
Las largas horas sentado, los viajes extensos o incluso las mañanas al despertar pueden provocar hinchazón leve en piernas, pies o rostro. Frente a este malestar frecuente, especialistas en linfología y bienestar han desarrollado una serie de técnicas sencillas que permiten estimular la circulación linfática desde casa, sin equipos ni conocimientos previos.
En menos de diez minutos, es posible aplicar una rutina de respiración profunda, automasaje y movimientos suaves con respaldo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Sociedad Española de Linfología y Rehabilitación Vascular (SELIV).
Cómo funciona el sistema linfático y por qué se estanca
El sistema linfático cumple un papel fundamental en la inmunidad y el equilibrio de líquidos corporales. Transporta la linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo, pero a diferencia del sistema circulatorio, no cuenta con una “bomba” propia.

El flujo linfático depende de la respiración, la presión suave y el movimiento muscular. Cuando el cuerpo permanece inmóvil por varias horas, puede producirse una acumulación temporal de líquido, visible como hinchazón leve, especialmente en las extremidades y el rostro.
Paso 1: Respiración profunda abdominal
El primer paso consiste en realizar cinco respiraciones profundas con el abdomen. Es recomendable sentarse derecho o recostarse con las rodillas flexionadas y colocar una mano sobre el vientre.
Inspirar por la nariz dejando que el abdomen se eleve y exhalar lentamente modifica la presión interna y facilita el flujo linfático central. Repetir cinco veces, descansando si aparece mareo. Esta técnica es el paso inicial en rutinas para el linfedema avaladas por la AECC y la SELIV.
Paso 2: Presión suave y automasaje en cuello y clavícula
El segundo paso implica ejercer presión suave en la zona supraclavicular y realizar movimientos circulares en el cuello. Se colocan las yemas de los dedos sobre las clavículas y se efectúan de cinco a diez movimientos circulares ligeros, seguidos de deslizamientos desde debajo de las orejas hacia las clavículas.

El contacto debe ser superficial y sin dolor. El automasaje linfático requiere tan solo una leve presión para estimular el drenaje. Es fundamental evitar la presión profunda en el cuello y siempre guiar la linfa hacia abajo.
Paso 3: Movimientos suaves o automasaje de barrido
En este paso se puede elegir entre ejercicio o automasaje de barrido para estimular la circulación. En la opción de movimiento, se sugieren flexiones de pantorrilla durante 30 segundos, marcha estática otros 30 segundos y balanceos de brazos con giros de hombros durante un minuto.
Como alternativa, el automasaje de barrido se realiza deslizando suavemente los dedos desde el pecho hacia la axila, desde la mandíbula hacia el cuello y desde el antebrazo hacia la axila, siempre dirigiendo la linfa hacia los principales ganglios linfáticos, sin manipular tejidos profundos.
Frecuencia, precauciones y errores comunes
Diversos organismos y centros médicos internacionales avalan la práctica de automasaje linfático y ejercicios suaves como complemento para aliviar la hinchazón leve y mejorar la movilidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), junto con la Liverpool School of Tropical Medicine, recomienda la combinación de respiraciones profundas, masajes de presión ligera y movimientos musculares regulares para favorecer el flujo linfático, siempre evitando zonas con infecciones, fiebre o lesiones en la piel. Estas guías insisten en que las técnicas deben aplicarse con suavidad y nunca causar dolor.
El Hospital Universitario de Toronto sugiere automasajes superficiales en cuello y clavícula, acompañados de ejercicios de piernas y respiraciones abdominales, para estimular el drenaje linfático.

Sus manuales destacan la importancia de evitar presión excesiva y de consultar a un profesional en caso de síntomas atípicos, como dolor intenso o hinchazón súbita. Además, recalcan que el automasaje no debe reemplazar tratamientos médicos en presencia de enfermedades graves o infecciones activas.
Cleveland Clinic señala que el automasaje linfático y los ejercicios suaves resultan seguros y útiles si se realizan con regularidad y precaución, priorizando la presión ligera y respetando las contraindicaciones.
Asimismo, advierte que ante signos de alarma, como dificultad para respirar, dolor o enrojecimiento repentino, se debe buscar atención médica inmediata.
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