
Un hongo emergente está en la mira de la comunidad médica debido a su creciente resistencia a los tratamientos. Se trata de Candida parapsilosis, una especie que afecta más en ambientes hospitalarios por su capacidad de proliferar en dispositivos médicos. Puede causar infecciones graves, conocidas como candidemias, y provocar la muerte.
Suele vivir en la piel y el tracto gastrointestinal de manera inofensiva. Pero cuando se introduce en el cuerpo de personas vulnerables, puede causar enfermedades graves.
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Se encuentra en la lista de hongos de alta prioridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el aumento de casos de resistencia.

La situación se ha vuelto crítica en la Argentina. El Ministerio de Salud de la Nación comunicó la semana pasada que hubo un aumento considerable de infecciones por Candida parapsilosis resistentes al fluconazol.
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Es decir, hay más casos detectados de pacientes internados que no consiguen una buena respuesta al recibir el medicamento que comúnmente se usa para tratar patologías por hongos, especialmente en la zona del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
¿Qué significa Candida parapsilosis?

Candida parapsilosis es un hongo que generalmente vive en la piel humana y en el tracto gastrointestinal. Puede convertirse en un patógeno oportunista bajo ciertas condiciones.
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Es capaz de causar candidiasis invasiva, una infección que se presenta cuando el hongo invade la sangre o los órganos internos.
Entre las complicaciones que puede generar se incluyen la endocarditis (inflamación del corazón), la peritonitis (inflamación del abdomen), y la candidemia (infección en la sangre). En raras ocasiones, también puede afectar el sistema nervioso, al causar meningitis o el tracto urinario.
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El aumento de casos de afectados por el hongo fue registrado en diversas partes del mundo durante los últimos cinco años.

En la Argentina, los datos más recientes señalan que hubo un crecimiento también. En diálogo con Infobae, el doctor Gustavo Giusiano, investigador principal del Conicet, jefe del departamento de micología del Instituto de Medicina Regional y de la cátedra de Microbiología de la Facultad de medicina de la Universidad Nacional del Nordeste, explicó: “En los últimos años, se observa un aumento en la frecuencia de aislamiento de Candida parapsilosis en pacientes hospitalizados, incluso por encima de la históricamente más frecuente, Candida albicans”.
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Por otro lado -señaló Giusiano- “se detectó un aumento de los aislamientos con resistencia al fluconazol y con la consiguiente falta de respuesta al tratamiento”.
El problema de la resistencia al fluconazol impide que el hongo sea tratado eficazmente e incrementa el riesgo de que los pacientes sufran complicaciones graves y potencialmente mortales.
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¿Por qué el hongo afecta más a las personas?

El doctor Justin Beardsley, investigador en el Instituto de Enfermedades Infecciosas de Sidney, Australia realizó con colaboradores en España y otros países una revisión de estudios sobre la situación del hongo emergente. Fue publicada el año pasado en la revista Medical Micology.
Entrevistado por Infobae, el científico australiano explicó cuáles son los factores que habrían favorecido la proliferación del hongo por el mundo.
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“Una razón probablemente esté relacionada con la resistencia a los medicamentos antifúngicos. Debido a que es más resistente a los antifúngicos, puede sobrevivir en pacientes o en ambientes donde esos medicamentos están presentes, a diferencia de los tipos más comunes de Candida”, mencionó Beardsley.
“Otra razón es que estamos utilizando más dispositivos médicos como las vías intravenosas, los catéteres, los cables de marcapasos, entre otros. Candida parapsilosis es un hongo que puede sobrevivir en dispositivos médicos. Al usarlos se pueden introducir infecciones en los pacientes”.
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En tanto, el doctor Giusiano también resaltó: “Candida parapsilosis es un hongo colonizador de la piel humana y los plásticos, lo que facilita su transmisión en entornos hospitalarios a través de las manos y de los materiales de uso médico”.
¿Qué se sabe sobre Candida parapsilosis en Argentina?

En 2023, los datos obtenidos por las Unidades de Vigilancia Continua de la Resistencia a los Antifúngicos (UViCRA), con la participación de 35 instituciones sanitarias de todo el país, revelaron que el 17,2% de las cepas de Candida parapsilosis eran resistentes o intermedias al fluconazol.
De esas cepas, 13 fueron reportadas por 4 instituciones ubicadas en Ciudad de Buenos Aires (CABA), mientras que otras 2 cepas provienen de una institución de Salta y 1 de una institución de Tucumán.
Además, un estudio multicéntrico realizado en CABA entre 2022 y 2023, que incluyó a 19 laboratorios, demostró que el hongo Candida parapsilosis se convirtió en la especie más frecuente de candidemia, y desplazó a Candida albicans. En este contexto, la resistencia al fluconazol alcanzó un 18,5%.
Otro trabajo llevado a cabo entre 2019 y 2024 en 5 instituciones del área metropolitana de Buenos Aires también encontró que Candida parapsilosis era el agente principal de candidemia en esta región, con una resistencia al fluconazol del 30% en promedio.

Esos datos muestran un aumento sostenido de los casos de resistencia al medicamento fluconazol, especialmente en CABA y algunas zonas de la Provincia de Buenos Aires, lo que genera una preocupación creciente por la eficacia de los tratamientos y la necesidad de intensificar las medidas de control en las instituciones de salud.
¿Cómo protegerse contra el hongo Candida parapsilosis?
Las autoridades de salud, tanto nacionales como internacionales, difundieron recomendaciones sobre cómo prevenir las infecciones especialmente en centros de salud y hospitales.
En la Argentina, la cartera de Salud nacional recomendó la vigilancia continua de las cepas resistentes, la identificación temprana de casos y la implementación de medidas de control estrictas para evitar brotes en las instituciones hospitalarias.

Es esencial que todos los equipos de salud mantengan protocolos de prevención de infecciones rigurosos, especialmente en pacientes con dispositivos médicos invasivos, y en aquellas personas con sistemas inmunitarios debilitados, como los pacientes con cáncer, diabetes o aquellos que han recibido un trasplante de órganos.
El lavado frecuente de manos es uno de las maneras más efectivas para prevenir la propagación del patógeno. Además, se recomienda que los dispositivos médicos se inserten de manera esterilizada y se mantengan bajo vigilancia constante para evitar que se conviertan en fuentes de infección.
La desinfección de superficies y el uso prudente de antibióticos también son medidas clave para reducir el riesgo de infección. Esto se aconseja porque se sabe que el uso excesivo de antibióticos puede alterar el equilibrio del microbioma intestinal y contribuir a que los hongos proliferen.
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