
El aumento de distintos tipos de cáncer en adultos jóvenes en los últimos años sorprendió a a la comunidad científica internacional y abrió un nuevo capítulo en la investigación sobre los factores de riesgo.
Por primera vez, un grupo de expertos británicos logró identificar una pista clara detrás de este fenómeno: el sobrepeso y la obesidad, cuya incidencia creció de forma sostenida desde los años 90, aparecen como una variable determinante, aunque distan de explicar por completo el escenario actual.
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La investigación, publicada en la revista BMJ Oncology y liderada por equipos del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres y del Imperial College de Londres, analizó exhaustivamente las tendencias de 22 tipos de cáncer en mujeres y 21 en hombres, abarcando dos décadas de datos y profundizando en los contextos sociales y biológicos de la enfermedad.

Los resultados aportan matices inéditos: si bien los estilos de vida poco saludables, como fumar, consumir alcohol o llevar una dieta rica en carnes procesadas, son factores de riesgo conocidos, los datos muestran que, en la población joven inglesa, esos comportamientos se mantuvieron estables o incluso mejoraron en los últimos veinte años.
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En contraste, el exceso de peso fue la única variable que acompañó el auge de los diagnósticos oncológicos en adultos jóvenes, especialmente en mujeres, donde el incremento anual de obesidad fue del 2,6 % desde 1995.
A pesar de este hallazgo, los investigadores advierten que la explicación no es lineal ni exclusiva: la obesidad fue un factor importante, pero no suficiente para justificar el aumento total de casos, lo que apunta a causas adicionales, algunas aún desconocidas.
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Este fenómeno genera preocupación en la comunidad científica, que busca comprender por qué el cáncer de aparición temprana se multiplicó en la franja de 20 a 49 años, mientras la mayoría de los factores conductuales clásicos permanecen sin cambios o mejoran en la población general.
El profesor Marc Gunter, investigador del Imperial College de Londres y uno de los autores del estudio, lo resumió así: “Los cambios que observamos en la incidencia del cáncer, en particular en las tasas de algunos tipos de cáncer en adultos jóvenes, no tienen una sola causa ni una respuesta sencilla. Reflejan una compleja combinación de efectos generacionales, lagunas en los datos de exposición a largo plazo y cambios en el diagnóstico y la detección, y demuestran cuánto más necesitan comprender los científicos sobre cuándo y cómo se desarrolla el cáncer a lo largo de la vida”.
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En ese sentido, el estudio demostró que la incidencia general de cáncer sigue siendo mucho mayor en personas mayores de 50 años, pero los patrones emergentes en la juventud plantean desafíos inéditos en términos de prevención y vigilancia.
11 tipos de cáncer en aumento: la obesidad es un factor clave pero no la única respuesta

El análisis británico identificó 11 tipos de cáncer que muestran una tendencia ascendente entre los adultos jóvenes: intestino, tiroides, mieloma múltiple, hígado, riñón, vesícula biliar, páncreas, endometrio, boca, mama y ovario.
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De estos, el cáncer de intestino y el de mama son los más frecuentes, con alrededor de 11.500 casos nuevos anuales; los de páncreas y vesícula biliar, en cambio, siguen siendo raros. Solo los cánceres de intestino y ovario aumentaron de manera exclusiva en los jóvenes, mientras que los otros nueve tipos también presentaron incrementos en adultos mayores.
En el caso particular del cáncer de intestino, el estudio detalló que las tasas relacionadas con el índice de masa corporal (IMC) en mujeres jóvenes aumentaron de 0,9 a 1,6 por cada 100.000 personas, mientras que los casos no atribuibles al IMC pasaron de 6,4 a 9,6 por cada 100.000 personas. Patrones similares se observaron en hombres.
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“El sobrepeso es un factor importante, aunque no explica por completo la magnitud del aumento de los cánceres de colon y otros tipos de cáncer. Esto nos indica que múltiples factores, incluidas las exposiciones en la infancia, pueden estar actuando conjuntamente”, remarcó la profesora Montserrat García-Closas, codirectora de la Unidad de Investigación sobre Epidemiología y Prevención del Cáncer y jefa de grupo en Epidemiología Integrativa del Cáncer en el Instituto de Investigación del Cáncer de Londres.
El informe también reveló que los factores de riesgo conductuales tradicionales, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la inactividad física, la ingesta de carne roja y procesada y la baja ingesta de fibra, no solo no aumentaron, sino que se mantuvieron estables o mejoraron en las últimas dos décadas en Inglaterra.
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El consumo de tabaco, por ejemplo, cayó aproximadamente un dos por ciento anual entre los adultos jóvenes, el consumo de alcohol también bajó o se estabilizó y la actividad física mostró leves mejoras. La cantidad de carne roja y procesada en la dieta disminuyó y el consumo de fibra, aunque todavía bajo, aumentó ligeramente.

