta demanda apenas tres minutos y reúne ejercicios que pueden adaptarse a distintos momentos del día. Si aparece dolor persistente, limitación marcada o una lesión previa, resulta conveniente consultar a un profesional de la salud antes de incorporar nuevos ejercicios.

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