El único elemento que mantuvo un crecimiento constante fue el exceso de peso. Los científicos explican que el tejido graso adicional puede alterar hormonas como la insulina, lo que a su vez influye en el riesgo de cáncer.
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No obstante, incluso en los tipos de cáncer más asociados a la obesidad, como el de intestino, los expertos calculan que, de cada 100 casos adicionales, solo 20 pueden atribuirse al exceso de peso, mientras que los 80 restantes carecen de explicación clara.
Este desfasaje llevó a los autores a sugerir que es necesario investigar otras vías biológicas y ambientales, como la disfunción metabólica, la inflamación, la microbiota intestinal y las exposiciones tempranas en la vida.
Qué dicen los expertos sobre el aumento de cáncer en jóvenes

La doctora Valeria Cáceres, médica especializada en oncología, y Jefa del Departamento de Oncología Clínica del prestigioso Instituto Angel H. Roffo explicó a Infobae que el aumento de la obesidad y hábitos que tienen que ver con el tabaco, con el sedentarismo, o con el consumo de alcohol, incrementan el riesgo de cáncer, sobre todo algunos tipos de tumores.
“También esto se ve en la gente joven, como puede ser el cáncer de colon y el cáncer de mama. También hay otros tumores que están exclusivamente ligados algunos subtipos a la obesidad, como puede ser el carcinoma de endometrio. Por eso es que es muy importante trabajar en lo que tiene que ver con la dieta y los hábitos. El cáncer de colon está ligado también al consumo de las grasas saturadas”, sostuvo la experta.
Y agregó: “Obviamente, no es el único factor, pero todo lo que tiene que ver con la ingesta de grasas y aumento del índice de masa corporal está relacionado con, eh, el aumento de la incidencia de estos tumores”.

El médico oncólogo, Diego Kaen, ex presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), precisó a Infobae que el incremento de varios tipos de cáncer en menores de 50 años es una tendencia mundial. “Hay un cambio en la epidemiología del cáncer, donde estamos viendo un aumento que no tiene una causa única. Los que están aumentando más que nada es cáncer de colon, cáncer de mama, cáncer de tiroides, cánceres digestivos en general”, sostuvo Kaen.
Y completó: “Hay muchos factores que probablemente se junten. Uno de ellos es claramente el cambio en el estilo de vida, la alimentación sana, o el hacer ejercicio. De hecho, haciendo todo eso y no tomando alcohol, no fumando, haciendo ejercicio, comiendo sano, uno puede disminuir el 40 por ciento del cáncer. También tiene que ver con los mejores técnicas diagnósticas que hay, mucho más precisas y mejores diagnósticos que años anteriores”.
Kaen destacó que en Argentina también se está viendo un aumento de casos en pacientes más de 50 años, pero también hay mejores diagnósticos. “Yo creo que esto no es para alarmar. Sí creo que esto nos obliga a las entidades médicas, a la Asociación Argentina de Oncología Clínica, en este caso, a pensar en un cambio de edades de inicio de la prevención. Normalmente, se hace lo que se llama prevención primaria. Esa prevención primaria implica cuando uno está sano, debe hacer estudios que hagan diagnóstico temprano, porque lo importante no es la edad con la que lo hallás, lo importante es que lo encuentres en un estadio inicial. Si vos encontrás un tumor en estadio inicial, el 99 por ciento se cura”, indicó el experto.

El doctor Darío Niewiadomski, médico oncólogo del Hospital de Agudos Dr. A. Zubizarreta, afirmó a Infobae que los tumores que muestran aumentos más consistentes son el cáncer colorrectal, cáncer de mama (especialmente en menores de 50), cáncer de tiroides y algunos tumores gastrointestinales.
“Las causas son multifactoriales, por cambios en el estilo de vida, dietas ultraprocesadas y bajas en fibra, sedentarismo y aumento de obesidad. Estos factores están fuertemente asociados, sobre todo, al cáncer colorrectal. También hay factores ambientales, con una mayor exposición a contaminantes y sustancias químicas (disruptores endocrinos), microplásticos y cambios en el entorno.
Por último, Niewiadomski precisó que en la actualidad, puede se que parezca que hay más casos de cáncer, cuando en realidad se detectan antes gracias a un diagnóstico más temprano (y más frecuente), mejor acceso a estudios, mayor conciencia médica y más programas de detección precoz.
Nuevas hipótesis y la urgencia de investigar

El estudio británico propuso varias hipótesis para intentar explicar lo que sucede más allá de la obesidad. Entre los factores en observación se encuentran los alimentos ultraprocesados, el uso de antibióticos, la contaminación atmosférica, las bebidas azucaradas, las sustancias químicas persistentes y los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), los herbicidas, la inflamación, las bacterias intestinales y hasta la mejora en las técnicas de detección precoz, que podría estar contribuyendo a diagnosticar más casos en edades tempranas.
Sin embargo, muchos de estos factores también mostraron tendencias estables o decrecientes en el Reino Unido, lo que refuerza la necesidad de explorar otras causas todavía no identificadas.
El profesor Marc Gunter planteó que “hay mucho que desconocemos”. Los investigadores coinciden en que se requieren estudios amplios y de largo plazo, capaces de abarcar exposiciones a lo largo de toda la vida y evaluar riesgos emergentes.

“Comprender estos patrones es fundamental para identificar qué es lo que realmente impulsa el riesgo de cáncer en las generaciones actuales. Ahora necesitamos una investigación más profunda, mejores mediciones y una vigilancia continua para descubrir las causas de estas preocupantes tendencias”, señaló García-Closas.
A pesar del aumento en los diagnósticos, los expertos subrayan que el cáncer en jóvenes sigue siendo menos común que en adultos mayores. De cada 1000 personas de entre 20 y 40 años, una recibe un diagnóstico anual de cáncer, mientras que en los grupos de 50 a 70 años esa proporción asciende a uno de cada cien. No obstante, la tendencia en ascenso genera inquietud y obliga a repensar las estrategias de prevención y control.
El profesor Kristian Helin, director ejecutivo del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, advirtió: “Este trabajo pone de relieve un creciente desafío para la salud pública y la necesidad de tomar medidas urgentes en materia de investigación, prevención y políticas. Si bien el aumento de las tasas de cáncer en adultos jóvenes es preocupante, la carga sigue siendo abrumadoramente mayor en las personas mayores, lo que significa que los esfuerzos de prevención deben abarcar todas las edades”.
Los riesgos de la obesidad

El mensaje de los científicos es claro: adoptar estilos de vida saludables, mantener un peso adecuado y no fumar pueden reducir el riesgo de cáncer, aunque estas acciones no explican la totalidad del fenómeno.
Se estima que casi el 40 % de los casos de cáncer en todo el mundo se puede prevenir con modificaciones en el estilo de vida.
Resulta fundamental investigar otras exposiciones, como el posible papel del microbioma, y reforzar las estrategias para abordar la obesidad.
“Para proteger a las generaciones futuras, debemos invertir en comprender las causas del cáncer en todas las edades y garantizar que el diagnóstico precoz, la detección temprana y las estrategias de prevención se adapten a una población en constante cambio”, concluyó Helin.
Los desafíos que enfrenta la ciencia ante el aumento de cáncer en adultos jóvenes en Inglaterra ilustran un nuevo paradigma: el conocimiento sobre los factores de riesgo debe ampliarse y adaptarse a los cambios sociales y ambientales de las últimas décadas.
Mientras las investigaciones avanzan y se buscan respuestas, la evidencia actual refuerza la importancia de la prevención, la vigilancia y la promoción de la salud para todas las edades.
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